Gedymo – En La Última Página De Ayru.

Capítulo. — 32.

Todos entran en la arena y se quedan impresionados con la arquitectura del lugar, las columnas inmensas que sostenían las gradas, los escalones que llevaban al interior, cada detalle que observaban enbellecia aun más el lugar, estaban fascinados con la lindeza de esta imponente estructura.

Deciden dividirse y así encontrar el mejor lugar para ver las peleas, tenía que ser cerca de la arena, ya que dos de sus compañeros lucharian, así que era indispensable colocarse en esa área, no por la vista que obtendrían, si no más bien para darle el aliento necesario para afrontar la situación.

Al encontrarlo todos logran ubicarse en los asientos que ofrecía, Máron estaba lejos de Hastel, él trata de verla y poder comunicar sin palabras lo que pasaba por su mente, pero por más incomoda que fuera su mirada ella jamás se percato de dicha acción.

Al poco tiempo aparecen alumnos con instrumentos de percusión y viento en la arena de combate, se posicionan en el centro y se quedan inmóviles a la espera.

—Buenos días a todos los alumnos, padres y profesores, sean bienvenidos al examen de control de magia de la academia Melissma.

Fuegos artificiales decoraban el cielo, la música de la banda presente adornaba el ambiente, esto hacia que todos los presentes griten de entusiasmo ante semejante belleza de presentación.

Una vez que la bella melodía de la banda finalizó el rey hace acto de presencia en el lugar, la figura tan imponente hizo que se llevara la atención de todos.

—Como es de costumbre, nuestro amado rey Razziel estará observando cada combate.

Al ver entrar al Rey de Fáttima todos se ponen de pie ante su presencia, no había nadie sentado en su banca, se pone al borde de la grada y con su mano hace que todos vuelvan a tomar asiento.

—Espero que cada alumno de lo mejor de sí, que sepa enfrentarse a la adversidades que le deparará cada combate, que se lo tomen con la seriedad que corresponda y les deseo bendiciones a todos.

Todos se exhaltan con las palabras de su rey, exceptuando a Hastel y Máron, que lo veían a la lejanía con desprecio, no pudieron contener tal emoción, Melcifer sabía a la perfección como ellos dos iban a reaccionar con su presencia, los vuelve a la realidad con solo pronunciar sus nombres, debía evitar cualquier contacto ya que podría desembocar en alguna sospecha, ya que su familia era la culpable de la guerra que se estaba viviendo.

El rey se aleja de las gradas y toma asiento en su trono.

—Dígame, quienes son esos dos alumnos que están en aquella grada, es la segunda vez que me observan de tal manera.

—Lamento informarle que no preciso de tal información su majestad, si gusta puedo averiguar de quienes se tratan si usted logró sentir alguna falta de respeto.

El rey comienza a reírse a grandes carcajadas mientras se toma su rostro.

—No se preocupe, solo me dieron curiosidad, no hace falta que esté hostigando a estudiantes en mi nombre, mucho menos en el suyo.

—Como usted diga su majestad, estoy para servirle.

—Ahora hágame el favor y entregeme las hojas de los alumnos que pelearán en estas pruebas si es tan amable.

Hace caso a la petición de su rey y le hace llegar la hoja de los participantes, la toma gon delicadeza, se toma el tiempo necesario para ver cada alumno, sonríe con gusto al recordar los apellidos de algunos.

—Hay linajes bastantes interesantes este año.

—Con todo respeto, creo que hace dos año ingresaron alumnos de mejor linaje, en este año no vi a nadie relevante.

Larga una sonrisa bastante particular al ver un apellido, se ríe en un tono de voz bajo y señala en la hoja tratando de hacerlo parte de su felicidad.

—Tiene razón, pero este año volvemos a tener otro Élipson, esa familia sí que es numerosa.

Observa hacia las gradas en busca de alguna persona en particular, pero apesar de su esfuerzo no logra verla, ya que había demasiada gente en el lugar.

—También noto que por fín logró ingresar la primera hija del linaje Linnerrot, será interesante de ver a tu hija Golddier. ¿Dime, que alumno resultó ser su gedymo?.

Su allegado se toma el tiempo necesario para darle la información más precisa.

—Lo tengo su majestad. Su nombre es Genoa Murseoff.

—¿Murseoff? Es una pena que le haya tocado tal linaje, que desperdicio.

La prueba de control de magia había iniciado, cada alumno luchaba bajo la presión de que el rey Razziel los estaba mirando, así que en algunos de los estudiantes era un plus, mientras que para otros era un ancla a sus emociones, ya que eran un manejo de nervios.

Así pasaron bastante tiempo con batallas bastantes interesantes, peleas que se llevaron toda su atención, otras que eran completamente para el olvido.

El siguente en pelear era Noban, esto hizo que el grupo pusiera toda la atención en la arena, ya que estaba a punto de luchar un conocido de todos.

Noban hace presencia en el lugar bajo los gritos de emociones de todos, no estaba del todo concentrado ya que estaba en busca de una persona en particular, enfrente suyo se encontraba su contricante, estaba con una mano en el bolsillo mientras mantenia su vista en las gradas la cual saludaba con orgullo.

Él suspira haciendo que todo se calmara y así tener la concentración absoluta puesta en esta pelea.

—¡¡!Tu puedes jugo!!!.

Esto hizo que todo lo que planificó cayera por completo ya que fue invadido por la ira, la miraba con desprecio mientras apretaba su puño con su mano.

—Vaya así que me enfrento a Noban Terccier, jamas oí de tu linaje, lo lamento si te ofende.

Noban ignora por completo a su contricante y se va directo hacia donde se encontraba Máron.

—Jugo, le estas dando la espalda a tu oponente, no se si te diste cuenta.

—¡¡¡Eres una maldita mentirosa!!!.

Al terminar de gritar a todo pulmón su gran oración la profesora da inicio a la batalla, su oponente queda en silencio observando sin saber que hacer, la situación lo había superado.




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