Capítulo VIII
Más allá de lo profundo
Con todas sus fuerzas el joven herrero se sujetaba al carruaje tirado por la pelirroja, comparado a la rigidez de ser cargado por ella con los saltos del carruaje le hace sentir nostalgia de ello. Habían pasado unas horas desde que partieron de aquel poblado con los sólidos de plata del trabajo, ahora cómodos para volver al trabajo actual de transportar el escudo. Solo les hacía falta encontrar el momento y el lugar para que la pelirroja pueda sanar sus heridas.
—«Ya estamos en mitad de la nada, ¿Por qué no nos detenemos ya?» Se pregunta Jack mientras se aferra a uno de los costados del carruaje.
El estómago le empieza a rugir al joven herrero, hacía rato que no comía desde la mañana y su cuerpo le pedía alimento, aunque se sentía conforme con haber desayunado algo normal para variar la rutina. Intenta sacar comida de los sacos pero el movimiento y rebote del carruaje le hace difícil la tarea, dejándole solo dos posibilidades, agarrar comida y caerse del carruaje o no comer nada hasta que se detengan.
—«Ahhhh tengo hambreeee» Con tanta necesidad por comer Jack se arma de valor para hablarle a Aria—¡Hey, Aria! ¡¿Podemos parar para descansar y comer algo?!
Escuchando las súplicas del joven herrero la pelirroja de forma más delicada de lo que había corrido hasta ahora se va deteniendo. Poco a poco con más estabilidad el joven tembloroso se pone de pie y empieza a sacar comida de uno de los sacos. Mientras saca comida ve a la pelirroja y nota que esta no le había respondido luego de detenerse, quedando inmovil mirando al frente.
—¿No tienes hambre hoy? Deberías descansar—Pregunta Jack preocupado, sintiéndose un poco mal por haberla detenido por solo sus necesidades primero y pensar en ella después.
Poco a poco la pelirroja se da vuelta para ver al joven, este se sobresalta un poco al verla a los ojos. No hubo un despliegue de su poder en la mirada, pero sin eso la forma en cómo eran sus ojos fue suficiente para poner en alerta al joven herrero. Los ojos de la pelirroja ahora parecían la mirada de una serpiente o de un depredador. Las pupilas antes redondas ahora eran hendiduras verticales, el iris amarillo de sus ojos se extendia por todo el resto del ojo dandole un aspecto mas amenazante.
—¿P-Pasa algo? Tus ojos están…
Sin responder a las preguntas la pelirroja solo mueve la cabeza de un lado a otro, no dando importancia a ninguna de las palabras del joven herrero. Suelta las riendas del carruaje y se queda de pie mirando.
—«¿Cómo guarda esa cosa en su boca?» Se pregunta Jack mientras come hasta que poco a poco va perdiendo el apetito.
A la par que el joven herrero come para saciar su apetito antes de desaparecer, la pelirroja saca su lengua hasta que esta le llega a la altura del abdomen, era la primera vez que el joven apreciaba toda la longitud de esa lengua que lo dejaba perplejo. De repente ella mete su lengua de golpe y repite el proceso de ir sacando su lengua poco a poco, haciendo un ruido mojado en el proceso.
—... Hmm, ¿No tienes hambre Aria? Estás algo, ansiosa. Ya estoy por terminar—Dijo Jack intentando ser amable y tener una conversación.
—...
En silencio se mantiene la pelirroja ante la pregunta, procediendo a pasar su propia lengua por las mejillas y cuello, casi como si se rascara o limpiará la suciedad con ella. Tal comportamiento hizo que el joven herrero pensara en las lagartijas pero ese pensamiento fue disipado, el comportamiento de ella le deja paralizado de lo incómodo que se siente. El silencio se cierne y solo queda el ruido del ambiente del pasto en movimiento por el viento. Ella avanza unos pasos rodeando el carruaje. A medida que ella se mueve el joven herrero la sigue con la mirada hasta ver de reojo algo metálico refleja la luz del sol directo en sus ojos. Retrocede, dándose cuenta que detrás de él un bandido con una vieja espada en dirección a su cuello estaba detrás suyo.
—¡Ahh!
La pelirroja se acerca al bandido sin quitarle el ojo de encima, le quita la espada con sus débiles dedos dejándola caer sobre el carruaje, levanta al bandido del suelo con un brazo apretando contra su pecho casi en un abrazo. Durante todo esto el bandido se encontraba inmovil cual estatua, solo pudiendo mover sus ojos que miran en todas direcciones asustado.
—¿Está paralizado?—Pregunta Jack.
—Sssssssi—Responde Aria con un siseo en su hablar.
La respuesta de ella alarma al joven herrero, aunque su voz sonase como de costumbre el aura que proyecta es de alguna forma más sombría que nunca antes. Se queda quieto en el carruaje casi tanto como el bandido mientras la pelirroja lo mueve al frente. En este pequeño descanso la pelirroja aprovecha y se empieza a vestir. Aún sorprendido por lo ocurrido y mirando a otro lado el joven herrero se arma de valor para hablarle.
—¿Qué vamos hacer con él? No lo has matado como suele hacer—Pregunta Jack apenas vio que Aria se había puesto la ropa.
—Nosss lleva ssssiguiendo hace variossss kilometrosss—Afirma Aria con el siseo en su hablar aún más notorio—. Pero essss agradable tener a alguien tan rapido, ¿Piesss ligerosss, hm?—Dice Aria ignorando adrede la pregunta.
Con el bandido al frente del carruaje la pelirroja amarra las riendas en este y cae hacia atrás en el carruaje, haciendo saltar un metro al joven herrero quien cae encima de ella.
Editado: 15.05.2026