Seis meses de embarazo, y aunque los días parecen haber pasado volando, siento que cada uno de ellos ha sido un paso más hacia la nueva vida que estoy por comenzar con Aria Esmeralda. Trixie sigue estando a mi lado como nunca antes, y su apego hacia mí y mi bebé es tan fuerte que a veces me sorprende. Desde que supe que estaba esperando, no hay un solo día que ella no venga a verme, siempre tan llena de amor y entusiasmo. Recuerdo un día en particular, cuando estaba recostada en la cama, descansando después de un largo día de trabajo, y Trixie entró al cuarto gritando el nombre de la bebé, "¡Aria! ¡Aria, pequeña!" Fue increíble. En ese instante, la bebé comenzó a patear con fuerza, como si respondiera a su voz. Trixie, emocionada, se agachó cerca de mi panza y empezó a acariciarla suavemente, hablándole dulcemente, como si estuviera conversando con una persona. Se pasó un buen rato así, hasta que finalmente Trixie, agotada y relajada, se quedó dormida junto a mí. Fue un momento de pura felicidad, un recordatorio de lo mucho que la bebé ya significaba para todos nosotros.
Nick sigue siendo mi apoyo constante. Él y Douglas, junto con Moisés, han sido los pilares que me han ayudado a mantener la calma y la fuerza. La preocupación de Nick por mi salud y la de la bebé es evidente, y siempre está pendiente de mí, de cómo me siento y de si necesito algo. También, me he ido acercando más a Luisa y Sinai, dos personas explosivas pero llenas de energía positiva. Juntas, siempre logran sacarme una sonrisa, y la verdad, no puedo estar más agradecida por su compañía. Ellas son el tipo de amigas que te hacen reír en los momentos más inesperados, y me siento afortunada de tenerlas cerca.
Aunque todo parece ir bien, aún no he hecho público mi embarazo. No estoy lista para que él sepa, y menos aún para que venga aquí. Mi prioridad ahora es mi salud y la de Aria. No quiero que nada ni nadie interfiera con este momento tan especial que estoy viviendo. Es cierto que Aria también es su hija, pero no me arriesgaré a exponerme a lo que podría suceder si lo dejara entrar en este mundo nuevamente. No quiero poner en peligro ni mi bienestar ni el de la bebé, y mucho menos que me haga daño de nuevo.
Con Trixie, decidimos el nombre de nuestra hija, y nos encantó. Aria Esmeralda Ferrer será su nombre, un nombre que refleja todo lo que ella significa para mí: esperanza, belleza y el futuro que nos espera. Estamos ansiosas por conocerla, para abrazarla y para comenzar nuestra vida juntas como una familia.
Mi panza ya es muy notoria, y aunque a veces me sorprendo de lo grande que se ha puesto, no puedo evitar sentirme feliz de que Aria esté creciendo y desarrollándose. Mis gustos por la comida también han cambiado, y ahora me inclino mucho más por el tocino, las papas fritas y los postres helados. No me importa lo que digan, me estoy dando estos pequeños gustos porque siento que son una forma de consentirme durante este proceso tan especial.
Todo parece ir muy bien, y no podría estar más agradecida por todo lo que tengo. Los trabajadores que se negaron a viajar han sido ascendidos y ahora están ocupando puestos mejor remunerados, lo que ha sido un gran avance para todos. Mientras tanto, sigo trabajando desde casa, ya que no quiero que ningún paparazzi me tome fotos con mi embarazo tan visible. A pesar de que Aria es también su hija, no quiero ponerme en una posición vulnerable, ni arriesgarme a que me lastime de nuevo. Prefiero mantener mi paz y proteger a la bebé en todo momento.
Con cada día que pasa, siento que la llegada de Aria se acerca, y mi corazón late más fuerte por ella. Estoy emocionada por lo que está por venir, por lo que seremos como familia, y por todo el amor que tengo para darle a mi pequeña.
(...)
La cocina estaba tranquila a esas horas de la noche, y yo me encontraba disfrutando de un poco de tocino frito, un antojo que había tenido todo el día. A pesar de estar tan cerca de la fecha de parto, el calor en la casa me hacía sentir algo relajada. Eran las diez de la noche y Aria ya estaba a punto de nacer, pero lo que no esperaba era que el momento llegara de manera tan abrupta.
De repente, una punzada en el vientre me hizo soltar un quejido. No sabía si era el calor o si realmente algo estaba sucediendo, pero enseguida una sensación extraña recorrió mi cuerpo. Un líquido viscoso y caliente comenzó a deslizarse por mis piernas, haciendo que me quedara en shock por un momento.
-¡Santísima mierda! -dije, sintiendo cómo el dolor aumentaba con cada segundo.
No me dio tiempo a prepararme ni a pensar en lo que sucedía. El dolor era incesante y, cuando intenté levantarme, la angustia me hizo soltar un grito de desesperación.
-¡AAAAHHH! -grité, más por el miedo que por el dolor. -¿Por qué te adelantas, Aria?
Mis manos intentaron sujetarse de la mesa, pero el dolor me dobló hacia adelante. No sabía si podía soportarlo mucho más. El siguiente grito salió involuntariamente de mi garganta, casi como un lamento.
Fue entonces cuando escuché pasos rápidos acercándose. Sinai apareció corriendo por la puerta de la cocina, y su rostro mostró la preocupación que sentía en ese momento.
-¡Rompió fuente! -dijo con rapidez, viendo la situación en un solo vistazo. -¡Nick, NICK, PREPARA RÁPIDO EL CARRO!
Con el dolor aún agudo, solo pude escuchar sus palabras, y en un abrir y cerrar de ojos, Nick apareció en mi campo de visión. Estaba sin camisa, con un pantalón de pijama y claramente preocupado.
-¡Claro! -respondió con urgencia y salió corriendo, sus pasos rápidos retumbando en la casa.
El sonido de los pasos de Nick descendiendo las escaleras llenó el aire. Luego, Trixie bajó detrás de él, corriendo con su rostro lleno de preocupación.
-¡Mami! -dijo, y su voz hizo que mi corazón se apretara aún más.
Sinai la miró y le sonrió, aunque la sonrisa era más una forma de mantener la calma.
-Ya va a nacer tu hermanita -dijo con suavidad.
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Editado: 15.07.2026