Ha pasado más de una semana desde que hablé con Trixie, desde esa noche en que me abrió su alma, revelando todos esos oscuros secretos que aún no me atrevo a entender completamente. Esa vez, las tres dormimos en el mismo cuarto. Luisa, con su habitual energía y ese toque de locura, decidió quedarse. Dijo que su vida era demasiado monótona y que le faltaba emoción y adrenalina. Al principio, me reí por su comentario, pero al ver su rostro decidido, entendí que no era una simple broma. Era una invitación a la vida que ella tanto deseaba. Así que, aunque no era lo que tenía planeado, dejé que se quedara con nosotras. Necesitaba sentir que no estaba sola en esto.
Ahora, vamos en la limusina rumbo al zoológico, un lugar donde pensé que podríamos relajarnos un poco. Aria, mi pequeña, está dormida en mis brazos, ajena a todo el caos que hemos tenido que enfrentar. Sus pequeñas manos están tranquilas, su carita redonda tan serena en su sueño, que es imposible no sonreír al mirarla. Luisa, por su parte, está jugando con Trixie, quien ahora parece más tranquila, aunque hay una sombra en su mirada que no me pasa desapercibida. La pequeña juega con su muñeca, mientras Luisa le habla de cosas que parecen divertidas, para distraerla de todo lo que ha vivido. Nick va al frente, en la parte de la limusina que normalmente se siente como un refugio seguro, pero ahora parece mucho más distante. Douglas lo acompaña en el asiento del conductor, ambos hablando de algo que no consigo escuchar, pero que sé que está relacionado con el último informe de seguridad que recibimos.
Las amenazas, aunque en silencio, siempre están ahí, como una sombra al acecho. Se detuvieron un poco después de la última, que fue particularmente horrible. Decían que me iban a recuperar, aunque tuviesen que matarme para hacerlo. Esa fue la última que recibí hace tres días, pero la advertencia resonaba en mi mente como una pesadilla constante. ¿Qué tipo de monstruos pueden hablar de alguien de esa forma? ¿Y por qué siempre parece que me están acechando, a mí, a mis hijas? El miedo se asoma, pero me niego a dejarlo tomar control de mí. No puedo. No cuando las personas que más amo están en riesgo.
El arma siempre está conmigo, aunque intento no pensar demasiado en ella. La llevo oculta bajo la chaqueta o en la cintura, como un recordatorio de lo que podría ocurrir en cualquier momento. Mi mente no para, siempre alerta, siempre calculando lo siguiente. Luisa, por su parte, no ha sido una espectadora pasiva. Ella está tomando cursos con Nick y Moisés sobre el uso de armas y defensa personal. Siempre dispuesta, siempre dispuesta a aprender, y aunque la veo crecer cada día, no puedo evitar notar que parece algo más que fascinada por Moisés. Puede que sea solo mi imaginación, o quizás no, pero me resulta difícil ignorarlo. En todo caso, lo que importa es que está preparada. Y eso es lo que necesito. Porque la protección de mis hijas y de todos los que están bajo mi cuidado depende de cada detalle, de cada decisión que tome.
De repente, el sonido de disparos me corta la respiración. Es algo que jamás me acostumbraré a escuchar. Los balazos retumban en el aire, y el primero me paraliza por un instante, antes de que Trixie, con los ojos desbordados de terror, se lance a los brazos de Luisa. Aria, que estaba dormida plácidamente en mis brazos, comienza a llorar con fuerza, su llanto desgarrador atravesando todo mi ser. El corazón me da un vuelco. Mi bebé. No, no quiero que ella crezca en un mundo así, pero la realidad es que no tengo control sobre el peligro que se acerca. Lo que sí tengo control es sobre cómo las protegeré.
El auto se detiene de golpe, un frenazo tan brusco que me estrello contra el asiento, el dolor recorre mi espalda al instante. Un dolor físico que palidece en comparación con el miedo que siento por mis hijas. Luisa y Trixie caen hacia adelante, como muñecas de trapo, y el caos en mis pensamientos se intensifica. No puedo perderlas, no quiero que sufran lo mismo que yo.
—¡SEÑORA, NOS ATACAN! —grita Nick desde el frente del auto, su voz llena de pánico. Los disparos se intensifican, un sinfín de sonidos que desquician mis nervios. Mis guardias deben estar luchando, pero no puedo quedarme aquí sentada esperando que todo se resuelva. No lo haré.
Mi mirada se endurece. Aria sigue llorando, sus lágrimas son como cuchillos en mi pecho. La entrego a Luisa, quien la toma con manos temblorosas, pero firmes. La carga con una destreza que ya tiene, que ha aprendido de todo lo que hemos vivido. Sin pensarlo más, saco mi arma, la cargo con rapidez, y le quito el seguro. Cada acción se siente como si estuviera en cámara lenta, pero no hay tiempo para dudar, no hay tiempo para preguntas. Solo para acción.
—¡SALDREMOS DEL AUTO! —digo con voz firme, mi tono dejando claro que no aceptaré un "no" como respuesta. Abro la puerta con violencia y salgo al exterior, dispuesta a enfrentar lo que sea que venga.
—Mami, tengo miedo... No quiero ir con él de nuevo... —llora Trixie, sus palabras me perforan el alma. Su miedo es tan palpable que casi me siento incapaz de seguir adelante, pero lo hago. No puedo mostrar debilidad. No puedo permitir que el miedo se apodere de mí.
—No lo harás —respondo con una voz que no deja espacio a dudas. Tomo su mano y la aprieto con fuerza, dándole el consuelo que necesita, aunque yo misma estoy aterrada por lo que puede venir. La miro a los ojos, esos ojos llenos de miedo y vulnerabilidad, y siento que el mundo entero se reduce a ese momento, a esa promesa que le hago: no la dejaré ir, no la dejaré sufrir más.
Con un movimiento rápido, Trixie sale del auto, y por último, Luisa también lo hace, llevando a Aria, que sigue llorando con fuerza en sus brazos. Mis dos hijas, las dos personas que más amo en el mundo, están a salvo conmigo. Y mientras el sonido de los disparos se sigue oyendo en el fondo, la única certeza que tengo es que haré lo que sea necesario para mantenerlas a salvo. Porque nada, absolutamente nada, me detendrá.
#3918 en Novela romántica
#210 en Joven Adulto
amor secretos poder dolor, familia apuesta resilencia, luego de un tiempo triologia
Editado: 15.07.2026