Máron estaba camino hacia la sala de examen, mientras Melcifer la observaba con una mirada fría, trataba de decirle mediante este gesto que la decisión que estaban tomando no era la correcta, al llegar a la sala Melcifer la detiene en la puerta.
—Escúchame, haz el esfuerzo y aprueba, tu abuela va a matarte si no entras en la academia.
—No quiero estar aquí, no pertenezco a este lugar, si me quedo todo el año al lado del ilbecil de mi hermano voy a volverme loca.
—Tienes que entender que tu abuela, al igual que tu madre quieren que hagas esto, podría ser el camino para que sean alguien en la vida.
—Pero estoy con Hastel, el es un bobo, si mi gedymo hubiera sido alguien más habría tomado otra decisión.
—Me dijiste que se graduarian y le demostrarían a todos que los ginas no son diferentes, que todos somos iguales, pero si no te graduas no demostraras nada.
—Esta bien, escucha, voy a hacer lo siguente, vamos a dejárselo al destino, tengo mi lápiz especial, lo tiraré y el número que salga será lo que responda.
Máron mostraba con orgullo aquel objeto inherte, su sonrisa brillaba de felicidad ya que había salido una idea brillante, según su punto de vista.
—No puedes dejar todo tu futuro en manos de un lápiz, además son cinco respuestas por pregunta, eso es un ochenta por ciento de probabilidad de fallar. ¿Como responderás las demás oregunta?.
—Con lo que se, en realidad no estudie, estaba dibujando.
—Eres realmente increíble, reprobaras, eso es seguro.
Ambas entran a la sala de examen para dar inicio, al igual que en la sala donde Hsstel hizo su prueba aquí se acomodan de la misma manera.
Al dar inicio Máron se queda anonadada al ver la cantidad de preguntas que había, no podía creer lo mucho que debía haber estudiado para tratar de responder las preguntas, decidida responde bajo el poco conocimiento que tenía, lo que escribía era de su propia índole, nada de palabras extravagantes, ni mucho menos lujo de detalles, solo lo que se acordaba.
Al terminar una parte del examen decide iniciar con las preguntas múltiples, el momento más deseado por ella, pone en funcionamiento su fascinante idea, tira el lápiz para saber con cual empezar, cuando salía el número leía la pregunta correspondiente, acto seguido tira otra vez el lápiz para saber que seleccionar y así se paso todo el examen.
Una vez finalizado se respuesta sobre la mesada para que su mente tenga el debido tiempo de reiniciarse y volver a su funcionamiento normal, Melcifer la sacude con violencia para llamar su atención.
—Debemos irnos.
Ella se pone de pie y estira su cuerpo para aliviar todo el cansancio acumulado en esta hora.
Salen de la sala y se quedan hablando tratando de no tocar el tema del examen, ya que, aunque no lo parezca Melcifer estaba muy nerviosa, pero gracias a las ocurrencias de Máron esta emocion quedo opacada por la preocupación que sentía.
Máron observa a un chico muy apuesto, tenía el pelo medianamente largo y ondulado, sus ojos celestes brillaban con el sol de aquella mañana, su sonrisa era espléndida, podía oír con claridad como se reía apesar de estar lejos.
—Mel mira ese chico
Máron llamaba la atención de su amiga para que juntas tengan el lujo de verlo.
—¿Es un chico muy lindo, verdad?.
—Si, es muy apuesto, parece un dios.
—Podría acercarme a él y hablarle.
—No creo, se nota que su linaje pertenece a la realeza.
—Almenos quisiera saber su nombre.
—Se llama Esben Radsadios, su linaje es muy fuerte.
Máron se asusta ya que la voz de Genoa la había agarrado desprevenida.
—¡Mierda, no te aparezcas así!
Genoa se asusta al igual que ella, ya que jamás tuvo la intención de hacer esto, agacha su cabeza debido a la vergüenza.
—Te dije que no aparecieras así, a las demás no les gusta.
—Tienes razón, tendré que disculparme con ellas.
Maron lo observaba desentendida, ya que esta pequeña conversación la tuvo el mismo.
—Perdónenme, lamento haberlas asustado.
Aun seguia escondido en su capucha, no podía verlas a los ojos.
Máron finje no haber presenciado aquella conversación que tuvo consigo mismo, ya tenía suficiente vergüenza con la escena que había provocado sin querer.
—Descuida, no te preocupes.
Melcifer solo le regala una sonrisa sin agregar nada más, se acerca hasta él con entusiasmo y curiosidad.
—¿Y bien, como te fue en el examen Genoa?.
—Se acuerda de tu nombre.
—Se acuerda de mi, es increíble.
Melcifer observaba como nuevamente habla consigo mismo, tenía un cambio de voz impresionante, realmente pareciera que hablara con otra persona, pero en realidad solo era él.
Dominada por la curiosidad decide saciarla.
—¿Con quien hablas?.
—Lo siento, solo es Yuziel.
—¿Yuziel? ¿No eras Genoa?.
Genoa se quita la capucha de su rostro y muestra una sonrisa tan natural que no podría explicarla en un simple texto.
—Hola señorita, con su permiso me presento, soy Yuziel.
Su tono de voz había cambiado por completo, estaba seguro de sí mismo, al igual que sus palabras, había cambiado por completo su personalidad, no era Genoa, había dado un giro de ciento ochenta grados.
—Increíble, somos un imán para los raros.
Melcifer recitaba estas palabras mientras miraba a Máron, ella hizo como si nada hubiera pasado, se tomó la situación con toda normalidad.
—¡Wow! Es un placer, soy Máron.
Genoa se da media vuelta con mucha velocidad y se queda a espaldas de ellas.
—No salgas así, ahora somos los raros.
—Tu eres el raro que no puedes manter una conversación que supere los cinco segundos, déjame a mi.
—No, ya basta, no salgas.
Al poco tiempo Genoa vuelve a su postura, ocultando nuevamente su rostro bajo su capucha, apenas se logragaba ver sus ojos.
—Lamento lo que presenciaron, no volvera a suceceder, lo prometo, no soy así de raro.