Gedymo – En La Última Página De Ayru.

Capítulo. — 18.

El día de admisión había llegado al fin, desde la mañana temprano se notaba un cambio significativo en el ambiente de la ciudad, había mucho bullicio acompañado de fuegos artificiales.

Hastel y Maron estaba terminado de alistarse.

—¿Estas seguro que funcionara Hastel?.

Máron preguntaba mientras se miraba al espejo terminando el detalle más importante.

—Claro que si, fue idea de la abuela, así que tiene que funcionar.

—Pero es muy simple, hasta para mi que soy una idiota, esta lentilla es molesta.

—Lo se, pero hay que hacerlo, no deben saber jamás que somos ginnas.

Ambos se miran para comprobar que no se notará su ojo de diferente color.

—Estamos listos.

Ambos lo decían al mismo tiempo con todo el entusiasmo.

Salen del alojamiento para reunirse con Melcifer y Loren.

—Por fin llegaron. Escuchen, debemos ir en esa dirección donde se están reuniendo todos los estudiantes.

Todos quedan asombrados por la cantidad de gente que había reunida, era un largo pasillo de gente que iba derecho a la entrada de la academia.

Se abren paso entre la multitud de gente para llegar al inicio del recorrido, ahí los recibe un profesor que le da la bienvenida mientras les entrega su uniforme para que se lo pusieran antes de continuar, los nervios acompañado de la ansiedad se hace presente en todos, no caían en lo que estaban presenciando, el lugar era toda una fiesta para recibir a los nuevos estudiantes, era un privilegio pertenecer a esta institución y la gente lo hacia saber.

Al terminar de cambiarse se reúnen con los demás estudiantes que los acompñaran hasta la entrada.

Maron estaba realmente incomoda por la vestimenta que llevaba puesto, trataba de bajar su falta, mientras que Hastel estaba incómodo con su camisa, sentía que estaba demasiada ajustada.

Maron se esconde detrás de Melcifer al ver que Noban caminaba por la zona con el mismo uniforme.

—¿Que estás haciendo Máron?.

—Ese es el chico con quien me pelee anoche por un jugo.

—¿Por un jugo? No me sorprende.

—Jamas creí que estaría aquí, pensé haberlo perdido para siempre.

—¿Y piensas esconderte para siempre?.

—Lo que sea necesario.

El llamado de varios profesores interrumpe todas las conversaciones que estaban siendo llevadas, desviando así la atención de todos los alumnos hacia ellos, hacen que todos formen filas, delante de ellos forma una banda de música escoltados por gurnamentales a jinete.

La postal era maravillosa a la vista, estaba llena de colores, donde destacaba el color bordó debido a que era el uniforme que los caracterizaba, había muchos alumnos de los cuales no todos llevarían este atuendonpor mucho tiempo, ya que no estaba asegurado su lugar en la institución, debían pasar unas cuantas pruebas para ser admisibles, varios sueños que está mañana brillaban con entusiasmo se apagaran en cuestión de horas y con suerte la agonía se estiraria unos pocos días más, pero ese sueño terminaría con menos dolencia comparados con los que hoy les toque dar la vuelta en horas.

El rostro de los alumnos era de incertidumbre y nerviosismo, que aumenta cuando el jefe da la orden para empezar su recorrido hasta la academia, bajo el ensordecedor estallido de la gente acompañado de los fuegos artificiales que aumentaba la alegría y orgullo de pertenecer a este montón de individuos.

El ser parte de este recorrido llevando este uniforme era nota de orgullo, por más que fallarán en horas o días, era demasiado ya que almenos tuvieron la oportunidad de ser parte de este maravilloso momento.

Caminan por unos diez minutos hasta llegar casi a la entrada donde había montado un escenario, todos levantan la mirada para ver con claridad quien hablaría.

—Buenos días a todos, en especial a los nuevos ingresos, soy Carmel, directora de Melisma, quiero desearles lo mejor, que este año sea prospero y lleno de enseñanzas.

Todos gritan de alegria y elogios hacia la servidora de la institución.

—No quiero agregar nada más, quiero dejarle todo a nuestro amado rey Vandderkof.

Si la emoción antes descripta les pareció abrumadora y talvez exagerada, lo que ahora me tocaría redactar no me da la imaginación para describir con exactitud lo explosiva y exaltada que la gente se puso con solo oír el nombre de su rey, al verlo subir al escenario todos festejaban, algunos lloraban.

Aquel hombre que llevaba el peso de toda una nación hace presencia e inmediatamente la gente exploto de la emoción, subía los escalones a paso lentos mientras que con una sonrisa saludaba a todos los presentes, esta de más decir que su presencia imponía demasiado, solo los que son testigos de este momento podrían describir lo que estaban viviendo.

Hastel y Maron inmediatamente sintieron incomodidad y un temor irracional los invadió, querían salir corriendo del lugar, trataban de apaciguar aquella emoción ya que no tenía sentido porque jamás llegó a observalos, aún así no podían quitarse esa sensación.

—Buenos días a todos los presentes.

Su voz grave invadió cada rincón de la capital haciendo que todos hicieran silencio al instante.

—Quiero darle una grata bienvenida a los nuevos integrantes de nuestra prestigiosa académia.

Levanta sus manos para saludar a todos los estudiantes.

—Sera un camino duro a partir de hoy, pero confío en que lo harán con el coraje y valor que se requiere, estos serán tres años duros, donde aprenderán cada aspecto de la magia, así como sus variantes, para luego, al fin convertirse orgullosamente en gurnamentales, quienes nos defienden día a día de los peligros que acechan nuestra hermosa nación y atentan contra la paz.

Todos estaban enmudecidos observando orgullosos, las palabras que logro juntar en su discurso hizo efecto al instante, esto es facil de deducir ya que se veia reflejado en cada rostro de cualquier estudiante que viera.




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