Gemas de la corona

”___/|capitulo 3|\___”

-_^•°•°•^_-*ANDROMEDA*-_^•°•°•^_-
Mi hermana. Helena era la hermosa y prospera flor del reino. Muchos la nombraban la futura reina de garumna, no podría negarlo en reconocer la belleza que poseía; cabello rizado y castaño como la costra de un árbol maduro y fuerte, su mirada azul como el cielo despejado en una mañana de primavera, su piel tan clara y delicada igual que fue educada con gran educación femenina. Digna de una futura reina. Igual era elogiada por otros nobles como caballeros del reino.
Para mi madre era su hija bendecida, la pieza que la llevaría al poder.
No puedo elogiarme de belleza nata o sobrenatural, pero tambien mi padre decía verme hermosa. La flor de la noche me llamaba de cariño antes de morir, mis cabellos son claros como los de mi padre, ojos profundos y oscuros como la noche. Éramos diferentes mi hermana y yo. Muchos de nuestras amistades nobles nos llamaban el día y la noche o la primavera y el invierno. Éramos tan diferentes.
Rodrigo claramente puso su interés en mi hermana, a mi no me interesaba en lo mas mínimo. Cuando mi madre pasaba días y noches educándola para ser una perfecta reina yo estudiaba para ser una noble digna de llevar el titulo real en el reimo garumna. Pero... me enamore de Adriano. El hijo de un duque mayoritario de garumna. Era un desafió para mi su inteligencia en el reino era magnifica igual que el poder económico que apoyaba en la administración del reino, en las reuniones importantes reales no evitaba verlo y el a mi. Podia verlo, muchas veces bailábamos juntos o paseábamos. Esa conexión era enorme y tan atrayente que no evitamos corresponderle.
Inclusive la noche fue testigo de nuestra unión intima que tuvimos, me entregue a el en alma y cuerpo como el se entrego a mi. Nos volvimos uno aun siendo un secreto.
Me había enterado que Rodrigo quería esposar a mi hermana, asique tendría yo toda posibilidad de convertirme en la esposa de Adriano. Ser una duquesa su lado y tener una vida matrimonial digna de cualquier joven desearía. Pero todo por mi hermana se perdió totalmente.
Mi hermana engaño a Rodrigo con uno de sus caballeros quien por la ira cegada ordeno castigarla con la muerte en la hoguera por su traición y pecado, mi madre no hizo nada por detenerlo, el era el nuevo rey de garumna. el caballero con quien mi hermana fue condenado a ser torturado hasta la muerte, una terrible muerte. Mi madre cayo en la locura, por la intervención de Adriano y la influencia de su familia fue que Rodrigo nos mantuvo en los aposentos del reino, pero ahora nos odiaba por lo que sembró mi hermana, sin embargo, ese apoyo que nos dio Adriano no detuvo a mi madre. Empeoro todo.
Comenzó a ordenarme ser la siguiente, ser la nueva esposa de Rodrigo, me negué innumerable veces a serlo ya que amaba a Adriano y el me prometió un día casarnos. No era novedad los matrimonios entre jóvenes de familias nobles por política. Pero esto era amor puro, pero mi madre me quemaba las manos, golpeaba mis pies con varas de madre inclusive llego a golpearme la espalda con un latido hasta que aceptara ser la siguiente esposa de Rodrigo... obligarlo a casarse conmigo...
Una noche me hizo beber con el, aun sabiendo que nosotros nunca pudimos llevarnos bien ni siquiera políticamente o por deber. Fuimos como el fuego y el agua, incompatibles. Pero esa noche mi madre aun vigilándome en la puerta de la habitación veia como Rodrigo abusaba de mi, me obligaba a ser suya contra mi propia voluntad y ella asegurándose que obedeciera... por tres días llore, rasgue mis vestidos y no salía de mi habitación sintiéndome asquerosa inclusive Adriano se mantenía fuera de mis aposentos por respeto aunque preocupado por mi.
La amenaza de mi madre hizo a Rodrigo tomar la decisión de esposarme o el escandalo del rey de garumna abusando de una doncella mucho menor a ella... no tuvo elección.
Anuncio nuestro compromiso matrimonial.
Con todo el dolor de mi corazon tuve que caminar al altar aunque Adriano presente, viéndome unirme matrimonialmente con otro hombre el dije de plata que compartimos era nuestro sello de promesa que volveríamos a estar juntos aun habiendo obstáculos enormes, la ceremonia matrimonial, la celebración a la unión inclusive la noche de bodas que deberíamos consumir el matrimonio era una mísera tempestad, Rodrigo me abandono esa noche para irse a dormir a otros aposentos. No fui capaz de aceptarlo de nuevo conmigo, solo pensaba en Adriano.
Aunque el no parecía importarle sabia que existía alguien mas en mi corazon, y ese alguien era influyente en el reino asique no podia tocarlo.
El no... pero mi madre si...
No se como pudo pasar, pero llego a las manos de Rodrigo una carta de que Adriano vendía información a otras naciones enemigas para derrocarlo del trono. Ese fue su pecado, frente a mi... torturándome el deber como reina de ver la ejecución de los enemigos de garumna me toco ver como cortaban la cabeza de Adriano, me trague las lagrimas, mis manos se apretaban tanto que mis uñas hirieron mis propias palmas hasta sangrarlas, me detuve en correr, detenerlos o abrazar su cabeza al menos una ultima vez... pero mi madre siempre me sujeto del antebrazo deteniéndome... dejándome ver al hombre que amaba morir... y yo incapaz de hacer algo...
Por diez años he sido infeliz, muerta y seca de volver a amar a alguien a sabiendas de que moriría frente mío... perderlo de nuevo.
Negué con la cabeza al regresar a mi realidad, el recordar el deber como reina que debo tener en garumna. Me puse de pie antes de salir de mis aposentos viendo a mis dos damas de honor en el pasillo esperándome.
-reina Andrómeda_ hicieron una reverencia hacia mi_ su madre salió realmente furiosa de sus aposentos
- ¿se encuentra bien? _una pequeña sonrisa se marco en mi rostro por su genuina preocupación hacia mi.
Esther y renata, dos doncellas que desde mi primer dia como reina me siguieron fielmente y me enseñaron algunas costumbres del palacio que aun desconocía, inclusive me acompañaron a la muerte de Adriano. Las considero mis mas fieles confidentes a las mascaras de hipocresía de los demás nobles que se acercan a mi.
-no se preocupen, estoy bien solo una discusión sin sentido. Vamos, debemos bajar
-como ordene reina Andrómeda.
Camine primero a ellas quienes me siguieron por detrás en silencio, al bajar al salón principal donde los caballeros abrieron las puertas dejándome ver por el gran esplendor de las luces que iluminaban el salón, las miradas fueron directamente hacia mi como algunas reverencias de los nobles presentes, camine entre ellos con seriedad y manteniendo mi postura de reina. Aunque al ver a Rodrigo a lo retirado de mi camino con Elvira a su lado usando un vestido de tono carmesí, seria similar al mío sin embargo a ultimo momento ordene cambiar mi vestido por uno blanco con detalles dorados. La furia en Rodrigo era notoria por mi elección de vestimenta.
Se alejo de Elvira para acercarse a mi susurrándome.
-que haces con ese vestido, debemos ser iguales Andrómeda. Ve a vestirte ahora
- ¿iguales? El vestido que tiene Elvira es similar al tuyo ¿no te conformas con ello?
-no me respondas Andrómeda
-no olvides donde nos encontramos Rodrigo, asique te pediré que te comportes debidamente a lo que eres. El rey_ se quejo en bajo por nuestra discusión baja, siempre ha sido esto. Discusiones, desacuerdos y malos sabores de boca
-reina Andrómeda_ mire a Elvira acercarse cínicamente hacia mi sonriendo inocentemente_ todos anhelábamos verla presente en la celebración de mi bendición
-si, es mi deber estar presente
-por cierto, agradezco su presente a mi festejo
- ¿presente?
-si, usted me envío una carta con su sello felicitándome igual que una espada de oro como regalo_ suspire suavemente
-debe haber un error, no envié ello
-por favor Andrómeda_ mire a Rodrigo_ acepta que bendices al bebé que Elvira tendrá
-además reina Andrómeda_ la mire_ se que usted anhela criar a mi hijo... que sea suyo_ una sonrisa se marco en mi rostro, tan despreciable y poco respetable debe ser para decirme ello aun frente a los nobles y Rodrigo ignorando totalmente su posición como la mía
-Elvira, debes estar confundida. Nunca fueron mis palabras el anhelar al hijo de una concubina de bajo rango como un hijo real_ su sonrisa de borro_ además no olvides que falsificar o robar el sello real puede ser considerado traición a la corona real de garumna que puede castigarse con la muerte
-basta Andrómeda_ lo mire_ no permitiré que le hables así a Elvira_ sonrei sutilmente
-esas fueron tus propias palabras Rodrigo ¿lo has olvidado? _su mandíbula se tenso_ Elvira_ volví a mirarle quien parecía nerviosa_ muéstrame aquella nota e identificaremos la caligrafía con la que fue escrita si resulta falsa actuare conforme mi deber real
-es suficiente Andrómeda...
-rey Rodrigo..._ Elvira se quejo antes de hacerse caer, aunque Rodrigo la tomo
-Elvira_ todos comenzaron a murmurar no es la primera vez que hacia ello. La forma mas inútil y eficaz que tenia para llamar la atención de Rodrigo como liberarse de situaciones que la comprometían
-me siento mal... ya no quiero estar aqui_ me miro antes de tomar a Elvira con cuidado en sus brazos, al pasar a mi lado me susurro
-implora a que Elvira este bien y mi hijo_ lo mire
-no tengo nada que implorar Rodrigo, tu sabes que haces_ me aleje de ellos para cruzar el otro lado del salón. Comenzaba a sentir un gran pesar en la cabeza, lo que menos deseaba era seguir ahi...




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