Gladiolus - Todo Cambió

El Encuentro

Aquí estoy de nuevo, en la eterna espera de mi hermana impuntual. ¿En serio puede tomar tanto tiempo encontrar el punto de venta para pasar tarjetas de crédito y débito, en el carro? Estoy convencida de que, mientras yo estoy aquí, ella debe estar coqueteando con algún vendedor o, peor aún, haciendo compras impulsivas a escondidas.

Las personas empiezan a llegar, reconozco a los médicos que he visitado en sus consultorios. Están aquí abasteciéndose para sus inventarios, aprovechando las ofertas especiales de la feria. Nada nuevo, solo el habitual desfile de profesionales en busca de los mejores precios.

Mi hermano Briccio se ha encargado del montaje del stand. No es por ser parcial, pero ha hecho un trabajo espectacular. Tanto así que otras empresas le han pedido que les diseñe sus próximas exposiciones con conceptos innovadores. Nuestro stand es una obra de arte en movimiento: el recorrido en forma de infinito o de 8 crea una experiencia envolvente. Los colores femeninos no son casuales, después de todo, las mujeres son las que mandan en el mundo de las compras.

Estoy terminando de atender a una influencer de TikTok, quien me cuenta que ha estado usando nuestro producto en secreto durante tres meses, debido ha un desajuste en su ciclo menstrual que le ha causado el estrés. Le doy mi número de teléfono personal para agendar una cita con mi mamá y potenciar los resultados obtenidos con nuestros productos. ¿Quién sabe? Tal vez podamos cerrar un acuerdo de publicidad.

Me coloco al final del stand, disfrutando el movimiento constante y el bullicio que lo rodea. Y entonces lo veo. Un hombre que podría ser el protagonista de una novela romántica. Calculando unos 33 o 35 años, alto, alrededor de 1.90 metros, con piel morena, cabello negro y unos ojos color miel que parecen contar historias propias. No puedo evitar detallar cada aspecto: su estilo es impecable, ni demasiado casual ni demasiado formal. Es el equilibrio perfecto entre lo sofisticado y lo relajado.

Mientras estoy perdida en mis pensamientos, me doy cuenta de que está acercándose a mí. Y ahí está, con una expresión que mezcla impaciencia con altivez.

Buenos días, bienvenido a MATIZZES , mi nombre es Isabella ¿Cómo puedo ayudarle?

Disculpa —me dice, con un tono que parece ser una mezcla de autoridad y burla—. Acabas de dejar ir a la influencer que probablemente sería una solución ideal para tu publicidad y que, por su actitud, no pretendía cobrarte.

¿Perdón? —respondo, intentando no dejar que mi sorpresa se mezcle con irritación.

Si sigues así, no vas a lograr crecer en este momento —agrega, como si tuviera un botón de “consejos no solicitados” que se activa sin previo aviso.

¿Cómo es su nombre? —le pregunto, tratando de mantener la compostura mientras lucho con la creciente incomodidad.

Me llamo Fabio U...

Sr. Fabio, agradezco su opinión —digo, con una sonrisa que podría ser interpretada como una mezcla de amabilidad y sarcasmo—. Sin embargo, debe saber que una opinión no solicitada se considera una crítica. Y, como tal, es una pérdida de tiempo para usted y para mí. El tiempo es un recurso invaluable e irrecuperable.

Si no escuchas consejos, ¿cómo piensas seguir creciendo? —me dice, con una mezcla de sorpresa y desafío en su voz.

Me da un poco de risa cómo alguien puede ser tan osado. Pero no voy a dejar que me intimide. Respiro profundamente y continúo:

Ok, Sr. Fabio, le agradezco sinceramente su consejo. Sin embargo, permítame explicarle mis razones para actuar de esta manera. —Veo un destello de curiosidad en sus ojos y me siento fortalecida

Usted tiene razón al señalar que no cerrar un acuerdo con esta influencer parece una oportunidad perdida. Pero tenga en cuenta que mis productos no son de bajo costo y yo no conozco el público que la sigue. Si hubiera hecho un acuerdo sin investigar, podría haber tenido un flujo de personas que alteraría las estadísticas de las redes sociales de mi negocio y afectaría la publicidad programada.

Sus ojos parecen enfocar aún más, como si estuviera evaluando mis palabras. Aprovecho para continuar:

Además, comprenda que, aunque la publicidad gratuita es valiosa, ella compartió conmigo algo íntimo, su salud. Mostró su lado más vulnerable, y no puedo aprovecharme de eso. Es cuestión de principios. Así que, junto a especialistas, haremos seguimiento a su caso para asegurar resultados duraderos y así, investigar el mercado que ella maneja adecuadamente.

Él se queda mirándome en silencio, y siento que la tensión en el aire podría cortarse con un cuchillo. No quiero dejar de mirarlo, ni siquiera un segundo. Mantengo mi mirada fija mientras recorro su rostro con la vista. Tiene ángulos bien definidos, una nariz recta, labios ligeramente gruesos, y su barba está bien arreglada. Sus ojos, inicialmente de color miel, ahora parecen turbios, como si estuvieran pensando demasiado.

Comprendo lo que dices y tienes razón. —Finalmente dice, con una expresión que mezcla admiración y sorpresa—. Por tu explicación, veo que participas activamente en el negocio. Me gustaría saber más de ustedes. Acordemos una cita para hoy a las 7 pm, al finalizar la exposición.

Recibo su tarjeta con su número de contacto directo y me sorprende la forma en que se despide:

Espero tu respuesta. Que tengas un feliz día, Isabella. Nos vemos a las 7 pm.

Y ahí se va, dejándome con el corazón latiendo desbocado. ¿Por qué este hombre me emociona de esta manera? ¿Es el desafío, la curiosidad, o simplemente el magnetismo que parece tener? No estoy segura, pero una cosa es clara: este encuentro ha añadido un giro inesperado a mi día.




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