POV T/N
Si pensaba que mi Nueva York era ruidosa, la de Miles era un asalto sensorial directo a la cara. Todo aquí parecía... vivo de una forma diferente. Las sombras no eran solo negras, tenían puntos de colores que vibraban; el aire no solo se sentía, se veía como pinceladas de acuarela que se mezclaban con el humo de los puestos de comida.
—¡Mantente cerca, Viper! —gritó Miles, lanzando una red doble que se pegó a la esquina de un edificio con un sonido de thwip que resonó como un acorde de guitarra—. ¡Y trata de no chocar contra los anuncios holográficos! ¡Si atraviesas uno de esos, el glitch te va a doler el doble!
—¡Hago lo que puedo, pero mi cuerpo siente que pesa una tonelada aquí! —respondí, disparando una red con mis disparadores caseros.
Sentía mis pulmones arder. El aire de la Tierra-1610 sabía a ozono y a pintura fresca. De repente, una ráfaga de viento frío me golpeó y algo blanco y rosa pasó zumbando a mi lado con una elegancia que me hizo sentir como un elefante intentando caminar sobre una cuerda floja.
—¿Quién es el nuevo, Miles? ¿Y por qué parece que acaba de salir de una tienda de artículos de neón de los 80? —preguntó una voz femenina. Era juguetona, pero con un filo de autoridad y una melancolía escondida que me puso alerta.
Miré hacia mi derecha. Era ella. Gwen Stacy. Se movía por el aire como si el cielo fuera su pista de baile personal. Su capucha blanca ondeaba perfectamente mientras sus pies se apoyaban en el aire como si hubiera escalones invisibles. Sus movimientos eran fluidos, artísticos, casi hipnóticos.
—Se hace llamar Ghost-Viper. Es de la 904. ¡Y créeme, Gwen, sabe lo que hace! —respondió Miles, dándole un saludo rápido en el aire.
—Eso espero —dijo ella, girándose en el aire para mirarme de frente mientras caíamos en picada. Sus lentes blancos se fijaron en los míos un segundo—. Porque ese Buitre de la Tierra-65 que se escapó no está aquí para darnos la bienvenida. ¡Viper, cuidado abajo!
POV GWEN STACY
He visto a cientos de Spider-People en la Sociedad. Tipos con armaduras de vibranium, versiones de anime, incluso un tipo que es un dinosaurio. Pero el chico nuevo, T/N, emitía una vibración que me ponía los pelos de punta. Su traje no tenía la finura de los diseños tecnológicos de Miguel; se veía crudo, táctico, con esas púas oscuras en los hombros que gritaban: "No te acerques".
Lo observé pelear y mi primera impresión fue: bruto. T/N no tenía la fluidez de Miles ni mi agilidad acrobática. Su estilo era puramente físico, una mezcla de combate callejero y una fuerza bruta que parecía no tener techo.
—¡Viper, a tu izquierda! —grité cuando vi que una de las enormes alas de pergamino del Buitre se dirigía hacia él como una guillotina de madera antigua.
Lo que hizo me dejó sin palabras. T/N no esquivó. Usó el impulso de su caída, rotó el cuerpo en el aire de una forma que debió haberle destrozado la columna a cualquier otro, y golpeó el ala con sus botas reforzadas. El sonido de la madera renacentista astillándose resonó en todo Brooklyn. No peleaba como un Spider-Man; peleaba como un tanque que acababa de descubrir que podía volar.
—Es un caos andante —murmuré para mí misma, disparando una red para atrapar un taxi que el Buitre había lanzado—. Pero tiene un instinto de supervivencia que asusta.
POV T/N
El Buitre de este universo era una pesadilla salida de un boceto olvidado de Leonardo da Vinci. Era una masa de papel viejo, engranajes de madera y pergaminos, soltando notas de música clásica distorsionada mientras intentaba rebanarme el cuello con sus alas afiladas como navajas de afeitar.
—¡Oye, Da Vinci! ¡Tu arte es un poco aburrido para mi gusto! ¡Prefiero el graffiti de Miles! —grité, aterrizando sobre su espalda con un impacto que hizo crujir toda la estructura de madera.
Justo cuando intenté sujetarme de una de sus vigas para arrancarla, mi mano derecha se "glitcheó" violentamente. Los píxeles morados y verdes bailaron sobre la madera vieja, y por un segundo, mi visión cambió por completo. Dejé de ver Brooklyn. Vi hilos. Hilos de energía dorada que conectaban todo. Pude ver las costuras de la realidad, pequeñas grietas que palpitaban al ritmo de mi propio corazón.
—¡Ahora, Miles! ¡Golpea el núcleo de vapor! —exclamé, señalando un punto que solo yo podía ver gracias al fallo de mis ojos.
Cargué toda la fuerza que mis músculos de la 904 podían generar y solté un puñetazo devastador. El impacto no solo rompió la madera; provocó una onda de choque sónica que nos mandó a todos a volar en direcciones opuestas. Me estrellé contra una valla publicitaria gigante de Fizz-Soda, sintiendo que mis costillas protestaban y que el mundo daba vueltas.
—Eso... definitivamente no estaba en el plan —gemí, intentando levantarme mientras escupía un poco de sangre que manchó el interior de mi máscara.
—Nada mal, novato —Gwen aterrizó a mi lado con una ligereza insultante. Me ofreció una mano—. Tu estilo es... interesante. Miguel dice que eres una anomalía peligrosa que debe ser contenida en una caja, pero yo solo veo a un chico intentando no morir en su primer día de trabajo.
Tomé su mano para levantarme. En el momento en que nuestras palmas se tocaron, ocurrió algo que no venía en ningún manual. No fue un glitch normal. Fue una descarga eléctrica pura que nos hizo vibrar a ambos. Un destello de luz blanca y verde neón estalló entre nosotros, proyectando nuestras sombras contra los edificios de Brooklyn con una intensidad cegadora. Nos soltamos de inmediato, como si nos hubiéramos quemado con fuego azul.
—¿Qué... qué fue eso? —pregunté, mirando mis dedos, que aún soltaban chispas verdes y temblaban sin control.
Gwen retrocedió un paso, mirando su propia mano con una mezcla de miedo y fascinación. —Interferencia dimensional... pero nunca había sido tan física —respondió ella, y aunque su máscara ocultaba su rostro, pude escuchar que su corazón iba a mil por hora—. T/N, tus átomos y los míos están reaccionando. No eres solo una anomalía, eres... eres un imán de inestabilidad. Miguel va a perder la cabeza si se entera de que podemos causar un colapso solo con tocarnos.
Editado: 28.02.2026