Gravedad Cero ( Trilogía Ferrer #1 )

34 - Maritza

Llegamos a la casa, bajé del auto sin fuerzas... las piernas me temblaban y mi cabeza estaba a punto de estallar. Quería estar sola, pero también temía estarlo. Caminé lentamente hacia la entrada, mientras las sombras de la noche envolvían todo a mi alrededor, como un presagio de lo que estaba por venir.

Nick - Lo llamé cuando él salió del auto.

-¿Dígame? -dice, acercándose a mí con un paso decidido, como si pudiera ver lo rota que me sentía en ese momento.

-¿Podrías llevarla a su habitación? -le dije, mirando a Trixie en mis brazos. La pequeña dormía tranquila, ajena a todo el caos que me rondaba. Nick la toma rápidamente, su mirada preocupada no pasa desapercibida.

-¿Está bien? -pregunta, su voz llena de preocupación, pero yo no tengo fuerzas para darle una respuesta convincente.

-Solo estoy cansada -sonrío débilmente, como si pudiera engañarlo. Pero ni yo misma me creo la mentira que acabo de decir. -Muchas gracias, Nick -digo, caminando hacia mi cuarto con los pasos pesados y el alma aún más cargada. Nick camina a mi lado con Trixie en brazos. Al llegar a su habitación, la deja con cuidado y sale, pero no antes de darme una última mirada, cargada de algo que no sé identificar.

-Listo -dice, acercándose a mí, y su tono refleja su inquietud. -Descanse, señorita. -Me mira con una mezcla de ternura y angustia, como si quisiera decir algo más, pero no lo hace.

-Lo haré -respondo, forzando una sonrisa, que sé que no llega a mis ojos. -Hasta mañana, Nick, descansa tú también -me despido de él sin demasiadas ganas de hablar más. Necesitaba silencio, necesitaba calma. Pero sabía que no la tendría.

En cuanto cierro la puerta, siento cómo mi cuerpo se derrumba. Es como si toda la energía que me quedaba se esfumara en un instante. Me deslizo por la puerta, con las manos apoyadas en el suelo frío, y las lágrimas empiezan a caer sin control. No hay nada que las detenga, simplemente fluyen, como un río que se desborda sin remedio.

Río irónicamente, entre sollozos.

-¿Hasta cuándo dejará de doler? -murmuro a la nada, mirando el suelo helado de mi habitación, como si pudiera encontrar la respuesta en esas baldosas gastadas que apenas resistían el peso de mi dolor. Aprieto mis puños con fuerza, mi pecho parece querer estallar de la presión interna.

-¿Hasta cuándo te dejaré de quererte, Eros Snif? -pregunto en voz baja, sin esperar respuesta. -¿Por qué fingiste? ¿Por qué me entregué a ti? -Mis palabras salen de mi boca como cuchillos, pero no me lastiman, solo resuenan vacías en el aire. El dolor, ese dolor, no parece cesar, solo aumenta con cada pensamiento. Me siento atrapada, cada vez más hundida en la espiral de sufrimiento, y la sensación de que todo se me escapa de las manos es insoportable.

Presioné mi pecho con una mano, buscando un respiro, pero no lo encuentro. Con la otra mano me apoyo contra el suelo para evitar desplomarme por completo. El frío del piso helado parece calar en mis huesos, pero no lo siento. Lo único que siento es este dolor incesante, esta herida abierta que no deja de sangrar.

Lloro en silencio, como lo he hecho todas estas noches, como una costumbre amarga que me consume. Cada vez que recuerdo las palabras venenosas de Amy y Henry, cada vez que pienso en la mirada "arrepentida" de Eros, me siento desfallecer. Como si mi alma estuviera arrancada a pedazos, como si todo lo que conocía, todo lo que me importaba, estuviera desmoronándose a mi alrededor.

Seguro ellos no tienen la culpa. Son solo piezas más en este juego cruel en el que me vi atrapada. Pero la verdad es que hice que mi abogado demandara a Amy por daño a lo ajeno, agresión, y no sé qué más, porque no podía quedarme de brazos cruzados. Ella no iba a salir impune. Y ahora, aquí estoy, en medio de un juicio que no pedí, arrastrada por el rencor y el deseo de hacer justicia a mi manera, una manera que me consume poco a poco.

Dirán que soy rencorosa, pero seguro que ellos, en este mismo momento, están de fiesta, celebrando lo que sea que celebran mientras yo estoy aquí, llorando en silencio, desgarrando mi alma herida para no despertar a Trixie, que está dormida en su cuarto. Ella no merece escuchar esto, no merece ver la versión rota de su madre, aunque sé que, tarde o temprano, ella también me verá así.

Cada vez me siento con menos fuerza. Mi cuerpo está agotado, mi mente está exhausta. Aprieto más mi pecho, como si con eso pudiera detener el dolor. Pero cada vez es peor. Siento que desvanezco. El peso de todo lo que he vivido, de todo lo que me ha pasado, me aplasta de una manera que no puedo controlar.

Me esfuerzo por levantarme del suelo, con esfuerzo, con movimientos torpes. Mi cuerpo tambalea, mi cabeza da vueltas. Estoy mareada. Siento que voy a caer en cualquier momento. Tiro mis tacones a algún lado, como si pudiera despejarme de todo lo que me atormenta. Camino hacia mi cama, cada paso me cuesta más, pero no puedo quedarme ahí, tirada en el suelo.

Finalmente, llego a la cama, me lanzo boca abajo y ahogo un grito en el colchón. Cubro mi cabeza con la manta, buscando la oscuridad, la paz que sé que nunca encontraré. Lloro con todo lo que tengo, con cada parte de mí que se ha roto en este camino. Lloro porque me siento destruida, hecha pedazos, usada, humillada, dolida. No permitiré que nadie me vea así. No me atrevería a dejar que alguien me vea de esta manera tan vulnerable. El único que me vio así fue mi padre, y solo porque estaba muriendo.

Seguro mi aspecto es deplorable. Mi maquillaje ha quedado corrido, mis mejillas están llenas de lágrimas, mi rostro está cubierto de mocos, el labial es solo un recuerdo deshecho, mis ojeras son profundas, mis ojos están rojos, hinchados por el llanto. Pero nadie me está viendo. Nadie me verá. Estoy sola.

Lloro con todas mis fuerzas, con un dolor tan profundo que siento que me traga, que me consume completamente. Llorar en silencio es lo único que puedo hacer ahora. No hay consuelo, no hay salvación. Solo hay oscuridad. Y, finalmente, caigo en ella, dormida, agotada de tanto llorar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.