Gravedad Cero ( Trilogía Ferrer #1 )

35 - Maritza

Desperté de manera haragana por la luz que entraba por la ventana, me estiré de manera perezosa, como si no tuviera fuerzas para moverme, y abrí los ojos con pesar. Mi cabeza estallaba de dolor, el tipo de dolor que te hace sentir como si te estuvieras desmoronando por dentro. Mis ojos ardían, como si estuvieran en llamas, y me dolían aún más al intentar enfocarlos en cualquier cosa. Seguro estaban hinchados y rojos de tanto llorar, con las marcas de mis dedos, de tanto frotarlos mientras intentaba calmarme la noche anterior.

Me levanté con pesadez de mi cama, como si mis piernas no quisieran responder a mi cuerpo, y me encaminé al baño. No pude evitar cubrirme la cabeza con la sábana, buscando bloquear cualquier indicio de luz que pudiera seguir torturando mis ojos. Estaba peor que cuando me ponía a beber y luego tenía que soportar la jaqueca de mierda que me traía tanto alcohol. Esta vez era diferente, el dolor no venía de una resaca, sino de algo mucho más profundo, de algo que se apoderaba de mi alma.

Entré al baño, con la mente nublada por la fatiga y el dolor, y me paré frente al espejo sin quitarme la sábana de la cabeza. Al mirarme en el espejo, no pude evitar sentir una punzada de decepción al ver mi reflejo.

Mi maquillaje corrido, como si hubiera estado llorando toda la noche, y bueno, realmente lo había hecho. Ojeras tan marcadas que casi podría jurar que parecían las de un mapache, mis ojos rojos y hundidos de tanto llorar y apagados, vacíos, sin vida. Mi cabello, un desastre, hecho una maraña de hilos enredados como si alguien hubiera intentado usarlo para hacer un nido de pájaros. Mis mejillas, empapadas de lágrimas secas, y los mocos pegados, evidenciando cuán poco me importaba mi apariencia en ese momento. No era la misma, me veía perdida, rota, como si el peso del mundo se hubiera depositado sobre mis hombros.

Bajé la sábana de mi cabeza, soltando un suspiro pesado, cerrando los ojos un momento mientras subía la cabeza hacia arriba, sintiendo cómo mis ojos se llenaban de lágrimas de nuevo. No podía evitarlo, la tristeza me arrastraba.

-No más- murmuré para mí misma, casi como una súplica al aire. Tiré la sábana al suelo con desesperación y me quité la ropa que traía puesta, como si pudiera deshacerme de toda la miseria que me rodeaba. Entré a la ducha, dejando que el agua caliente recorriera mi cuerpo. Sentí el calor calmar mis músculos tensos, pero a la vez me traía recuerdos de él.

Esos recuerdos eran como dagas en mi corazón, pero no podía alejarme de ellos. Las lágrimas salieron de nuevo, pero esta vez se mezclaron con el agua, como si estuvieran purificándome de alguna manera.

El agua seguía corriendo sobre mi cuerpo débil y mi alma dolida, pero de alguna forma, la sensación de que el agua me arrastraba hacia una calma temporaria me hacía sentir que podía seguir adelante. El mareo me alcanzó, y sentí una arcada que me hizo vomitar lo poco que había en mi estómago, solo agua. Fue un proceso tortuoso, pero continué allí, dejándome llevar por la corriente de la ducha, hasta que todo lo que había quedado dentro de mí fue expulsado.

El líquido caliente recorrió mi garganta quemándola de forma tortuosa, como si el fuego de la desesperación también estuviera ardiendo dentro de mí. Pensé en dejarlo todo ahí, simplemente seguir dejando que el agua arrastrara mi dolor.

-Creo que sí debería descansar más- murmuré en voz baja, como si fuera una revelación repentina. De repente, era como si el mundo se volviera un lugar lejano, ajeno a mí, mientras la ducha limpiaba lo que mi estómago había desechado.

Después de un largo rato, salí del baño, sintiendo el aire fresco que tocaba mi piel. Me dirigí al clóset, sin mucha motivación para vestirme, pero sabía que tenía que seguir adelante. Me puse una camisa holgada blanca que me llegaba a la mitad del muslo, un pantalón de licra color verde militar que me hacía sentir algo más cómoda, y un suéter enorme también holgado que me llegaba aún más abajo que la camisa.

Apliqué un poco de maquillaje para cubrir la palidez de mi piel y las ojeras que aún me daban un aire enfermizo. Mis labios, casi blancos, los pinté de un rosa pastel, en un intento por quitarles ese tono mortal que tomaban cuando no comía ni dormía. Sonreí ante el espejo, pero fue una sonrisa vacía, porque lo único que el maquillaje no podía esconder eran mis ojos. Esos ojos apagados, carentes de luz, como si todo lo bueno que alguna vez hubo en mí se hubiera desvanecido. No podía engañarme, sabía que no era la misma, pero fingí la mejor sonrisa que pude frente al espejo.

No quería que mi bebé me viera así, no quería que ella sintiera que algo estaba mal. Pensé en ella y me animé a dar el siguiente paso, aunque mi corazón estuviera roto.

Suspiré profundamente y salí del cuarto hacia el de Trixie. Cuando entré, ella estaba sentada en su cama jugando con su peluche. Me miró sonriente, su pequeña carita llena de esa inocencia que tanto necesitaba en mi vida en ese momento.

-Hola mami- me saludó con una sonrisa que me hizo el día, aunque mi corazón se estrujó un poco al ver su alegría.

-Hola bebé- me acerqué a ella y la besé en la frente, como siempre lo hacía. -¿Vamos a desayunar?- le dije con un tono más alegre del que sentía en realidad.

-¿Iremos de nuevo a la empresa?- dijo ella, mirando con curiosidad, pero yo negué con la cabeza, tratando de no preocuparla.

-Hoy saldremos de paseo- le sonreí, buscando que mi rostro reflejara algo de esa alegría que ella aún tenía. -Vamos a comer- le dije, y asintió con entusiasmo. Se bajó de la cama con su peluche en brazos y le tomé la mano. Luego salimos directo hacia la cocina.

Al llegar, vi a Sinai cocinando, mientras Nick comía fruta picada y bebía una taza de café. El aire de la cocina era familiar y cálido, pero yo solo quería salir de allí, alejarme un poco de todo lo que me rodeaba.

-Buenos días- dijeron en unísono, mirándome con una mezcla de cariño y preocupación.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.