Gedymo – En La Última Página De Ayru.

Capítulo. — 22.

Hastel divagaba en sus pensamientos, no dejaba de pensar en aquellas palabras que le había dedicado con tanto énfasis, trataba de buscar algún entendimiento razonable a semejante discurso, no lograba comprender, ni siquiera una milésima del porqué de sus pensamientos, si así pensaba una muchacha de quince años, quería decir que las personas más longevas tenían los pensamientos más retorcidos, esta vez solo fueron palabras, que el día de mañana se convertirán en armas.

Su concentración se ve interrumpida con la llegada de Loren, le ofrcia una bebida fría para pasar aquel mal momento.

—¿Te lastimó verdad? No le des tanta importancia, solo es una niña rica malcriada y berrinchuda, estar mal, es darle el gusto.

—No te preocupes, no estoy afectado.

—Me alegra oirlo, yo también estoy bien, no le voy hacer caso a una niña que solo ha vivido en Fáttima.

Su conversación se interrumpe con la llegada de Valentía, ella estaba agitada y en su rostro reflejaba su preocuoacion.

—Al fin te encuentro. La selección ya comenzó.

Al oír la última oración Hastel se pone de pie inmediatamente, pero antes de salir corriendo se frena, ya que oyó la risa de Valentía, aquella oración no era más que un simple chiste, que había sido bien acompañada de una buena actuación.

—Tranquilo, aun no comenzó, solo estoy buscando a Máron que la perdí hace unos minutos. Eso era todo, adiós.

Aquella pequeña muchacha se va de nuevo, ahora había disminuido su velocidad, ya que su fatiga se hacía presente impidiéndole ahorrar el tiempo deseado.

Máron se encontraba dando vueltas por la academia en busca de alguien, fácil de deducir, ya que no disimulaba en lo absoluto, cualquier persona cuerda que le prestara un segundo de su atención se daría cuenta de esto.

Lo encuentra a los lejos, al ver la distancia que los separa decide acelerar su pasos, mientras en su mente repasa aquel discurso que planificó hace tan sólo unos minutos.

—Al fin te encuentro.

Noban se da media vuelta y su rostro cambia al ver que era Máron la culpable de aquellas palabras.

—Pero mira nada más quien es, jamas creí que que te vería en Melisma, me vuelvo a sorprender.

—Si. Yo tampoco creí que estaría aquí.

Su discurso se cae a pedazos por culpa de los nervios, la vergüenza junto a su orgullo se oponían recitar aquella disculpa, creían firmemente que iba en contra de sus principios, aún sabiendo que era lo correcto.

Saca de su espalda el mismo jugo que le arrebató esa noche, trataba de relucir su rostro más serio, aunque por dentro se estaba muriendo de vergüenza.

—¿Y esto qué?.

Noban la observaba sin entender absolutamente nada de su acción, no lograba comprender con claridad su gesto.

—¿Acaso me estas invitando a salir?. ¿Asi es como invitan en tu pueblo niña?.

Máron sin poder tomarse las palabras con claridad larga una pequeña risa, su cuerpo evidenciaba su incomodidad y vergüenza por esta acusación, sus mejillas se tornan de un color rojizo, sin poder manejar sus emociones quita su mirada sobre él.

—No imbécil, te devuelvo el jugo que te robe, me sentía mal por habértelo quitado, así que te traje uno nuevo.

—¿Robarmelo? Me pagaste por el, solo volví a la tienda y compre otro.

—¡¿Que?! Pero era el último, ¿como hiciste para conseguir otro?.

—Solo entre a la tienda y pedí otro, ¿Acaso hay tiendas en tu pueblo?.

—Entonces nuestra pelea fue por nada.

—Asi es, estas mal de la cabeza por querer pelearte con alguien por un jugo.

—No fue pregunta y tengo mis razones.

—No te juzgo.

Noban le recibe el jugo y comienza a beberlo, mientras es observado por la mirada inquietante de Máron.

—Si estas esperando a que te comparta, olvídate.

Maron se exhalta por las declaraciones hacia ella, su enoja brota y se manifiesta en su rostro, al igual que en su tono de voz.

—No idiota. Eso es todo, adiós.

Máron da media vuelta para retirarse del lugar, pero a los pocos metros sus pasos se detienen al oir las palabras de Noban.

—¡Niña!.

Máron da media vuelta enojada por el trato desmedido de esta persona.

—¡Me llamo Máron imbecil!.

—Quiero volver a pelear contigo, espero que sea en la prueba de admisión.

Aquella sonrisa que presumía con orgullo Noban hizo que Máron se emocione por volverlo a enfrentar, quería que ese día llegara lo más pronto posible, le había fascinado pelear contra él, si esa adrenalina sintió con tan solo unos segundos y dos golpes, no quería pensar lo que le provocaría que esta disputa se extendiera más.

—Te vas arrepentir de haberme retado a una pelea, voy a sacar a pasear tu trasero.

Hastel se encontraba afuera del anfiteatro a la espera de su hermana, miraba el cielo en busca de respuesta a sus preguntas y teorías que tenía sobre lo que estaba apunto de hacer, vuelve en si cuando ve que Máron al fin había llegado.

—Al fin apareces.

Hastel salía de la sombra que le brindaba el árbol para que entienda velozmente que estas palabras en un tono de enojo iban dirigidas a ella.

—Ya sé, llegue tarde, no molestes Hastel.

Trata de ingresar al anfiteatro, pero su hermano pronuncia su nombre en un tono de voz más elevado, esto hizo que frenará sus pasos.

—Está va a ser la última vez que estemos así de juntos, cuando cruces esta puerta nos separaremos para siempre.

—No te pongas sentimental por favor.

Máron decía esta corta oración con un tono sarcástico.

—No lo haré, solo quería expresar mi felicidad de por fin sacarme una ancla tan grande de mi vida.

Máron sonríe de espaldas a él para no mostrar su tibia emocion, sabía a donde los dirigiría esta conversación.

—No te hagas el superado Hastel, si hablamos de felicidad, yo lo estoy aún más, por que finalmente dejaré de escuchar tu estúpido sarcasmo y podré hacer lo que quiera sin que me contagies de tus malas vibras.




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