MESES ANTES
-_^•°•°•^_-*ANDROMEDA*-_^•°•°•^_-
Las luces del salon brillaban con gran intensidad, regalando una hermosa vista como si el sol se reuniera en ese punto del palacio brillando con gran resplandor en medio de toda la oscuridad que inundaba en aquel momento, todos los carruajes de madera importada, cuidada y rasgos se oro o plata brillando junto al suave relincho de los caballos y sus jinetes aun arriba de ellos esperando con una paciencia mortal a que terminara todo.
Un pésimo humor cargaba en mi alma, el saber que en aquel salón todos anhelan ver a la reina de garumna acompañando fielmente a su esposo el rey legitimo y soberano salvador de la nación. Que fastidio, cuando puedo asegurarme que en cuanto baje pueda encontrarme con Elvira usando un vestido idéntico al mio como tantas veces lo ha hecho y mi esposo la ha sobreprotegido culpándome a mi.
Los golpes de la puerta se escucharon haciéndome girar la mirada a una de las sirvientas entrar con la mirada baja y haciendo una pequeña reverencia.
- majestad Andrómeda, todos anhelan tener su presencia abajo
-en un momento bajare. Necesito estar sola un poco mas
-claro majestad, con su permiso_ antes de pudiera salir la empujaron haciéndola casi caer
-Andrómeda como osas encerrarte aquí cuando tu esposo esta abajo solo_ me acerque a la sirviente ayudándola suavemente a incorporarse
- ¿te encuentras bien? _asintió suavemente_ por favor dejándonos a solas_ inclino suavemente la cabeza para dejarnos solas, en cuanto la puerta se cerro mire a mi madre
-por favor madre, evita hacer algún alboroto con las sirvientas presentes
-no entiendo porque sigues aquí encerrada cuando tu esposo esta ahí abajo con las zorras esas_ suspire en bajo antes de sentarme en el sofá. La misma discusión de siempre
-madre, basta de ello
-no me detendré hasta que entiendas tu posición ahora Andrómeda, ya no eres solo la hija de barones. Sino que eres la esposa de Rodrigo bakke. La reina de garumna
-si, y siempre recordare mi postura madre. Por ti
-solo busque tu mejor futuro
-sabes que jamás ame a Rodrigo, para el solo soy un titulo que cubre temporalmente ese trono
-por tal motivo es que mande a crear esto_ mire que en su mano un pequeño frasco con una escancia rojiza brillante
- ¿Qué es eso?
- ¿Qué mas seria hija? Hable con los brujos del barrio bajo y compre esta poción para que Rodrigo solo te vea a ti
-esperas a que lo envenene
-no envenenarlo, pero solo reclamar a tu esposo de esas zorras
-no lo hare madre_ negué antes de volver a ponerme de pie
-por dios Andrómeda, acaso no entiendes que esto y todo lo que hago es por tu bien_ la mire
- ¿por mi bien? Me vendiste ante la corona de garumna como si de una esclava se tratase
-no lo digas así, asegure tu futuro aquí
-y tan bien aseguraste mi trono que ahora en poco tiempo estará en posición para otra mujer lo ocupe
- ¿a que te refieres?
-sabes a que se debe el real motivo de esta fiesta que se esta celebrando en el salón este. Es porque Elvira tendrá otro bebé_ la furia en la mirada de mi madre era tan notoria, diría que una vena explotaría de ella y podría matarla, aunque sea reina mi voz aquí tiene mínimo peso tanto político, para las personas como mi madre son insignificantes. Nada en garumna, solo siguen presentes gozando de los privilegios y riquezas del reino porque compartimos linaje sanguíneo, de lo contrario los habrían echado a los barrios bajos donde tendrían que mendigar por un trozo de pan.
Era tan fuerte la ira en mi madre ante el verdadero motivo de la celebración que abusando de todo derecho contra mi posición como reina me abofeteo haciéndome girar la mirada, un mechón de mi peinado cuidadosamente hecho cayo a mi costado antes de ver a mi madre sin expresión, realmente aunque mi musculo resienta aquel dolor mi corazon ya no lo vive. Solo me he vuelto una existencia mas.
-eres una estúpida_ afirmo ante mi calma_ como es posible que esa concubina ahora le de otro bebé a Rodrigo cuando tu no puedes ni aceptar su semilla. Te dije que lo cuidaras
-eso ya no tiene nada que ver conmigo madre_ me acerque al espejo revisando mi mejilla, no por miedo a que Rodrigo me viera. Sino a los escándalos que generaría un golpe en mi rostro
-te lo advertí Andrómeda, te lo dije muchas veces que te embarazaras de Rodrigo, pero jamás me hiciste caso ahora todos perderemos esto. Espero que lo resuelvas aun que eres reina. Porque no esperes que vuelva a aceptarte si llegan a quitarte la corona_ sin mas se giro saliendo de la habitación azotando la puerta, solo me deje caer en la silla frente al espejo con la mirada perdida.
Ese es mi único final, dar un heredero al rey que asegurara mi posición en el trono o morir en la guillotina
Crecí dentro del reino de garumna, pero en una de las casas reales a sus alrededores donde los mas fieles monarcas de la nación pueden estar mas cercas de los reyes por eventos u otros asuntos. Nosotros no éramos la excepción, aunque el verdadero motivo por el que los reyes no nos echaban del reino y la monarquía real era porque mi madre era amante pasajera del rey… una de sus concubinas de bajo nivel por ser esposa de un barón.
Soy la cuarta hija de mis hermanos. Dos hermanos mayores y una hermana aun mas hermosa que yo, todos la tomaban como el fruto creado para la realeza. Una gema en un muladar de carbón, bastante absurdo. Todos en la realeza elogiaban y veneraban a mi hermana demasiado, mis otros hermanos se prepararon para hacerse parte del ejercito real o la mesa administrativa de los reyes. Sin embargo, ninguno podia acercarse del todo al trono. Nadie era digno de familiarizarse mas a loa reyes.
Excepto nosotras dos. Las únicas mujeres se barones. Las únicas monedas de cambio político.
Me habría salvado, habría podido vivir incluso una vida común y simple, pero todo esto fue culpa de mi hermana… ella me condeno igual que la ambición de mi madre. Aunque no debería pensarlo mucho menos desearlo, las odio.
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Editado: 19.06.2026