Ciudad de Tywa, planeta Tywa.
La noche era fría, más de lo habitual. El viento recorría las avenidas elevadas de la Ciudad de Tywa, el corazón político de Karklez.
Durante milenios, esa ciudad había sido el epicentro del poder. Sus edificios luminosos y futuristas rodeaban el punto más importante de todos: el Castillo de Karklez, sede del gobierno.
En el interior del castillo, una sala enorme permanecía casi vacía.
Diecisiete sillas formaban un círculo alrededor de un trono central. Aquella sala estaba diseñada para las reuniones con los gobernadores de los estados de Tywa.
Sentado en el trono se encontraba el Arconte Supremo, Benedik III. No llevaba su traje ceremonial; solo una túnica oscura. Su largo cabello se movía ligeramente con el aire que entraba por la gran puerta abierta.
La sala estaba custodiada por los mejores soldados del gobierno de Karklez.
En ese momento, la puerta se abrió.
Entró el capitán Capitán Hawk, acompañado de dos escoltas.
El Arconte levantó la mirada.
—Capitán Hawk… ¿Qué novedades tiene? —preguntó con calma.
El capitán hizo una ligera reverencia.
—Señor… es sobre el tema de los estados.
El Arconte frunció el ceño.
—Hm… siéntese, Hawk. Y pida a sus escoltas que salgan un momento.
Los soldados obedecieron de inmediato y abandonaron la sala.
Benedik apoyó los brazos en el trono.
—Dígame su informe, capitán. ¿Cuál es el problema con los estados?
Hawk activó un pequeño dispositivo. Un holograma apareció frente a ellos.
El mapa de Tywa se iluminó.
13 regiones aparecían en azul.
4 en rojo.
—Según nuestros informantes —explicó Hawk—, en la frontera entre Draxion y Helionyx opera un taller militar ilegal. Allí se están fabricando armas no autorizadas.
El capitán cambió el holograma.
—Hemos intentado encontrar más instalaciones, pero no tenemos evidencia suficiente para acusar oficialmente a ninguno de los dos estados.
El Arconte observaba el mapa en silencio.
Hawk continuó.
—Mientras tanto, Threxil y Xandoril han incrementado su reclutamiento militar sin autorización del gobierno central.
El holograma se apagó.
Por primera vez, el rostro del Arconte mostró verdadera preocupación.
—Nuestras reglas para los gobernadores siempre han sido claras… —dijo Benedik con voz grave—. Durante miles de años les hemos permitido mantener su propio poder militar para su seguridad.
Guardó silencio unos segundos.
—Pero ese poder solo una vez se salió de control… y casi destruye este planeta.
El Arconte bajó la mirada.
—Intentamos imponer reformas después de aquella guerra… y aun así siguen desafiando al gobierno.
Benedik se levantó lentamente del trono.
—Debemos enfrentarlos antes de que provoquen otra guerra.
Miró al capitán.
—Convoque una reunión de emergencia para mañana. Todos los gobernadores deberán asistir.
Hawk asintió.
Pero antes de que se retirara, el Arconte agregó:
—También llame a la Orden de Karis. Quiero a uno de sus representantes en la reunión… quizá su presencia logre calmar a estos animales.
—Así será, señor —respondió el capitán.
Hawk llamó a sus escoltas y abandonó la sala.
El Arconte se quedó solo.
Observando las diecisiete sillas vacías.
Después de muchos años de estabilidad… el futuro de Karklez volvía a estar en peligro.
Casi al mismo tiempo en Nostyra,
Kairus, Después de la charla estuvo en una larga siesta
Pero alguien tocó la puerta de la recamara del maestro kairus
—Toc Toc
—¿Hmm?, ¿hola? — pregunto Kairus aun con sueño
—¡Maestro kairus!, el consejo solicita su presencia en este momento en la Sala Real! — Dijo el mensajero que estaba detrás de la puerta
—Voy enseguida... —
Dijo kairus, se levantó de la cama y se puso su traje ceremonial especial, termino poniéndose su capa pesada y salió de la habitación.
Era de noche y los pasillos estaban vacíos, con antorchas en la pared que iluminaban el gran castillo y a la vez, estaban recorriendo los pasillos los caballeros de karis, elegantes como siempre haciendo la guardia nocturna y sus cascos brillantes qué reflejaban la luz de las antorchas
Kairus estaba al frente escoltado con 2 guardias de la Orden, con postura firme y sin sorpresa hacia la magnitud de las tropas, y a su lado estaba el mensajero
— Al final, ¿Para que me levantaron de mis aposentos? — Pregunto Kairus al mensajero
— Solo me dijeron que lo llamara, maestro kairus, al parecer es una junta importante — Dijo el mensajero
—¿Tan importante para levantarme de madrugada? — volvió a preguntar kairus
— Así es —
Siguieron caminando hasta llegar a una puerta enorme, estaba partida a la mitad y con grabados qué contaban historias milenaria
Ahí, kairus con fuerza empujó la puerta, el salón real tenía 7 tronos, cada uno de los Gran maestros de Karis
— Gran consejo.. — Kairus hizo una reverencia, con el respeto que se merecía el consejo
— Maestro Kairus — Dijo el del trono de en medio
— Gran consejo, ¿A que se debe este sorpresivo llamado? — Pregunto Kairus
—Maestro Kairus, con el debido respeto que usted merece, debemos primero felicitarlo por el gran trabajo que ah empeñado en su inicio como Maestro de los jóvenes de karis— Dijo un gran maestro
— Gracias, Gran consejo —agradeció kairus
El gran maestro continuó:
— Debemos de solicitar su apoyo, el día de hoy el Gran arconte de Karklez:Benedik III, solicito nuestra presencia en la junta gubernamental, al parecer son asuntos que nos benefician o nos afectan a nuestra orden, y solicitamos que usted se dirija a la ciudad de tywa para hacer acto de presencia en esta junta, y representar a nuestra orden —
Kairus quedo sorprendido
— M-Muchas gracias, gran maestro... ¿Pero que pasara con mi aprendiz, Darek? El viaje a la ciudad es largo y no quiero interrumpir su entrenamiento. —
El gran maestro contesto:
— En ese caso, también lleve a su aprendiz, no queremos atrasos y más en nuestra pieza clave a futuro qué es el joven darek—
Los maestros se levantaron, y los 7 al mismo tiempo dijeron:
—¡Así será!— mientras kairus se arrodillaba
Cuando kairus se levantó y los gran maestros se sentaron, otro gran maestro agregó:
—Así será, maestro kairus puede retirarse y prepararse para el viaje, será mañana cuando caiga el sol—
—Así será — respondió kairus, los guardias le abrieron la puerta y salió del salón.
Al llegar a su habitación, se quito el traje y se Volvió a acostar, aunque no podía dormir ya que estaba pensando en el honor que sería representar a sus hermanos en la junta gran importante que se acercaba, aunque acepto con orgullo, tenía miedo de fallar, por sus fantasmas del pasado.
Editado: 04.03.2026