Gakusei

"¿Dónde está Jun?"

Los pasos de Haru resonaron por el pasillo vacío de la preparatoria mientras corría hacia la oficina de la directora.

La lluvia golpeaba con fuerza los ventanales del edificio y el cielo gris había oscurecido el ambiente mucho antes de que terminara la jornada escolar.

Cuando abrió la puerta de golpe, apenas podía recuperar el aliento. Miroki levantó la vista inmediatamente; no necesitó escuchar una sola palabra. La expresión en el rostro del joven fue suficiente.

Sintió cómo el estómago se le hundía.

—¿Jun...? —preguntó en un susurro.

Haru asintió mientras que sus manos temblaban. Sus ojos estaban enrojecidos y aquella reacción confirmó todos los temores que la directora había intentado ignorar durante semanas.

El silencio se apoderó de la oficina. Fuera, el viento azotaba las ramas de los árboles contra las ventanas.

Miroki se llevó una mano al rostro.

Primero, Masaru, después Katsuro y ahora Jun. Solo quedaba Haru.

La directora comenzó a caminar de un lado a otro sin apartar la vista del suelo, mientras intentaba encontrar una explicación lógica. Una solución, cualquier cosa, pero cada camino terminaba conduciéndola al mismo nombre.

Gakusei.

—Debes volver a casa —dijo finalmente—. Quédate con tus padres. No salgas bajo ninguna circunstancia.

Haru permaneció inmóvil durante unos segundos como si supiera que aquello no cambiaría nada, pero finalmente asintió y, sin decir una palabra, abandonó la oficina. La puerta se cerró detrás de él y Miroki volvió a quedarse sola.

El sonido de la lluvia llenó el silencio. Por primera vez desde que comenzó todo, la directora sintió verdadero miedo. No por los rumores, no por las historias que circulaban entre los estudiantes, sino porque tres adolescentes habían desaparecido exactamente como describía la leyenda y estaba a punto de desaparecer un cuarto.

Se dejó caer lentamente sobre su silla mientras que frente a ella, la pantalla de la computadora iluminaba tenuemente la oficina.

Durante varios segundos permaneció observándola sin moverse; luego tomó una profunda bocanada de aire.

Si existía alguna forma de detener aquello, debía encontrarla.

Abrió el navegador y sus dedos dudaron sobre el teclado, pero finalmente escribió:

Gakusei

Presionó Enter y la pantalla se llenó de resultados.

"Gakusei: La estudiante de la mascarilla"

"44 días: La maldición de Gakusei"

"Madoka Izumi y el origen de la leyenda"

"Ritual de invocación de Gakusei"

"La trágica historia de Gakusei"

Miroki observó cada uno de los títulos en silencio. Sentía una extraña opresión en el pecho como si estuviera a punto de abrir una puerta que jamás debió tocar.

Finalmente, hizo clic sobre uno de los artículos.

"La trágica historia de Gakusei".

La página tardó unos segundos en cargar y, cuando apareció, un escalofrío recorrió todo su cuerpo. La fotografía ocupaba gran parte de la pantalla, una fotografía escolar tomada décadas atrás de una joven que observaba directamente a la cámara. Cabello oscuro, rostro delicado con el uniforme impecable.

Nada en aquella imagen parecía aterrador, nada salvo por el hecho de que conocía perfectamente quién era.

Madoka Izumi, la estudiante cuyo nombre había sido olvidado por todos. La joven que ahora era recordada únicamente como Gakusei.

Miroki sintió un nudo en la garganta mientras observaba aquellos ojos inmóviles y por un instante tuvo la extraña sensación de que la fotografía también la estaba observando a ella.




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