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--GEAL--
¿Dónde está mi hermano?
Mi mirada se posa en la escena que se desarrolla ante mí, con naves envueltas en un conflicto, mientras un campo espiritual protector me envolvía. Sentí que me falta el control sobre mis acciones. Observando mis manos iluminadas, apunté y destruí naves enemigas a un ritmo que supera al de los Alpos aliados. Las naves adversarias que parecían platillos comenzaron a retirarse; fui testigo de cómo los Alpos logran la victoria, con mi…¿ayuda?
La Tierra permanecía a salvo y las naves aliadas avanzaron rápidamente hacia el resguarde de la nave madre Alpo tras el retiro de naves enemigas.
Denia no se siente, no sé cómo es que llegué aquí, qué es lo que pasa.
Mierda.
¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué aquí?
Una nave Alpo, logré reconocer la nave que se acerca, no siento peligro para mí, pero la persona que esta ahí si reconoce el peligro de permitir que se aproximara demasiado, dada mi falta de control. No podía distinguir quién estaba en su interior debido a la oscura tonalidad de su parabrisas.
Aléjate, pensé.
—¡Cúbreme! —escuché a través del comunicador. —¡Puedes oírme! ¡Cúbranme! —la voz de Ryan.
Su presencia aumenta constantemente mi ansiedad, pero es crucial que se mantuviera alejado de mí. Por favor aléjate.
—Entendido —aseguró Axtrex por el comunicador, cuando noté tres naves aliadas de caza rodeándonos.
—Necesitamos que reaccione —afirmó el Príncipe Arcry. —Frerick está a bordo de la nave enemiga. Siento su agitación. Sus niveles de energía son máximos. Debe estar envuelto en una pelea.
—No debe haber tiempo, lo haré yo —sugirió Ryan, mientras el Napaleano se revela, alterando el vidrio polarizado a una forma más clara. —¡Gea!
Pronunció mi nombre sin la 'L'; cada vez que lo hacía, sentía un cariño fugaz, como si lo hiciera solo para molestarme, pero al final comenzaba a gustarme
—¿Eres tú?
—No —mi voz llegó a Ryan, aunque no era completamente mía, como si fuera una conexión creada solo para nosotros—. Y sí.
Fueron varios voces a la vez, pero yo ni siquiera sentía que deseaba hablar.
—Oh... —comentó el Napaleano, lanzándome una mirada extraña. —Equipo, ¿escucharon?
—¿Qué? —preguntó Are, aparentemente ajeno a mi presencia. —¿Qué quieres?
—No preguntes —dije.
Ryan me mira con sus intensos ojos azules, brillando por la luz del campo espiritual que sentía a mi alrededor. Sabe bien que ellos no escuchan lo que le digo, asombrado prosiguió —: El hermano de Gea está en peligro... por más atractivo que pueda ser eso... Necesito ayuda. Acercarme a la gran nave enemiga será un poco complicado, debido a que su atención está aquí, cualquier movimiento y lo tomarán como un instintivo para lanzar una rayo GM potente hacia nosotros, y mi nave es pequeña...
—Este no es un escenario para conceder deseos... solo pregunta... si puedo ayudarte —respondí, o cualquier fuerza que me controlaba. —Aquí están mis condiciones: ¿Ella o el Otpieg en la nave enemiga? …Ella perecerá en un instante. La liberaré, y ella luchará en la inmensidad del espacio, especialmente porque no está familiarizada con el modo sangre... así que su cuerpo morirá instantemente.
Sé que, para el Napaleano, eso importaba menos; su mirada es seria y yo no quería morir, pero si se trata de mi vida o la de mi hermano, preferiría que él se salvara. Ryan apartó su mano de la mesa de control y abrió la boca suavemente.
—Ambos.
—¿Uno?
—Ella.
Mi corazón se paró por un breve momento, sé que Ryan es un…
—Engreído... tengo algo preparado para ti, Napaleano.
Una luz estalló de mi cuerpo y nos cegó a ambos.
No podía ver nada más que luz; después de un minuto, volví a ver la nave con un Napaleano aturdido. Sentí que el campo espiritual se desvanecía.
Ryan se movió dentro del Alpo buscando algo. Pasaron unos segundos y encontró dos máscaras, se puso una; la ventana temblaba y el parabrisas se derretía como mercurio. Salió de la nave con su don. Ryan se movió rápidamente hasta mi posición; en cuanto me tuvo en sus brazos, me colocó la máscara. Mi cuerpo sentía frío y el de él también.
¡No! ¡Él no puede soportar esto! ¡Él podría morir! ¡No!
Comencé a respirar.
Creo un campo espiritual que estabiliza la temperatura.
Me vi entrando a la nave con él, el parabrisas se cerró rápidamente.
Ryan me quitó la máscara de oxígeno y él hizo lo mismo. La nave se llenó de oxígeno para los dos. Había pedacitos de hielo en nuestra piel, eso afectó más a Ryan, no soporta las bajas temperaturas y temblaba, pero el calor de la nave lo ayuda a recuperar algo de energía.