Moneda de tres caras.—Capitulo 11
Horas antes del ataque al castillo, esa misma mañana, Kev se encontraba en una taberna, se encontraba tomando cerveza tranquilamente de forma relajada mientras que de fondo se ve una enorme pelea.
Kev pone sus pies sobre la mesa de forma relajada y tira su vaso de madera lejos y suspira.
"Hace poco hubo un ataque en una iglesia, un grupo de ladrones están intentando robar suministros señor, deberíamos ir a ver" Pide un chico entrando al lugar, pelo castaño, y ojos amarillos, estaba ansioso, pone sus dos manos sobre la mesa intentando llamar la atención de Kev.
"¿Robar? ¿Le llamas robar a personas que intentan sobrevivir? Que falta de respeto Jurda, pensé que te había enseñado bien sobre eso, son inmigrantes que hacen lo que puedes para sobrevivir, solo que no de la mejor manera" Aclara Kev, quita sus pies de la mesa y se levanta de su silla para poder partir.
"Sigue siendo robo" Protesta ese chico intentando argumentarlo.
"En una iglesia se dona, no se gana ni se compra, esta iglesia se creo para los necesitados después de todo y para honrar dioses" Agrega Kev, pasa derecho a Jurda y se acerca a la puerta para poder salir de ese bar que era un completo caos.
"Solo quiero descansar y no hacer nada, pero hay cosas que como guardián no puedo permitir y es que yo también fui inmigrante y tuve que robar cosas, pero ahora estoy aquí protegiendo la ciudad, ¿A mi también me vas a llamar ladrón?" Le cuestiona Kev, mira de reojo unos segundos a Jurda y finalmente sale de la taberna.
Jurda se queda en silencio pensando y finalmente decide seguir a Kev para acompañarlo.
Los dos viajan por la ciudad caminando hacía el lugar del incidente sin decir una sola palabra, Kev seguía mirando al frente sin darle importancia a nada.
"¿Qué tan difícil es la situación en la nación de la guerra como para que usted tenga que entrenar en otra nación?" Interroga Jurda con curiosidad algo arrepentido de lo que dijo antes.
"Estás obligado a convertirte en un solado, eso eres, yo escape solo y quiero regresar junto con mi madre, descubrí las delicias de la libertad en este mundo, por ejemplo peleas solo por estar enfadado, mientras que allá peleas porque te obligan, es mejor sentir a no sentir nada y ser una máquina, la guerra civil es difícil y no hay ningún bando seguro, en la nación del amor te obligan a prostituirte si eres mujer y en la nación del conocimiento te obligan a ser alguien perfecto, ¿Por qué no venir a ser fuerte a un lugar como este?" Explica Kev sin darle mucha importancia.
"Así que te volviste un vago que entrena, vaya" Murmura Jurda intentando entender lo que le dice Kev.
"¡Se llama disciplina!" Corrige Kev intentando callar a Jurda con un dedo.
"Disciplina de la pereza, porque te veo tomando todo el tiempo" Añade Jurda, se aparta un poco para evitar que Kev ponga un dedo sobre él.
"Pocos entienden este arte, no sabes nada pequeño" Resalta Kev regresando a su camino.
Finalmente llegan a la iglesia, todos en el lugar estaban asustados, escondidos, habían cadáveres por todo el piso, niños, mujeres, ancianos tirados en el piso y la iglesia estaba destruida completamente.
"¿Pero qué?" Intenta explicarse Jurda, sus ojos se abren de par en par viendo la masacre de ese lugar.
"Llegamos muy tarde, ¿Qué habrá pasado aquí?" Se pregunta Kev frunciendo el ceño, voltea a ver y ve una anciana oculta entre los escombros temblando de miedo.
"Un grupo de asesinos aparecieron en el lugar y nos masacraron, el hombre mas alto dijo que venían por la justicia de este país, vi como mataban a todos y cada uno" Revela esa anciana, su cuerpo no para de temblar, Jurda se acerca a él e intenta quitar los escombros de encima de la anciana.
Apenas lo logra la anciana cae muerta en sus brazos.
"¡Señora, resista, tenemos que llevarla a un hospital!" Pide Jurda intentando mantener su herida, pero no puede, es muy profunda. Se frustra y frunce el ceño con algo de rabia.
"Últimamente ha pasado esto, es esto lo que realmente me preocupa, contra simples bandidos me puedo ocupar, pero estos hombres van matando a esas personas, ellos son los que merecen morir" Afirma Kev caminando por el lugar, no se ve afectado por lo que pasa a su alrededor, aunque su puño se aprieta ligeramente, lo oculta.
"¿Por qué no te ves afectado? Hace un rato me dabas una lección de vida" Dice Jurda volviendo a ver a Kev.
"Me da pereza sentirme triste por tanta gente" Admite Kev desinteresado, se da la vuelta para dejar el lugar.
"Este informe se lo daré a la oficina de seguridad, creo que hay mas de un grupo involucrado en esto" Analiza Kev, se aleja poco a poco dejando a Jurda con la pila de cuerpos que los rodea.
<A este paso Aeloria se convertirá en una nación de asesinos, el lugar no podía seguir siendo mucho mas pacífico, no me sorprende que este en la mira de asesinos> Piensa Kev dejando el lugar de una buena vez.
Y así es como llego Kev al presente llegando al castillo de la ciudad.
Adentro del castillo Yahir y Zaldor peleaban contra Phika.
Los dos siguen atacando a su enemigo intentando coordinarse, los dos se lanzan mandando golpes, pero Phika simplemente esquiva todos y los bloquea usando cartas naipes como escudo, unas cartas que flotan a donde él quiera.
Zaldor se lanza mandando un golpe directo que es esquivando por Phika, este se da la vuelta bruscamente y manda las cartas como su fuera una bala dirigida por sus manos.
Zaldor logra esquivarlo y se mueve a la derecha, clava sus pies en el piso e intenta embestir a Phika.
Pero su enemigo lo detiene tomando su brazo para darle un codazo en todo el rostro, Yahir llega al lugar mandando una patada desde arriba que va en horizontal, Phika no logra esquivarlo y el golpe impacta en toda su cara haciendo que retroceda.
Yahir aprovecha y manda un golpe desde abajo a gran velocidad que Phika esquiva por poco y responde mandando una fila de cartas contra él.
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Editado: 10.05.2026