Gravedad Cero ( Trilogía Ferrer #1 )

30 - Maritza

Al llegar a casa, la sensación de alivio me invadió. Las luces suaves del hall de entrada me dieron una calma inmediata que no había sentido en todo el día. El estrés acumulado, las llamadas constantes y las horas de trabajo sin descanso parecían desvanecerse un poco, al menos por el momento. Trixie, con su pequeño peluche abrazado con fuerza, seguía profundamente dormida en mi regazo, como si el mundo exterior no existiera para ella.

El sonido del motor del auto apagándose y el freno de mano alzándose marcaron el final del trayecto. Miré por la ventana, viendo cómo Nick sacaba los papeles y la computadora del auto. Asentí lentamente, agradecida de que todo estuviera en orden. Me aseguré de que Trixie estuviera cómoda en mi regazo antes de levantarme con cuidado y salir del auto, con su pequeño cuerpo acurrucado en mis brazos.

-Gracias, Nick. Te agradezco mucho que hayas venido hasta aquí -le dije, caminando hacia la entrada de la casa mientras él me seguía.

-No es nada, señorita. Estoy a su disposición para lo que necesite -respondió con una sonrisa discreta, ajustándose los papeles bajo el brazo.

Entré rápidamente a la casa, sintiendo cómo el aire se volvía más fresco a medida que cerraba la puerta detrás de mí. Mi hogar siempre había sido mi refugio, pero hoy parecía especialmente necesario. Dejé a Trixie suavemente sobre el sofá, cubriéndola con la manta que siempre tenía a la mano para ella. La vi dormir profundamente, su pequeño peluche apretado contra su pecho. Sonreí, aliviada de verla tan tranquila, tan ajena a todo lo que sucedía afuera. Si bien el día había sido pesado, su presencia me reconfortaba más de lo que las palabras podían describir.

Me dirigí hacia el escritorio para colocar la computadora y los cuadernos sobre la mesa. El ambiente de la oficina me seguía, con la carga de trabajo no resuelta y los pendientes acumulados. Miré la pantalla, pero mi mente no dejaba de repasar las últimas horas, el desfalco en la empresa, los archivos desencriptados con Douglas, los videos que había encontrado, las amenazas que acechaban cada vez más cerca. A pesar de estar en casa, no lograba desconectarme.

Me dejé caer en la silla frente al escritorio, mirando los papeles esparcidos por la mesa. La luz de la lámpara de escritorio iluminaba el espacio, creando un contraste suave con la oscuridad de la noche que se cernía afuera. El reloj de pared hacía eco con sus suaves tictacs, marcando el paso del tiempo que, para mí, parecía detenido en ese momento. De alguna manera, el estrés que sentía se multiplicaba mientras la incertidumbre sobre lo que estaba por venir seguía rondando mi mente. Tenía que actuar con rapidez, tenía que resolverlo todo antes de que fuera demasiado tarde.

Suspiré pesadamente, recargándome en la silla mientras observaba a Trixie, que ya se había acomodado en el sofá, abrazando el peluche con fuerza. Era curioso cómo una niña tan pequeña podía traer tanta paz solo con su presencia. Sonreí al verla dormir tan plácidamente, su rostro relajado, ajeno a las preocupaciones del mundo. Esa imagen de ella me recordó lo importante que era mantener todo esto bajo control, por ella, por su seguridad.

Me levanté de la silla, sintiendo que mis piernas se habían entumecido un poco por estar demasiado tiempo sentada. Fui a la cocina a prepararme algo rápido para comer, aunque ni siquiera tenía hambre. La fatiga se apoderaba de mi cuerpo, pero no podía permitirme descansar aún. Tomé un poco de agua y un par de bocados, mientras me preguntaba si todo esto valdría la pena al final. Si mi esfuerzo y sacrificio podían realmente asegurar la seguridad de mi hija, de mi vida.

Al regresar al salón, me encontré con Trixie despertando, sus ojos entrecerrados, con una sonrisa tímida en su rostro. Esa pequeña sonrisa fue lo único que necesitaba en ese momento.

-¿Mami? -preguntó con voz suave, como si no quisiera despertar completamente.

Me agaché a su lado, acariciándole el cabello con ternura.

-Ya estamos en casa, pequeña -le respondí, viéndola estirarse mientras se despertaba lentamente. Ella se acurrucó un poco más en el sofá, sus ojitos volviendo a cerrarse en un intento de seguir durmiendo.

La miré un momento, disfrutando de la paz que ella traía consigo. Si alguna vez necesitaba un recordatorio de lo que valía la pena, estaba en ese sofá, en la forma en que Trixie descansaba tan tranquilamente. Pero el peso de lo que aún quedaba por hacer no me dejaba disfrutar del todo ese momento.

Decidí que, al menos por esta noche, no podía seguir posponiendo más trabajo. Me dirigí a la computadora para continuar con los archivos, aunque el cansancio amenazaba con apoderarse de mí. Mientras tanto, vi a Trixie dormir, su pequeño cuerpo moviéndose suavemente con cada respiración. En un suspiro, me dije a mí misma que lo haría por ella. A pesar de que la noche ya se había instalado, aún quedaba mucho por resolver, y no podía rendirme ahora.

Me senté frente a la computadora y revisé los archivos, intentando que mi mente no se dispersara. Pero la fatiga me estaba ganando, y no era solo física, sino emocional. Cada vez que intentaba concentrarme, pensaba en lo que aún faltaba. El caso de Argentina, los videos en la empresa, los códigos de los archivos, todo me daba vueltas en la cabeza. Pero no podía dejarlo, tenía que seguir.

Después de un rato, sentí el peso de la noche en mis ojos. Miré nuevamente a Trixie, que ahora dormía plácidamente, y me acerqué a ella. Le acaricié la mejilla suavemente, dejando que la calma me invadiera por unos segundos. Si ella estaba bien, yo también lo estaría.

Poco después, llamé a Nick para pedirle que subiera a mi oficina y tomara los papeles y la computadora para llevármelos a casa. Cuando colgué, me sentí un poco más tranquila. Todo estaría bien, al menos por esta noche. El trabajo podía esperar, pero mi hija no. Me levanté de la silla, levantando a Trixie suavemente para cargarla. Agradecí profundamente a Laura por su ayuda y sonreí, viéndola salir de la oficina mientras preparaba el resto de la jornada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.