Geal Ali Crónicas: Poder Absoluto.

Capítulo 16

—16—

Finalmente, me encontraré con Denia, el catalizador de la destrucción de la familia Ali, y la razón principal por la que mi madre me confió al cuidado de mi tío. La animosidad de los congresistas hacia los partidarios de mi tía es obvia. Frerick, tranquilizado por mi bienestar, corre hacia el lago, seguido de cerca por Ryan. Elegí quedarme atrás. Una vez que llegaron a la orilla, pude ver claramente sangre desde mi punto de observación, con cabezas que comienzan a salir a la superficie, afortunadamente, no humanas. Espera… no humanas.

Me levanté de esa incómoda roca por la curiosidad de saber que son esas cabezas o cascos de metal. Podrían ser ciborgs.

Frerick trata de alinearse con el espíritu de lucha de Denia, posiblemente para discernir su ubicación. El artefacto podría estar cerca, algo que incluso los humanos podrían percibir. El lago exhibe un movimiento inusual, haciendo burbujas. Ryan se acerca a mí lentamente de espaldas, sus sables listos para contrarrestar alguna amenaza porque el aire se siente pesado, como cuando pasas por un accidente automovilístico y vez que paso la muerte, eso hasta un humano lo siente.

Ambos hombres blanden sus sables. Y luché por hacer crecer mi placa que ya tenía sujeta en mi mano. Lo intenté, pero no pude sacarlo del todo.

¡Mal parido sable! ¡Sal!

Lo que viniera después estaríamos todos en peligro, sin un arma que pudiera sacar por completo, no podría enfrentarme a la propia Denia, y mucho menos a alguien de un nivel superior al mío, y Denia sobrepasaba ese límite. Unas garras de metal surgieron como cuando las tortugas salen a la superficie, las cabezas encendieron sus ojos, los robots emergían del lago, máquinas humanoides, y por esa razón, no los detectamos a tiempo. Se movieron lentamente hacia Frerick y Ryan, el terror me invadió. Esas cosas están hechas del mismo material que Dante en el bar, con alguna tecnología que pudiera manipularlos, son peligroso incluso para mi hermano. Sin espíritu en su ser, pasaron desapercibidos.

—¡Geal! —gritó Frerick desde su posición— ¡Corran!

—Mierda, hay tantos —se quejó Ryan.

—¡Lo sé! Y es tu turno.

No me moví ante la orden de mi hermano. Vi como los robots los atacan a ambos y ellos se defienden bloqueando sus asaltos. Ryan y Frerick se mueven rápido, tanto que mi vista cedió ante el dolor de seguir sus movimientos. Sus sables destruyen perfectamente piezas de máquinas con líquido plateado que a veces salía de sus cables, algunos robots humanoides son tan fuertes, que usan sus propios brazos de metal destrozados como armas para chocar con los sables.

Me sorprendió lo que mis ojos están viendo pese al dolor de cabeza de seguir sus movimientos. Ryan es increíblemente rápido como una mancha borrosa a través de tiempo, letal y sanguinario; si los robots tuviesen sangre, sería una alfombra de color carmesí puro por todas partes, pero lo que arrojan no es sangre, un aceite algo viscoso de color verde.

—¿Nunca has visto algo así? —escuché una voz femenina detrás de mí.

Es peculiar, la intensidad de su presencia oscura, pero diferente a la primera que sentí. Miré el velo rojo ondeando al viento. Decidida a ver a la mujer, respiré porque ya tenía una puta idea lo que podía ver, al hacerlo vi su piel bronceada, algo más clara que la mía, contrastada por su cabello rubio dorado. Sorprendentemente hermosa, y mi ojos se sintieron atraídos por la elegancia afilada que enmarcaba sus ojos claros, pero sus pupilas felinas como si pronto entrara en una modo de sangre.

—Una cosa sobre entrenar toda tu vida es que puedes ocultar tu espíritu guerrero —pronunció sus palabras con lentitud—, lástima que no puedas ocultar el tuyo, marcado por la sangre.

Sus palabras exudaban arrogancia, orgullo.

Su atuendo se adhería estrechamente a su forma, en un tono que me recuerda a la sangre, mientras que sus ojos azules y labios rosados lucían una sonrisa fresca e invitadora. Si yo fuese un hombre describiendo su belleza, podría encontrarme arrodillado a sus pies, o tal vez sean las sombras de su pasado las que la vuelven tan profundamente peculiar. Deja que su cabello largo oculte parcialmente el lado izquierdo de su cara.

Ryan y Frerick ocupan todo su talento en la distracción: sí, la distracción. Caímos derechito en una trampa.

—¿Denia? —pregunté, suavemente, ella con una expresión juguetona como si presentara un acertijo.

—Geal Ali —respondió en un tono gentil—. Un placer conocerte. Tienes un parecido notable con tu madre, la reina, Luz... Patético. Un nombre ridículo, particularmente considerando su fracaso en iluminar a su familia. ¡Imagínate! Ejerciendo un poder sagrado para contrarrestar...

Sus manos permanecieron relajadas, indicando que no tenía la intención de atacar, por el momento.

—Eso es preocupante —respondí, luchando por encontrar las palabras adecuadas. Ella es parte de mi familia, la mitad de mi sangre, una Otpieg—. Matar humanos está prohibido.

—¡De verdad! —respondió con una sonrisa burlona—. No lo sabía... —sarcasmo de parte de la tía— qué lástima, a veces olvido las leyes... pero, —titubeaba—. Tengo derecho a eliminar humanos a voluntad, algo que mi padre entendió bien cuando me engendró. Soy la mujer más fuerte del universo, la encarnación de la perfección futura. Tú posees lo que deseo. Entrégame el artefacto. Haz las cosas más fácil, muchacha.




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