Gravedad Cero ( Trilogía Ferrer #1 )

57 - Maritza

La cafetería estaba llena, pero a medida que Rebecca se sentaba frente a mí, el ruido se desvaneció, como si una pared invisible se alzara entre nosotros. Los estudiantes reían, conversaban, y el aroma a café flotaba en el aire, pero mis pensamientos no podían despejarse. Mi mente se centró únicamente en lo que Rebecca decía, y en lo que estaba a punto de ocurrir.

—No puedo creer que Snif en serio te haya hecho eso —las palabras salieron de mi boca sin pensarlo, con un tono cargado de incredulidad, casi como si me costara asimilarlas. La idea de que Eros, alguien a quien había conocido de una forma tan diferente, pudiera hacerle algo así a otra persona me parecía... inconcebible. Era como si el mundo se estuviera volviendo en mi contra.

Rebecca, por su parte, no mostró ni una pizca de arrepentimiento, solo una sombra de indignación, una mezcla de rabia contenida que ni siquiera intentaba disimular. Su mirada se clavó en mí, como si estuviera evaluándome, esperando ver si creía su versión de los hechos.

—Él es lo que sea, pero jamás golpearía a alguien —le respondí, con más firmeza de la que realmente sentía. Porque no lo creía. En mi mente, Eros jamás sería capaz de hacer algo tan... bajo. Pero había algo en su actitud, algo en la manera en que Rebecca me miraba, que comenzó a desestabilizarme. Era como si hubiera un desconcierto invisible flotando entre nosotros.

—Lo hizo —me aseguró, su tono cargado de rabia y algo que no podía definir del todo. Las palabras chocaron en mi cabeza, pero no se quedaron allí. Se esparcieron por mi mente, confundiendo cada pensamiento. Yo había visto a Eros muchas veces; lo conocía. No podía, no quería creer que esa versión que Rebecca pintaba de él fuera cierta.

—¿No me crees cierto? —preguntó ella, y sus ojos comenzaron a cristalizarse. Podía ver cómo sus párpados se humedecían, y esa vulnerabilidad repentina me hizo sentir incómoda. Pero no por compasión, sino por la astucia con la que lo estaba haciendo. ¿Acaso lo había planeado todo para que yo la creyera? ¿Cómo podía saber si sus lágrimas eran reales? Mierda. Era buena, una excelente actriz.

—No puedo hacerlo —respondí, alzando las manos en señal de defensa, aunque me sentía desbordada por la confusión. El escepticismo me carcomía por dentro, pero al mismo tiempo, algo en el aire, en su postura, me decía que había algo que no encajaba.

—Lo siento, pero tu historia no es creíble para mí... —confesé, aunque mis palabras se sentían frágiles, como si al soltarlas, una parte de mí estuviera muriendo. No quería que Eros fuera ese tipo de persona. No podía ser. Pero al ver la expresión de Rebecca, tan convincente, me hizo tambalear un poco.

Ella no dijo nada más, pero sus ojos cambiaron. De la indignación pasó a una frialdad total. La calidez que había tenido en su voz desapareció en un segundo, y en su lugar, una especie de vacío se apoderó de ella. Como si la chispa de humanidad que había mostrado antes se hubiera esfumado.

—Entiendo —dijo, y sus palabras fueron tan cortantes que sentí como si una puerta se cerrara de golpe entre nosotras. Se levantó de la mesa sin más, y mi corazón dio un pequeño vuelco. ¿Era eso lo que quería? ¿Que me sintiera culpable? ¿Que dudara de lo que sentía por Eros?

Nick, que había estado a mi lado todo el tiempo, no se despegó ni un segundo de mí. Su presencia siempre me había dado algo de tranquilidad, pero hoy, incluso él, parecía estar en alerta. Sus ojos no dejaron de seguir a Rebecca mientras se alejaba, y esa sensación de desconfianza que compartía con él me hizo sentir aún más desconectada de todo.

—No confío —me susurró Nick, su voz grave y llena de advertencia. Podía oír el eco de sus palabras en mi mente, y la verdad es que él tenía razón. Algo no me cuadraba.

Pero, ¿por qué querría Rebecca mentir sobre algo tan serio?, ¿Y por qué sentía que Eros, el chico al que conocí, el que siempre había sido... diferente, no podía ser el culpable de eso?

—Yo menos. Eros jamás la golpearía... —dije, más para convencerme a mí misma que para darle una respuesta a Nick. Pero la verdad era que, aunque confiaba en él, la idea de que pudiera haber estado involucrado en algo tan despreciable comenzaba a romper algo dentro de mí. No quería creerlo. No podía.

—Pienso que es una mentira para mantenerme alejada... —murmuré, pero las palabras sonaban vacías, como si mi voz no tuviera fuerza para defender lo que realmente quería creer. Mi mente y mi corazón estaban en conflicto. No podía entender por qué esta mentira, o lo que fuera que Rebecca intentaba manipular, me estaba afectando tanto.

Nick me miró como si tratara de leer cada uno de mis pensamientos, sus ojos eran una mezcla de preocupación y desconcierto. Su rostro reflejaba una sabiduría que yo no tenía, una experiencia que aún no entendía por completo.

—Quiere arrojarte a los lobos, pero no sabes que eres uno. —dijo de repente, y sus palabras me atravesaron como una flecha. El impacto de esa frase fue instantáneo, pero no entendí completamente a qué se refería. Era como si hubiera dicho algo mucho más profundo, algo que ni yo misma podía entender.

Me quedé en silencio, mi mente atascada, luchando por comprender sus palabras. Sabía que estaba haciendo algo mal, pero no podía ver con claridad qué era. ¿Era un juego?, ¿Una mentira más?, ¿Era tan fácil caer en la trampa?

—Cariño, no somos tan inocentes... —dije, más para intentar tranquilizarme que para convencer a Nick. Pero mis propias palabras me sonaron vacías.

¿Realmente era una inocente?
¿Acaso todo esto era parte de un juego que no comprendía?
¿Era yo una víctima o una cómplice sin saberlo?

Nick me miró y sonrió, pero esa sonrisa no era reconfortante. Era una sonrisa fría, casi como si supiera algo que yo no sabía. Y eso me aterraba.

—Eso no suena demasiado convincente. Solo juega a la víctima —dijo, sus palabras llenas de desdén. Me hizo sentir como si fuera una tonta por no darme cuenta de lo obvio. Pero lo peor era que sentía que tal vez tenía razón.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.