Gemas de la corona

“”___/|capitulo 1|\___””

-_^•°•°•^_-*ANDROMEDA*-_^•°•°•^_-
Ha llegado el día, en cuanto tendría que enfrentarme a mi esposo, finalmente encararlo a los planes que tenia contra mi vida. Contra mi destino, ninguna esposa se ha atrevido a hacer esta clase de cosas contra el principal monarca representante de un reino como el nuestro, pero el mismo me ha arrastrado a hacer esto… enfrentarlo y convocar una batalla entre naciones que yo planeaba evitar a toda costa inclusive pisoteando mi posición por reina.
Camine por los pasillos acompañada por mis damas de compañía que mantenía un silencio mortal detrás mío como fielmente se han mostrado desde mi coronación, pero ahora parecieran lamentar lo que sucedería en aquel salón principal donde dos guardias esperaban portando sus espadas y sus frías armaduras de plata con el escudo de nuestro país.
-reina Andrómeda…_ hicieron una reverencia a mi posición aun presente
-gracias por su protección
-reina_ gire la mirada a mis damas de compañía, ellas ya conocían mi situación y lo que sucedería una vez que cruce esas puertas
-no lamenten, pueden esperar afuera. Yo estaré bien
-no nos gustaría esperar afuera reina_ suplico una de ellas_ podríamos entrar con usted
-lo se_ me acerque a ellas colocando mis manos en sus hombros_ agradezco y bendigo su lealtad hacia mi, pero les puedo prometer que entrare como saldré de aquella habitación estable, no sucederá nada de gravedad asique no tienen nada que temer
-como ordene reina_ me aleje de ellas antes de ver a los guardias reales empujar las puertas de madera en tono hueso y bordes dorados dejándome ver el gran salón del trono donde antes podia compartirlo con mi esposo ahora solo quedaba el suyo y a sus lados acompañado de sus amantes como de los pequeños niños los llamados “bastardos reales”
-podemos comenzar con el juicio_ menciono Rodrigo, mi esposo quien sostenía en su mano izquierda la mano de su primera amante quien usaba uno de mis vestidos para ceremonias importantes.
Gire la mirada hacia el sacerdote quien el anciano nos vio desde que éramos dos pequeños, el aun un príncipe heredero al reino y yo una doncella, sin embargo aunque entre sus arrugas, su barba y sus viejos rasgos que han marcado años brindando a la corona europea, el ya conocía el pecado que mi matrimonio se atrevió a hacer por casarme con Rodrigo y la única salvación que tuve que arriesgar para salvar mi vida.
-majestad Andrómeda Smith, reina de garumna y madre de la nación. Es una lamentable noticia tener que decirle que apartar de este día, en que el sol haya salido hasta los siguientes amaneceres y anocheceres del reinado usted dejara de ser la reina de garumna como es mas decir que perderá toda nobleza en su nombre, llevando consigo el exilio del reino como el pueblo que lo venera. La ausencia del fruto y bendición para garumna ha causado que su nombre se haya olvidado entre los nobles exteriores e interiores del palacio. Con el respeto que aun muestra pregunto ¿acepta el divorcio con el rey majestuoso logrado bakke?
Mire un momento a Rodrigo, su sonrisa triunfante era demasiado visible, lo conozco. Desgraciadamente, tantos años de mi vida viéndolo entre el silencio y la sumisión para darme cuenta de quien es realmente el hombre con quien me case, con quien compartí mis aposentos y de quien jamás podre tener un heredero. Y eso me alegra internamente.
-acepto el divorcio_ afirme solo viendo al sacerdote inclinar suavemente la cabeza ante mi derrota fuera de suplicas de dolor e inexpresiva en mi rostro, me mantuve totalmente serena a la situación
-guardias, procedan_ escuche la orden de Rodrigo, mire como los guardias tomaban una caja de madera perteneciente a las coronas, me incline suavemente dejando que voluntariamente me despojaran de mi corona, dejaran de mostrarme respeto ahora y perdiera lo que ellos creían era el verdadero motor de mi vida_ realmente esperaba esto Andrómeda _mire a Rodrigo en silencio quien su voz resonando como eco entre las paredes del salón donde ahora este divorcio sera escuchado, dicho y propagado no solo en el interior del reino, sino tambien fuera de el.
-realmente esperaba al menos en todo este tiempo pudieras darme un hijo varón a quien heredar, es una lastima que fueras incapaz. Que en tu vientre estuviera seco para darme ello
-no puedes asegurarlo_ afirme viéndolo quien sonrió arrogante antes de ponerse de pie de su trono acercándose a mi quedando a algunos metros de distancia donde pudiéramos enfrentarnos.
Siempre buscaba intimidarme al hacer eso, siempre buscaba verme bajar la mirada quedarme callada y ceder a todas sus decisiones, pero no seria así. Ya no mas.
-tu esperanza siempre fue aburrida para mi, pasamos años casados y nunca me diste un heredero Andrómeda. Sin embargo, mis concubinas_ señalo detrás de el_ ellas con quienes al pasar al menos dos noches mira, me dieron herederos, varones, solo necesito nombrarlos oficialmente y mi trono no quedara abandonado.
-si dar la corona a alguien fuera del linaje sanguíneo real de garumna es motivo de ciega confianza para brindarle poder en una nación. Adelante, anhelo ver ello
-como osas decir eso. Retráctate
-ya no tienes poder sobre mi Rodrigo, tu y yo ya no estamos casados además si tu idea era decapitarme como las antiguas esposas incapaces de poder dar vida. Lamento decirte que no puedes tocarme y jamás te lo permitirán
- ¿de que demonios hablas? _mire al medico real igual presente en el salón como testigo principal del divorcio
-doctor, por favor explíquele al rey_ pedí haciendo que Rodrigo lo viera igual confundido
-lady Andrómeda esta embarazada_ afirmo dejándome ver la tensión en los músculos de Rodrigo, realmente no esperaba ello, esa noticia
- ¡¿Qué?! Eso… eso no puede ser posible, hace meses no hemos compartido aposentos… como es posible que…
-nunca dije que fuera tuyo_ afirme viéndolo quien me miraba con real ira
-que… te osaste a traicionarme
-eso no es traición. Cuando tu lo hiciste hacia mi nombre como tu esposa. Además ahora no tengo porque darte explicaciones cuando ya no soy nada tuyo ni para el reino, tendrías que tratarlo con mis esposos
-t-tus que…
-esposos_ gire la mirada sonriendo al verlos entrar, todos los murmureos eran hacia ellos, el asombro e incredulidad de verlos aquí acompañándome.
-que… ustedes
-al parecer rey Rodrigo, no tiene nada que reclamar a nuestra esposa ahora a menos que busque tener una guerra entre naciones_ afirmo Graham mirando el reloj de su bolsillo con una sonrisa siniestra y sádica, como el ha sido
-como es posible esto, jamás se ha escrito sobre una reina que tenga concubinos muchos menos mas de un esposo
- ¿no veo problema? _menciono con un tono burlón tetsu llevando su mano a su fiel espada con el símbolo de su nación fiel_ han existido mujeres que han sido emperatrices y han conseguido a sus concubinos inclusive aun teniendo a su legitimo esposo, las mujeres tambien tiene máximo poder
-ella no es nadie_ afirmo fulminándome con la mirada_ y ese bastardo que llevas en el vientre es… es…
-o un guerrero asiático_ afirmo tetsu tomando en su mano su espada empuñándola
-un noble francés_ se burlo Graham ajustando el broche de oro con el símbolo noble francés
-o el futuro sultán_ afirmo khan tomando mi mano
- ¡¿Qué?! Eso… usted no es…
-ante la muerte del sultán he sido su sucesor, ahora el imperio otomano es mi dominio_ afirmo viendo retroceder a Rodrigo_ asique puedes estar hablando ahora no solo con una noble europea, sino con la esposa de tres naciones poderosas. Con la esposa del dragón de jade, la nueva monarca francesa o… la sultana mas poderosa
Rodrigo no sabia que decir, no sabia ni siquiera a quien ver. Creyó que este divorcio causaría mi desgracia al ejecutarme como las demás reinas que nunca pudieron hacer su único deber hacia su nación; dar un heredero, creyó que el nombrar heredero a otro bastardo fuera del linaje real de nuestra nación. Creyó que volvería a quedarme sumisa, suplicarle e implorar el hacerlo razonar a tenerme piedad como un criminal destinado a la guillotina, pero jamás en su estabilidad mental y emocional jamás pensó que cuando el me quitara la corona ahora en mis manos estarían las mas importantes joyas de tres naciones aun mas poderosas que la suya… que el reinado de generaciones familiares.
Las gemas que mi nueva corona sera forjada para brindar mas poder, lealtad y un futuro mas prometedor al que yo fui criada y entregada. El ser esposa de los tres hombres mas influyentes, poderosos e importantes de las naciones. Las manos que me brindan mi nueva corona. Las gemas de la corona.




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