Gedymo – En La Última Página De Ayru.

Capítulo. — 26.

Los cuatro se encontraban completamente sumergidos en los estudios, lograron despejarse por completo de la realidad, en sus mentes no había nada más, todo esto se interrumpe con la llegada de Valentía.

—¡¡¡AL FIN LOS ENCONTRÉ!!!.

Se notaba que le costaba horrores poder respirar con normalidad, estaba agitada y transpirada debido a que estuvo todo el tiempo en busca de ellos tres, cuando logra recuperarse un poco nota que ahora son cuatro personas en el grupo.

—¿Y este quien es? ¿Ya me reemplazaron, verdad?.

Máron se levanta para saludarla con un fuerte abrazo, la había extrañado y estuvo todo el tiempo preocupada por ella aunque no lo mostrara, ya que estaba camuflado con sus asuntos.

—Creí que te habían confundido con una niña y te sacaron de la academia.

—Te mataría si tuviera el aire necesario, pero como eres tu, no importa.

Valentía se acerca a él y lo observa con mucha determinación desde su altura, por primera vez en su vida era más alto que una persona normal, así que era un lujo para ella hablarle desde esa postura.

—Un gusto, soy Valentía del linaje Griller.

Ella estira su mano para saludarlo, Genoa se queda observando, primero a ella, pero no logró rebasar el segundo, así que se quedó mirando la mano tratando de deducir que hacer, terminó por agarrarle con delicadeza los dedos.

—Soy Genoa del linaje Murseoff.

Se presentaba sin mirarla a los ojos, mantenía su vista agachada, quería desaparecer debido a la vergüenza que tenía, era consciente de su personalidad y aborrecía tener que comportarse de esta manera, pero este era su límite.

—¿Enserio quien es este?.

Hastel se pone de pie, aprovechando así el no poder estudiar, se acerca a ella para poder mantener una conversación.

—Él es el gedymo de Hannabi.

—Y quien carajos es Hannabi? Me fui por unas horas y ahora somos seis personas.

—En realidad somos siete, hay que sumarlo a jugo.

Máron corregía a Valentía, esto hizo que ella se desconcentre aún más, no entendía como su pequeño grupo había crecido tanto.

—Espero que Hastel no me haya remplazado con esa tal Havini.

—Es Hannabi.

—Hastel, no me corrigas, se perfectamente como se llama.

Valentía ocultaba su rostro de pena al equivocarse de nombre, era más que obvio que no se acordaba su nombre, no es personal, ni mucho menos la situación, más bien ya tiene problemas con recordar los nombres.

Valentia se exhalta al darse cuenta que fueron seleccionados, su alegría se rebalsaba en todo su cuerpo, no había forma alguna de tapar semejante emoción.

—Por favor díganme quienes son sus gedymos.

Hastel y Máron sé observan por unos segundos y quitan su mirada para alejarse, su malestar emocional volvió a sus mentes, se habían olvidado debido a los estudios.

—No me digan que terminaron siendo ustedes.

Hay un silencio incómodo, nadie decía una palabra, no había si quiera un sonido, Valentía comenzaba a reírse a grandes carcajadas, no podía contener su gracia.

—Es la ironía más grande de la vida.

—¡¡¡MALDITA SEA!!!.

Hastel recitaba estas palabras mientras miraba el cielo, no quería creer que su hermana era la elegida.

Valentía se acerca a ambos y los abraza, da toda su fuerza para trasmitir una pequeña parte de su felicidad a ellos, que entiendan un poco del aprecio que le tenia, que sientan lo feliz que estaba.

—Es increíble, serán los mejores gedymos de todo el maldito mundo,no habrá nadie que pueda frenarlo, se los aseguro, igual si algo sale mal, ahí estaré para ustedes, cumpliendo mi rol de tanque.

Hastel y Máron sé quedan en silencio pensando en aquellas palabras, podría ser verdad, después de todo su conexión es genuina, podrían ser alguien en este mundo tan basto.

—Vamls a reprobar, nos decidimos.

Ambos se alejan de los brazos de Valentía, dejándola enmudecida ante semejantes declaraciones.

—Malditos, arruinaron el momento.

—Lo siento Valentía, pero vamos a matarnos si nos quedamos en este lugar.

Valentía se tira a los brazos de Hastel para rogarle que no haga lo que ella considera la estupidez más grande, trata de llorar para así cambiará de opinión, pero al parecer no había caso, ambos se los veía decididos a tirar todo por la borda.

Alex M. Martínez.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.