Geal Ali Crónicas: Poder Absoluto.

Capítulo 39

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No podía resistir el hecho de perderla, no de nuevo.

Es la única razón por la que continuo vivo, mi madre nunca me dio el cariño como lo que ha demostrado mi hermana en poco tiempo, la quité enseguida de los brazos del Napaleano, sentí algo de aliento cerca de mi cuello. Geal continúa respirando.

—Quédate con ella —dije a Ryan, colocándola suavemente en el suelo.

Confío en él, porque ha demostrado pelear a nuestro lado, pese a ser un Napaleano.

—Ve por Denia, usa el modo de sangre, yo haré un campo espiritual para ella, no le pasará nada, ni siquiera Níquel querrá huir conmigo aquí — dijo Ryan y observó al ex visir.

Miré a mi hermana, respiré un poco, sé que estará bien hasta que logre recuperar la conciencia. El brazalete con la cruz Otpieg se hacía en su muñeca. El latido de su corazón es débil y su nivel de espíritu se incrementa.

Corrí dando un gran salto empujándome hacia la pared, me incliné para dar otro salto sobre esta y que me lleve a la ventila de aire por este medio en mi modo de sangre podría llegar más rápido, tan cual cuando mi primo y yo nos escondíamos de las rabietas de la tía Isis.

Continuó mi andar con las indicaciones de Alphine pasando a modo de sangre, el dolor fue ligero, mi piel se escure como una noche estrellada. Al completar el modo, sentí el olor de aleita cerca. Mis sentidos son el doble de lo que comúnmente suelen ser.

Sé que Gea está en buenas manos, lo único que necesito es llegar al aeronave, Alphine nos indicó al momento de su liberación con el código que Denia está a punto de abordar su Nave.

Entre más me acerco a la aeronave, sentía un nivel de pelea impresionante. Frente a mí la escotilla del área principal. Sin pensarlo rompí con mis pies la salida hacia la aeronave, caí encima de un Alpo, una nave de caza de la misma nave madre, un Alpo 3000 como el que ahora está hecho mierda en los Polos Otpieg.

Me levanté de inmediato al verme rodeado de naves de caza, sentí el espíritu guerrero de Millaje, está muy cerca, hice crecer mi sables, caminé con pasos grandes hasta que lo vi.

Él, el mato a mi maestro, a mi primo.

Millaje con una sonrisita burlona, a su espalda la gran nave de escape tecnología Alfaira de los colaboradores de Denia, tan circular como platillo de cena y una medieval arte nicolaíta. Denia, cuando la vi su nivel de espíritu está escondido, sabe controlar el pulso de su corazón, se nota su gran entrenamiento.

Ambos cerca de la entrada de su Nave de escape, justo interrumpe su salida, pero la rubia no está sola, encadenada Denia lleva las riendas de mi madre. La Nicolaíta hace crecer su sable para amenazarla ante mi llegada, me detuve en cuanto el filo rosa el cuello de mi madre y se mantiene en el agarre.

Respiré profundo, tranquilizando mi espíritu y no alertar un contraataque.

—Interesante interrupción, bueno se ha de esperar en cuanto notamos que el desbloqueó de Alphine fue resuelto, tanto que me costó convencer a mi hermanita para que pusiera esas defensas arriba.

—Hola. —Millaje saludó con su arma lista arrastrándola por el suelo en una izquierda y derecha.

— ¿Creí que Geal Ali vendría a detenerme? Tan fuerte la chica no lo fue —dijo Denia sujetando más fuete a mi madre— ¿Dónde está? Mi sobrina querida.

Ellos no sientes el espíritu, el campo de espiritual de Ryan está funcionando perfecto en bloquearla. Incluso no la sienten viva, y es como yo lo siento.

—En cuanto sentí el espíritu de Frerick —el deforme Pano habló—. Supe que la chica ha caído. Muerta... Tal vez. No la siento.

—¡No! —gritó mi madre de dolor, hizo que Denia la sostuviera más fuerte de su largo cabello.

Mi madre siempre ha tenido su mirada serena, pero en este momento ambos tenemos miedo, pero mi madre lo creía, creía que mi hermana estaba muerta.

Denia sometía a mi madre... no iba a decir nada, sólo quiero que mi madre no sufra, pero no podía decirle ni una palabra de lo que sentí.

—Denia, te salvé la vida una vez, varias veces quizá —mi madre sufre, sé que sufre.— ¿Por qué continúas haciendo esto?

Ella le susurra algo al oído.

—Mi hermana está muerta... —dije con seguridad observando los ojos de mi madre.

—El trono será mío, seré dueña de todo —sigue Denia sosteniendo a mi madre con fuerza. Denia no sabía nada, ni yo siento el nivel de pelea de Geal desde aquí y ese nivel está aumentando, sé que lo está.

—Sí... está muerta. —Denia sonrió—. Níquel cumplió lo que le ordené, asesinar a Geal Ali. Así desaparece el artefacto. Ya no necesito a mi hermana, entonces… —el sable de Denia se movió rápido pero antes…

—¡No, espera! —la detuve con mis manos a la vista—. Mira Denia, estoy desarmado. Mataron a mi hermana, por favor no maten a mi madre. Ella es tu hermana, aunque no lo creas: te ama.

—Denia —mi madre habla con una voz suave—. Por favor… te daré lo que deseas, el congreso, tómalo es tuyo. Deja a mi hijo…

—Media hermana —le dijo Denia a mi madre—. Siempre tan perfecta. Eclipsabas cada parte de mí, incluso nuestro padre siempre te veía con admiración cosa que no lo hacía conmigo, a ti nunca te dijo: que mi sangre le daba asco. ¡Jamás te lo dijo!




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