Gemas de la corona

”___/|capitulo 5|\___””

-_^•°•°•^_-*ANDROMEDA*-_^•°•°•^_-
Esa mañana que estaba en el jardín del este, mas conocido por el palacio de la primavera por sus numerosas flores decorándolo, sus colores atraían la mirada de los nobles para poder dar un paseo tranquilo igual que sus aromas tan frescos y deliciosos, muchas doncellas y caballeros nobles anhelan poder disfrutar de esta maravillosa vista igual que los extranjeros cuando visitan nuestro reino.
Mis dedos se deslizaban suavemente por la taza de porcelana fina blanca con el humeante té de hiervas y frutos rojos que me entregaron para disfrutar la tarde, mis damas estaban sentadas a mis lados igual acompañándome con una agradable compañía y pequeños bocadillos de repostería fina. Aunque ahora en mi mano solo apreciaba la pulsera de oro con gemas diferentes incrustadas haciéndola mas llamativa.
- ¿reina Andrómeda? _alce la vista a Renata_ ¿se encuentra bien? Parece pensativa
- ¿se siente mal?
-no_ sonrei_ estoy en perfecto estado, solo… pensaba_ mire la pulsera de nuevo
-oh, recuerda el regalo que el reino francés le dio_ la mire
- ¿el reino francés?
-si, acaso no lo recuerda reina. Cuando fue su primer año matrimonial en la monarquía francesa la invitaron como principales anfitriones y celebrarlos debidamente su unión. Ahí fue donde le regalaron esa pulsera_ la mire de nuevo frunció suavemente el ceño
- ¿reina?
-descuiden. Quiero ir a ver al duque Archie
- ¿desea que la acompañemos reina?
-no hace falta, iré sola_ me levante de la silla viéndolas levantarse tambien
-pediré que preparen la carroza reina_ se alejo Esther
-la preparare para reunirse con el duque Archie reina_ menciono Renata al acercarse a mi guiándome dentro del reino.
Me hicieron cambiar mi vestido como uno significativo para la familia noble del duque, su color representativo por generaciones era el blanco con dorado. Renata y Esther conocen la historia que tuve con Adriano y el gran amor que mi corazon aun mantiene por el. Renata cepillo mis cabellos suavemente antes de colocarme la corona de pequeños diamantes y oro brillante. Me puse de pie para salir aunque en el pasillo me encontré con mi madre quien me analizo de pies a cabeza de manera juzgadora.
- ¿A dónde iras así?
-no tengo porque darte detalles de mis asuntos madre_ quise pasar aunque me tomo con firmeza del brazo haciéndome verla
-no olvides que eres mi hija antes de reina
-te pediré que me sueltes
-no, hasta que me digas en que estupidez estas pensado Andrómeda_ me solté de ella
-son temas personales madre, te pediré amablemente que no te entrometas en ellos o pediré trasladar tus aposentos al ala opuesta del reino
-eres una mala agradecida. Alejar a tu madre
-no es ser mala agradecida. Pero antes de ser hija ahora soy reina, con tu permiso_ me gire para seguir mi camino con Renata, una vez en la entrada de los carruajes donde uno me esperaba las dos me miraban sonriendo antes de que cerraran las puertas dejándome ir hacia la residencia del duque.
Las residencias de los nobles se encontraba dentro del reino, aunque la distancia en que se alejaban era numerable. Por tal motivo era mas conveniente usar carruajes o caballos para poder llegar aun punto al otro. Gire la mirada a los grandes campos verdes recordando las veces en que ellos Adriano me llevaba a montar o solo nos quedamos recostados en el césped viendo el cielo. La forma en que el misterio y transparencia de Adriano me conquistaron.
Cuando el carruaje se detuvo frente a la residencia del duque el jinete me ayudo a bajar viendo a la sirvienta hacer una reverencia a mi presencia.
- reina Andrómeda_ incline la cabeza
- ¿se encuentra el duque Archie?
-si majestad. Se encuentra en su estudio en este momento, por favor adelante
-aprecio vuestra atención_ camine haciéndose escuchar mis tacones en el suelo cuidadosamente brillante y limpio, golpee suavemente la puerta con respeto al escuchar la aceptación para entrar.
Empuje la puerta sin evitar sonreír nostálgica, pareciera que estaría volviendo a vivir este momento cuando Adriano me presento a su padre. Las manos me temblaban y mi corazon latía rápidamente a la idea de ser rechazada como novia de Adriano, pero el duque Archie siempre fue tan amable, educado y caballeroso conmigo al aceptarme en su familia real.
Ahora vuelvo a verlo, sentado en su mismo sofá de fina tela rojiza leyendo un libro quien al verme sonrió amablemente cerrando el libro dejándolo en la pequeña mesa de su lado.
-reina Andrómeda_ tomo su bastón antes de ponerse de pie, pero hice una reverencia a el. Aunque nuestras posiciones diferentes siempre lo respetare como el padre del hombre que ame_ por favor no se incline ante mi, debería ser yo quien lo haga
-siempre lo respetare duque Archie_ lo mire quien se acerco acariciando mi mejilla suavemente
-mi dulce niña, no has perdido ese brillo en tu mirada
-solo nace cuando vuelvo a esta casa real_ alejo su mano antes de hacer un ofrecimiento a sentarme, me acerque sentándome en el otro sofá donde le estaba sentado
- ¿dime mi niña? ¿Sucedió algo en tu palacio? Cuando vienes a mi es para buscar apoyo y consuelo
-no quisiera que lo viera como una ayuda momentánea
-te conozco Andrómeda, y jamás te veré de este modo_ lleve mi mano a mi corona la cual deje reposada en la suave tela del sofá antes de volver a ponerme de pie para hincarme frente al duque Archie y recargarme en sus piernas como una pequeña buscando consuelo y ayuda
-no se que hacer_ murmure, sus suaves caricias se hicieron presente en mis cabellos peinándolos
-que te tormenta mi niña
-yo…_ mis manos apretaron suavemente su gabardina de seda_ no quiero morir_ confesé apretando los ojos, ni siquiera con mis damas de compañía me he atrevido a confesar mi terrible destino. Solo con el duque Archie me he sentido en confianza de hacerlo
-la guillotina_ me tense ante su nombramiento_ lo se mi niña, yo he estado presente en esos terribles sucesos de garumna, pero no sera tu destino
-jamás quise esto… reniego mi posición
-no lo vuelvas a repetir_ su voz era suave aunque el toque de molestia pude sentirlo en el_ Andrómeda, eres la reina de garumna por decreto político, mas no por desearlo, pero esa decisión ha hecho que muchas personas te adoren, respeten y acudan a ti cuando se sienten vulnerables…
-como yo con usted…
-así es. Pero recuerda algo, rodrigo es el rey de garumna, mas no de tu destino_ alce la mirada a el_ aunque la corona sea tu condena para estar a su lado, no existe nada sanguíneo que los una. Un hijo, una linaje. Solo un titulo político. Aun eres libre Andrómeda
-no se que hacer duque Archie… si le doy el divorcio a rodrigo me asesinara de todas formas… mi tiempo es limitado_ alzo la mirada unos momentos antes de tomar un suspiro profundo volviendo a verme pareciendo decidido
-crea tu corona_ dude viéndolo
- ¿Cómo dice?
-desiste de la corona que te condena y crea tu propia corona que salvara tu vida y tu destino fuera de garumna
-no logro entender_ me hizo ponerme de pie sujetándome con suavidad y cuidado de mis brazos haciéndonos fijar nuestras miradas
-ten tu propio harem Andrómeda_ me sorprendí totalmente_ los reyes pueden tener concubinas que les brinden un heredero bastardo al trono, o cientos de herederos para mantener un linaje de envidia, poder y muerte, pero tu puedes crear tu propia corona al tener a otros hombres que te veneren, deseen y respeten no como una reina… sino como una antigua deidad poderosa y única.




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