Garras, Amor y Plata

Primera vez

El primero de agosto caminando por donde siempre, ayude a una viejita a cruzar la calle. "Muchas gracias querido" seguido de eso me retuvo cinco minutos para contarme como su hijo se ha ido a vivir al otro lado del mundo y ahora solo viene dos o tres veces al año, pensé entonces que si le respondería de manera cortante dejaría de hablar y me soltaría el brazo; entonces comenzó a hablar de su hermana que se fue llevando su televisor. Y yo le pregunté ¿Por qué ella habría hecho eso?

"Era suyo de todos modos"

Tiene sentido para mí.

"Están viviendo juntos"

Pensé entonces que se refería a que se habían mudado, o algo por el estilo.

"Se casaron hace un tiempo"

Entendí perfectamente, aunque no me cuadraba algo.

"¿Que no era su hijo?"

"En realidad era él de mi esposo"

"Ah..."

Con la confusión y extrañeza en el rostro, pregunté:

"¿Y los extrañas? "

Mirando al horizonte del paisaje urbano, puso una sonrisa gentil.

"Extraño mi televisión"

A unos pasos vi como ella desaparecía entre los pasajeros del autobús en el que subió.

Yo continúe camino a la escuela.

“¿Estarás ocupado por la tarde?”

Samanta estaba sentada frente a mí, eras de los pocos que se quedaron dentro del aula, era el receso, pero no se nos antojó salir a convivir.

“Depende”

En absoluto tenía algo que hacer a esas horas, ni antes ni después.

“Sería bueno ir a ese festival cultural”

“Ah…”

“¿Ah? ¿Quieres ir o no?”

“Sí, iré; ¿a qué hora?”

Entre la parada de autobús y la nada, se encuentra una pequeña tienda de videojuegos.

Sonó un timbre.

“¿Puedo ayudarle?”

“En realidad solo pasaba a ver”

El aire acondicionado era una maravilla, enserio; el calor aquí siempre ha sido insoportable.

Son las dos en punto.

¿Por qué vine tan temprano?

Es verdad, en casa me aburro…

Aquí también. Supongo que queda esperar.

Recorrí varios metros, y aun no llegaba al fondo del pasillo. “Sí que es grande” pensé.

En los estantes había juegos de distintas generaciones, me apena no poder haber jugado ninguno en su tiempo de salida.

“¿Quieres este?”

Una chica intentaba alcanzar algo de los estantes.

“Gracias, es mi juego favorito”

Eché un vistazo a la portada.

Quede impactado.

“Él mío también” la mire emocionado “Nunca pensé que a alguien más le gustase”

“Pero ¿por qué creerías eso?”

“Bueno, a la empresa que lo creo; solo le trajeron pérdidas”

“Si, yo también me entere de ello; pero ¿qué más da?” una sonrisa se elevó en su rostro “los juegos son para quienes lo juegan”

“Tienes razón”

Al subir las escaleras, note en ella una gracia sutil; como de noble, me recordó un poco a Eris.

“Esto sí que es enorme…” decía mientras echaba un vistazo al cielo.

“Y faltan más pisos”

“¡¿Acaso es un rascacielos?!”

El lugar se iba llenando del sonido de pisadas.

Las personas a esta hora deben de haber salido a relajarse un poco. Esto no es solo una tienda de videojuegos, es más bien un centro de entretenimiento…no recuerdo la palabra precisa para eso.

“Una ficha” sostenía en su mano una pequeña ficha roja “¿Vamos a probar algunos juegos?”

Entramos a uno de los departamentos del edificio; la arquitectura era imponente nunca pensé que la fachada tan simple de este lugar escondiera una cantidad increíble de metros cuadrados.

Probamos un juego de lucha.

Gané tres a cero.

“Intentémoslo otra vez”

Yo por supuesto acepté.

“Cambiemos a otro juego mejor”

Al final pusimos algo en el que ella era mejor, yo no tuve objeción; solo quería pasarla bien.

“¿Quieres ir a comer algo?”

“Pues…” miré la hora de mi reloj, quedaba una hora “Sí, está bien”

Salimos del edificio y buscamos entre las calles cercanas.

Esta chica que apenas y me llegaba por debajo de los hombros, me sujeto del brazo.

Ha de ser muy cariñosa, supuse.

Pero luego entendí que eso no era muy seguro para ellas, es decir, yo sé que soy un buen tipo. Otros puede que no lo sean.

Caminando juntos, nos detuvimos.

"Este parece buen lugar"

Un restaurante de comida local, siempre es buen lugar para la primera cita. Esto es una cita ¿no?

"¿Piensas que esto es una cita?"

"¿Eh?"

"No te pienses que soy tan fácil..."

"Yo nunca creí eso, es más ni siquiera pensé que esto era una cita"

"Oh, tranquilo; no hables de más, no arruines esto cariño"

El manjar que posaba frente a mí, estaba cubierto de chocolate.

“¿Te gustan mucho los dulces?”

Simplemente asentí con la cabeza.

Miraba mi reloj de rato en rato, no quería entretenerme demasiado.

Por cada mordisco, pensaba en alguna excusa para irme; aunque en realidad no quería hacerlo, ella…

Se veía interesante…

“¿Habías escuchado del árbol de manzanas moradas?”

“En absoluto”

“Cerca de aquí hay uno”

“No creo que haya árboles de manzana por aquí”

“¿Soy mentirosa?”

“No dije eso”

“Si lo hiciste”

“De todos modos ¿dónde está?”

“Cruzando otras dos calles, por donde termina el terminal de buses”

Ella tenía una mirada muy gentil.

“¿Vamos a verlo?”

Nos dirigimos al lugar, después de todo estaba cerca de la estación.

El camino se iba oscureciendo cada vez más, nos adentramos a un callejón.

Cuando quedamos totalmente a solas, ella se encontraba de espaldas a unos metros de mí.

“Entonces, ¿dónde está?”

No hubo respuesta.

Intenté volver a llamarla, pero recordé que hasta ahora no me había dicho su nombre.

El ambiente y la extrañeza de su acercamiento a mí en el edificio de videojuegos hizo dudar finalmente. Al principio pensé que simplemente se trataría de una pequeña alegría, una improvisada cita con una desconocida, no soy lo suficientemente poco atractivo como para pensar que esto no es posible. Diría yo que tengo un buen aspecto.




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