Gemelos y Destinos

Capítulo 10

Hubo un momento de silencio que interrumpió Kilian:

— Necesito salvar a Adele, por eso buscaré a ese hombre que la está manipulando, pero mientras lo hago necesito que alguien la cuide, para que así no vuelva a hacerse daño, Adele sabe que estamos unidos y que, si algo le pasa, como el tener una herida... yo también la tendré, por eso me está atacando desde allí, se tiró de aquel precipicio solo para intentar matarme.

El rostro de Elián se llenó de horror, tanto así que sus labios se separaron en forma de impresión:

— Es allí donde entras tú Elián, necesito que estés allí, a su lado, cuidando que nada suceda, porque yo no podría soportar el verla hacerse daño —Kilian se detuvo un momento, Elián entendió que Kilian estaba desecho, por más fuerte que se viera, aquella situación lo estaba torturando desde su punto débil y convirtiendo su vida en un infierno.

— Claro que lo haré Kilian —habló Elián, sentía que era su deber ayudarlo a levantarse, así solo fuera con aquellas palabras, tal vez haría su sufrimiento menor— ya verás, Adele va estar en buenas manos, no me separaré de ella por nada en el mundo. No dejaré que se vuelva a hacer daño. Aunque nos odiemos y yo no te soporte ni por un segundo, esta vez te ayudaré, bueno, solo porque se trata de la chica a la que amo.

— Muchas gracias —Kilian le mostró una sonrisa amable a Elián.

Fuerte, esa fue la palabra que se le vino a la mente a Elián, aquel joven que estaba frente a él se resumía a ella, fuerte, en todos los aspectos.

— Bien, entonces me iré, necesito comenzar mi nueva misión —dijo Elián poniéndose de pie en un salto y después solo desapareció del lugar.

 

                                                             

 

La habitación de Adele estaba más llena que nunca, todos estaban allí, Elián, Marcela, Brais, Melania, Isaac, Uriel y Alex, quien estaba a punto de llorar, el pobre estaba muy feliz, había pensado que Adele nunca despertaría.

Adele se mostraba normal, como si nada hubiese sucedido, hablaba con todos de cosas del colegio y reía por los comentarios que los chicos hacían, después una enfermera trajo algo para que la chica comiera y mientras lo hacía hablaba con Alex, él le contaba todo el sufrimiento que había pasado, y entonces fue cuando Adele decidió hablar sobre aquello:

— No quiero que siga esto, por favor —su rostro se tornó algo serio. Todos prestaron su atención— es algo que no quiero seguir recordando, dejen de buscar culpables, yo solo quiero olvidar lo que pasó, ¿es mucho pedir?, solo imaginen que nada sucedió.

— Pero Adele, esto no puede quedar impune —reprochó Brais.

— Eso es lo que quiero, solo deseo olvidar lo que sucedió, déjenlo ya... —Adele empezó a llorar e inclinó su cabeza y sus cabellos cubrieron su rostro, los sollozos de la joven pasearon por toda la habitación— fue horrible, el solo recordarlo hace que el tormento siga, no quiero, no quiero seguir allí, solo deseo olvidarlo.

Brais empezó a llorar, pero lo hacía en silencio, se acercó a la joven y la abrazó:

— Tranquila, no se volverá a hablar de esto, tranquila.

El ambiente se volvió sumamente incómodo y poco a poco, disimuladamente las personas iban saliendo de la habitación.

Entonces amaneció, aquel día el cielo estaba despejado, el sol radiante, para Adele el día era tranquilo, para Kilian, su tormento comenzaba, ese mismo que lo enjuiciaba, que le daría comienzo a su camino a la muerte.

Mientras que Adele tomaba su desayuno y una tranquila plática con Alex, de esas mismas que le sacaban sonrisas y veía como una enfermera cambiaba las rosas marchitas y ponía otras nuevas y radiantes. 

Mientras que por su lado Kilian sacaba una cámara de vídeo y se sentaba frente a ella. Todas las tardes se sentaba en el patio de la casa con Elián, quien con una actitud cambiada le ponía al día con la recuperación de Adele.

En los días en los que Adele estuvo interna en el hospital se enteró de toda la verdad que guardaban los extraterrestres, ella atentamente oía las explicaciones de sus amigos, ellos no dejaban nada al azar, querían dejar de sentirse culpables de aquella tragedia, colaborar en lo que fuera posible, así que no se guardaban nada. Brais le mostró una tarde a Adele su unión con Marcela, la pareja le explicó a Adele todo lo que tuviese que ver con unión.

Y pronto le explicaron quién era ella, cuál era la misión que tenía en aquel mundo, esto lo hizo Brais, quien sentía en esos días su amor de hermano estaba más rebosado que nunca. En pocas palabras, Adele logró su objetivo.

— Te llamas Arlet, eres mi hermana, a la edad de seis años tuviste que viajar a otro mundo porque tu unión había despertado, Kilian, quien es tu pareja te terminó de criar con su familia, ustedes dos eran inseparables, siempre te estaba protegiendo y tú siempre le hacías grandes pataletas cuando querías algo, era sumamente divertido verte de esa manera, creo que Kilian es el que debe detallarte más a fondo esa historia, cuando los veía juntos me daba envidia, ustedes dos siempre estaban juntos y se amaban mucho, él, aunque sabe que no lo recuerdas siempre te ha amado en gran manera. Nosotros tuvimos una misión después de un año de habernos convertidos en mayores de edad en nuestro mundo, ya sabes, la que estamos cumpliendo ahora, pero al llegar hubo un accidente, tú te encontraste con tu gemela, eso no podía suceder, ya que si pasaba alguna de las dos moriría, y en el peor de los casos, las dos, y esa última fue la que sucedió, pero Kilian, quien es el que está al mando de la misión, estuvo en aquel accidente y por lo que nos explicó él alteró el tiempo e hizo que tú no murieras, creo que esta otra parte también debe explicártela Kilian —Brais soltó una risita llena de algo de vergüenza al darse cuenta de su incompetencia.




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