El regreso en tinta.—Capitulo 31
El pájaro mensajero vuela todo el día y toda la noche, hasta que al final logra llegar a la ciudad de Aeloria en Waisfelber, baja lentamente en la ciudad para poder dejar la carta en el hospital central en una habitación del tercer piso.
Una mujer toma la carta con sorpresa y la abre, esta mujer es Ameno, quien empieza a leerla.
"Ya era hora de que nos dijeras como estás" Exclama Ameno con una pequeña sonrisa en sus labios y un par de lagrimas en sus ojos con su mirada maternal.
Por otro lado, en el norte de la ciudad de Aeloria, había un gran velorio, donde habían varios cuerpos de combatientes tirados en el piso muertos mientras familias lloran sus muertes.
Por el lugar se encontraba Rich quien miraba con una expresión compleja a todos los muertos desde el camino principal.
<Todos estos soldados partieron hace un par de días a defender filas enteras en otras divisiones del país, pero gran parte murió y los que sobrevivieron están o secuestrados o con ganas de no hacer nada> Piensa Rich con frustración, se muerde con rabia su labio inferior.
Antes de que siga sufriendo internamente, siente una palmada en su espalda.
"Esta bien Rich, ya es hora de ir a ver a tú padre" Agrega Jurda, quien aparece sin presionarlo.
"¿Cómo voy a verlo a la cara después de esto? hay muchas personas que no pude salvar, él es un médico importante de renombre, no seré capaz de verlo" Admite Rich en un tono mas bajo muy desanimado.
"La guerra nos esta cobrando factura a todos, hay varias ciudades en conflicto y pueblos bajo el mando de Herederos y miembros de la iglesia, no es tiempo de ponerse triste por mas que suene triste y parezca cínico, hay que prepararse para volver a intentar a salvar a los que se puedan" Agrega Jurda con un tono bajo algo conflictivo, mira un momento su alrededor.
<Se que eso sonó muy fuerte y más para alguien tan joven como Rich, pero tengo que ser duro con él, si no no crecerá, se que quiere ser un gran doctor, pero no todas las vidas se pueden salvar, eso me lo enseño Kev durante mis practicas> Recuerda Jurda, se da la vuelta para irse de una vez.
Rich ve como se aleja, y le ve la espalda, duda un momento analizando las lagrimas de gente que hay de fondo, finalmente se decide y camina también a la ciudad.
Por otro lado Siwer, se encontraba patrullando la ciudad, el cielo estaba nublado y gris como si quisiera llover, camina por el lugar, viendo como las calles empezaban a quedar vacías.
"Supongo que iré a saludar a Evert" Se dice a si mismo en un susurro, mira al frente y siente en toda la cara la brisa fría.
<Desde que empezó todo esto y Zaldor me puso en el puesto de general de guardia policial no he tenido tiempo para descansar, estoy muy cansado, quien diría que ayudar a la gente iba a ser así> Piensa Siwer cansado, sus hombros se caen del cansancio, siente como la gente lo mira de reojo y pasa de su lado.
<Es como si no existiera para nadie> Sigue pensando Siwer notando las miradas que juzgan, simplemente recuerda como desde pequeño siempre quiso ayudar a los demás y se halagado como a los guardias que veía de pequeño cuando caminaba con su madre.
<"Yo quiero ser como él cuando crezca madre, ¿Crees que lo lograre?"> Esas fueron sus palabras cuando él caminaba con su madre por la calle principal viendo pasar a varios soldados.
<Pero ahora tengo mucho miedo, me empece a cerrar a mi mismo y me di cuenta que no es tan genial como pensaba, da miedo tener que proteger a los demás> Analiza Siwer, cierra sus ojos cansados y fatigados mientras camina.
Finalmente llega hasta una escuela primaria, donde abre la puerta sin hacer mucho ruido, camina por el piso de madera, cierra la puerta y explora un poco el lugar sin decir nada, camina por el pasillo y llega hasta un salón, donde se encuentra Evert junto con su madre delicada jugando y riendo con unos niños pequeños, Siwer se detiene en la puerta y Evert se da cuenta de que había llegado.
Le dice algo a su madre en el oído y se aleja para poder hablar con Siwer.
"Parece que te diviertes con esto, ¿Pagan bien?" Pregunta Siwer intentando mantener la compostura.
"Pues digamos que si, siento que es mejor que ser un defensor de la ley, me frustra no poder salvar a nadie, ¿Y que tal te va a ti?" Le responde Evert, encoge sus hombros, mira un momento a Siwer y luego regresa a su madre hablando con los niños.
"No tengo mucho descanso, hago lo que puedo" Admite Siwer con una sonrisa débil, intentando verse fuerte.
"Entre los dos siempre has sido un gran hombre, estoy seguro de que lo lograras" Exclama Evert con una sonrisa mas sincera y pone una mano en su hombro derecho con orgullo.
"Al menos tú lo dices" Agradece Siwer, con una chispa mas relajada en sus ojos.
"Ahora ve a descansar, mi madre finalmente tiene tiempo libre, quiero pasar tiempo con ella" Se despide Evert, le da la espalda y corre de regreso con el grupo de niños.
<Me alegra que al menos él si pueda descansar> Admite en su mente, se da la vuelta para salir del lugar algo mejor al ver que su amigo esta bien, pero justo cuando abre la puerta de salida para regresar a su casa se encuentra cara a cara con Kev.
"Finalmente te encuentro, tenemos que reunirnos, vamos a partir" Dice Kev, cruza sus brazos sobre su pecho mirando fijamente a Siwer.
"Finalmente tenía un descanso" Se queja Siwer entrecerrando los ojos, Kev lo toma de la cabeza con su mano derecha y lo lleva arrastrado hacía la reunión.
"¿Sabes? Para mi tampoco es fácil, quería evitar al guerra, ya que me escape de Katetsu por una razón, no solo ser libre, si no también volverme fuerte y salvar a la familia que me espera, después de la reunión podrás dormir" Promete Kev, lo mira de reojo y luego vuelve a ver al frente.
"Haces un buen intento" Agradece Siwer, cierra sus ojos y deja de protestar.
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Editado: 10.05.2026