La puerta de Helix se cerró detrás de Grisel.
Salió a la vereda con el bolso al hombro, la documentación guardada con cuidado y una copia del contrato dentro de una carpeta. La tarjeta seguía en su bolso, y en su rostro había una sonrisa que no necesitaba explicación.
A las pocas cuadras encontró un supermercado. Entró con una idea concreta: no iba a salir todos los días después del trabajo para comprar lo necesario.
Recorrió primero el sector de higiene personal, llevando lo básico para instalarse —shampoo, jabón, cepillo de dientes, y algunos productos para el cuidado del cabello—. Después pasó por limpieza, sumando lo indispensable para mantener la cocina y la ropa en orden.
En los alimentos fue más selectiva: eligió frutas y verduras para una semana, algunos lácteos, pan para la tostadora y lo básico del desayuno. El sector que más espacio le llevó fue el de las pastas —quiso probar algunas variedades rellenas que no conocía— junto con salsas, conservas y un par de opciones rápidas para los días que llegara tarde del trabajo.
No llenó el carrito hasta arriba, pero tampoco dejó ningún rincón de la cocina sin cubrir.
Al terminar, pidió que se lo enviaran directo al apartamento —The Sterling House, East 39th Street, 10A— para el horario en que ya estaría de vuelta. Salió con una bolsa pequeña, apenas lo que podía llevar consigo; el resto llegaría después.
Unas cuadras más adelante entró a una boutique. Compró ropa de trabajo —pantalones de vestir de corte ajustado, algunos conjuntos completos y prendas más sencillas para los días informales—, cuatro pares de calzado que combinaran entre sí, y lo mínimo de maquillaje: un rímel, dos labiales, un producto para el rostro y un perfume. Antes de pagar, sumó ropa para dormir y unas pantuflas.
Salió con las bolsas en ambas manos, la carpeta con el contrato protegida dentro del bolso, y el pedido del supermercado ya en camino a la puerta de su casa.
Por primera vez desde que había entrado al apartamento, tenía algo que llevar adentro.
Y mañana, a las diez de la mañana, empezaría su primer día en Helix.
Grisel llegó al 10A con las bolsas de la boutique.
Dejó los zapatos nuevos junto a una de las bolsas de ropa y acomodó la carpeta del contrato sobre la mesa del living.
Apenas había terminado de dejar todo cuando sonó el timbre.
Fue hasta la puerta, era el pedido del supermercado.
—Buenas tardes. Entrega para el 10A.
Grisel abrió.
El repartidor entró con varias cajas y bolsas.
Una después de otra, fueron quedando en el living.
—¿Todo esto?
El hombre comprobó la dirección.
—Sí. Es el pedido completo.
Dejó la última caja y se retiró.
Grisel cerró la puerta.
Miró las cajas.
Después miró el apartamento, bueno, había trabajo para rato.
Abrió la primera, productos de higiene.
Tomó una caja más pequeña y se dirigió al baño.
Comenzó a acomodar todo.
El papel higiénico encontró su lugar en el espacio destinado para las reservas.
El shampoo para cabello rizado quedó junto al acondicionador, jabón corporal..
Crema corporal.
Crema para las manos.
Cepillo de dientes.
Pasta dental.
Enjuague bucal.
Hilo dental.
Cada cosa fue encontrando su sitio.
Abrió otro paquete.
Más productos de cuidado personal.
Los organizó sin llenar las superficies.
El baño ya tenía todo lo necesario.
Ahora también tenía sus cosas.
Grisel volvió al dormitorio.
Llevó el perfume y lo colocó sobre el espacio destinado a sus objetos personales.
Después acomodó los dos labiales, el rímel, los productos para el rostro.
Abrió otro paquete.
Ropa.
La fue dejando sobre la cama para ordenarla después.
Sacó las remeras para dormir.
Los pantaloncitos.
Las prendas nuevas para el trabajo.
Y dejó las pantuflas junto a la cama.
Se quedó mirando durante un instante los productos que había colocado sobre el mueble.
Perfume. Labiales. Rímel.
Y entonces frunció ligeramente el ceño.
—Me olvidé de la bijou.
La frase quedó suspendida en la habitación.
Ni caravanas. Ni anillos. Ni cadenitas. Ni tobilleras.
Nada.
Lo que más le gustaba.
Se volvió hacia las bolsas.
Todavía tenía cosas que acomodar.
Abrió otra caja.
Productos de limpieza.
Los llevó al baño.
El espacio destinado a guardarlos estaba debajo del sector correspondiente.
Colocó allí el desinfectante,el limpiavidrios. los paños, las esponjas, el producto para limpiar el inodoro.
El cepillo correspondiente, los demás productos quedaron ordenados en el mismo espacio.
Después regresó a la cocina.
Entre la cocina y el acceso al balcón había un sector destinado al lavado.
Allí estaban la lavadora y la secadora.
Abrió los muebles.
Encontró el espacio para los productos.
Colocó el jabón para lavar la ropa, el suavizante, los productos auxiliares.
Todo quedó separado y al alcance, después llevó las últimas bolsas hacia la cocina.
Abrió una.Frutas.Verduras.
Otra.
Huevos, leche, quesos y yogures.
Fue llenando la heladera poco a poco, los panes quedaron en su lugar.
Los frascos de mermelada y dulces encontraron espacio en uno de los muebles.
Después vino la pasta,tallarines, ravioles, cappelleti y tortellini.
Las variedades importadas.Las salsas de tomate, el tomate triturado.Los champiñones, el atún, las aceitunas.
Los condimentos, el queso rallado.
Todo fue quedando organizado en los muebles de la cocina.
La despensa ya tenía suficientes cosas para varios días.
Grisel cerró la última puerta.
Miró alrededor.
El apartamento seguía siendo el mismo.
Pero ahora había pequeños rastros de ella en distintos lugares.
El perfume en el dormitorio.Sus productos en el baño.La ropa sobre la cama.Los alimentos en la cocina.
Las nuevas prendas todavía dentro de sus bolsas.
Y faltaba una cosa.
La más evidente para ella.
Volvió al dormitorio.
Abrió el bolso.
Sacó nuevamente la tarjeta.La documentación.El contrato.Después volvió a guardar todo.
Tomó el bolso.Las llaves.Y salió.
Todavía no había terminado de abastecerse.Le faltaban caravanas.Anillos.Cadenitas.Tobilleras.
Y cualquier otra pequeña pieza que encontrara por el camino y que mereciera un lugar en su nueva habitación.
Cerró la puerta del 10A detrás de ella.
Esta vez no llevaba una lista de supermercado.
Llevaba una misión mucho más específica.
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manipulacion genetica, misterio de identidad, misterio conspirativo
Editado: 24.09.2026