Garras, Amor y Plata

La de los ojos muertos

Acontecía que hace mucho no iba a relajarme en el parque, ese lugar muchas veces desolado a estas horas del día. Eran exactamente las 10 de la mañana, el sol se encontraba subiendo lentamente, mientras dejaba caer gotas de sudor con frescura.

A mucha gente no le gusta sudar.

Corrección; transpirar.

Sentado aquí puedo ver como una chica de muy mal aspecto se tambalea a unos metros de mí. ¿Estará ebria? De ser así que decepción, una joven en esos pasos no es muy alentador, y lo digo siendo uno. Para que no piensen que lo digo por ser santurrón, yo si he probado alcohol, enserio lo he hecho, mejor dicho; he intentado hacer que me guste. No logre hacerlo, uno siempre quiere encajar, esta vez no lo logre; de todos modos, no es necesario el alcohol para hacerlo, lo veo aun como algo extraño, supongo que porque continuo en secundaria. Sí, no está bien tomar alcohol siento tan joven.

De todos modos, esta chica; en una lamentable condición física; logró sentarse en uno de los banquillos del parque, hacia algunos gestos raros con las manos, como si tuviese frio se las frotaba entre sí. También podía notar como en tantos segundos se quedaba dormida para luego despertar asustada. Su ropa, está totalmente arrugada; su cabello era como un nido de aves, todo desarreglado.

“Pobre chica” alcancé a decir en voz alta.

Como el día parecía no girar en sentido horario, me acerqué por curioso. Note que ella temblaba ligeramente, ¿qué le habrá pasado?, probablemente una discusión familiar, una pelea con su novio, acoso escolar; tantas cosas pueden suceder, pero esto resulta algo grave, digo; tambalearte y temblar por allí no es común, ¿no? de todos modos no note el olor a alcohol ni a ninguna sustancia ilícita, que ¿cómo se a que huele?, no tengo la menor idea, pero si siento un olor a pies sucios, puede que sea eso, eso me lo dijo un amigo. Así que tenemos el hecho de que el olor puede indicar si alguien se está drogando o solo tiene mala higiene; pensándolo bien, ambos van de la mano.

"¿te encuentras bien?"

Lentamente ella alzaba la mirada, pude ver entonces que bajo sus ojos colgaban unas enormes ojeras, sus labios parecían resecos.

"Déjame sola"

Su voz entrecortada me hizo querer saber más de lo que le sucedía, no por querer ayudarla, simplemente el insípido día soleado me hacía querer hacer cualquier cosa con tal de no estar encerrado en mi casa.

Me senté a su lado, a unos cuantos centímetros de ella. ¿Cómo podía llamar su atención? Parecía estar perdida en lo suyo. Entre cada minuto se rascaba la pierna, y con la otra mano la cabeza; en cierto intervalo intercambiaban. ¿Cómo podría iniciar esta conversación? Hay muchas formas, preguntarle la hora; pero es posible que no cuente con un reloj.

Eche un vistazo.

No, no tiene nada en los dos brazos.

Puede que iniciar con algo referente al clima este bien…

“El parque enserio esta desolado”

“Te dije que no me hablases”

“No hablo contigo”

Al fin y al cabo, hablar con extraños es echar una moneda al aire, de todos modos ¿qué podría hacer yo con esta chica?

“Entiendo…”

¿Han escuchado sobre esos silencios que se sienten? Creo que “tensión” solo es una forma muy simplificada de llamarlo, porque los silencios son muy variados, no todos tienen una dureza en ellas. Este en particular era como un cúmulo de sentimientos, no míos, sino los de ella. Desde hace un tiempo he adquirido la capacidad de poder percibir energía humana, no es algo que siempre tenga en cuenta, la mayoría de veces lo dejo pasar; si me concentro puedo sentirlo.

“¿Tú podrías ayudarme?” susurró gentilmente.

“Depende de que es lo que tengas”

“La verdad no tendría que pedirte ayuda, pero no tengo más razón para no decírselo a nadie”

“Podría ayudar si me dices lo que te ocurre”

“Ayuda, necesito, ayuda”

“Te escucho”

“Ayuda, necesito, ayuda”

Quede perplejo, su voz ahora era monótona. Cómo la de un robot. Con desconfianza le levante el flequillo que le tapaba los ojos, vi lo que me temía; ojos sin ningún tipo de reacción por mas ademanes que hiciese, ni siquiera reaccionaba a los pinchazos que le hice en el rostro.

“Ellen, habla Azra; quería pedirte un favor, lo que sucede es que-”

La línea al otro lado del teléfono colgó, no me sorprendí; después de todo, lo que paso hace unas semanas aún la tiene enojada. ¿Y qué podría haber hecho yo? Además, hacer ese tipo de berrinche por una tontería es muy inmaduro.

Ellen donde sea que estes, enserio quisiera volver a verte.

De todos modos, eso no pasará.

Eché un leve suspiro.

Tendré que encargarme solo.

Quise tomarla de la mano, pero ella ya no estaba junto a mí. ¿Dónde estará? En su condición es podría atacar a cualquier incauto. Esas cosas salen hasta en el día más brillante.

“¡Ah!”

Caí al suelo, confundido me di vuelta.

“Niñato, ¿con quién crees que estás hablando?”

Una mujer, era la misma de antes, pero tenía cambiado su apariencia; ojos verdes, cabello plateado, y una voz más pícara. Sin duda era ella, tenía la misma forma del rostro, además… ¿Quién más sería si no es algo relacionado con estos parásitos?

“¡Hasta luego!”

Corriendo y columpiándose entre los postes de luz se perdió entre la urbe. Maldito paisaje gris, solo pocos lugares quedan con originalizada aquí.

Y yo que buscaba descansar este mes, bueno me había quejado de que estaba aburrido; ahora sin Ellen, ¿cómo hago esto?, más vale que la encuentre en la noche. Estos bichos, son parásitos de cuerpos, son seres que absorben la energía del individuo hasta hacerlo perder la noción de la vida, por eso debe “recargar” cada cierto tiempo para que ambos no mueran. Dos opciones hay, esperar hasta mañana, o seguirla y tomarla en la primera oportunidad.

Aún quedan horas para la noche, donde asumo que estará cansada.

Tengo que ir a buscarla.

Y vi entonces, cuando el cielo estaba naranja y las aves cantaban de regreso a casa, a una tímida chica desmayarse en medio de un pasillo, fue tal el ruido que espantó a los gatos que se escondían en la basura.




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