Gravedad Cero ( Trilogía Ferrer #1 )

79 - Eros

Ya habían pasado tres días desde que desperté. Trixie había estado visiblemente más callada últimamente, y no me gustaba ver ese brillo de tristeza en sus ojos. No quería que mis hijas pasaran ni un minuto más sin la presencia de su padre. Estaba decidido a estar con ellas, aunque no pudiera recuperar todo el tiempo que había perdido. Esa noche, después de días de tensión, finalmente me permití volver a la vida de ellas, aunque mi corazón estaba lleno de remordimientos por no haber estado allí antes. Según las chicas, hoy regresaba Aria, y también mis padres, quienes, aparentemente, habían decidido retomar su relación.

— ¡MAMÁ, HERMANA, YA LLEGUÉ! — escuché la voz de Aria resonar por toda la casa, seguida de una risa y pasos rápidos que cruzaron por el pasillo, justo frente a la puerta del cuarto que compartía con Maritza, que ahora también era mi cuarto. — ¿DÓNDE ESTÁ PAPÁ? — gritó con una mezcla de emoción y algo de ansiedad, como si necesitara verlo, como si no pudiera esperar más.

Bajé rápidamente, sin poder evitar una sonrisa nerviosa. Mis padres estaban en la sala, un tanto confundidos, mirando la escena con esa sensación de que algo importante estaba a punto de pasar. Aria, con lágrimas en los ojos, se acercó a Maritza y a Trixie, que la miraban fijamente, sin saber qué decir. De repente, bajé las escaleras y mis padres, al verme, quedaron parados como estatuas. Por un momento, todo se detuvo. No podía ver el miedo o la sorpresa en sus rostros, pero sí pude sentir la tensión en el aire.

Trixie, quien había estado observando la escena, me señaló detrás de Aria, y al momento en que ella volteó, nuestros ojos se encontraron. El dolor, la sorpresa y la esperanza en su mirada me hicieron sentir un nudo en el estómago.

— ¿Pa…papá? — preguntó, casi como si no creyera lo que veía. No pude responder de inmediato, y con un impulso instintivo, extendí mis brazos hacia ella. En ese momento, todo el dolor de los años perdidos, las luchas internas y las dudas se desvanecieron, y Aria se lanzó hacia mí, abrazándome con una fuerza que solo una hija podía tener. Me aferré a ella, sintiendo el calor de su cuerpo, el latido de su corazón contra el mío. Mi hija, la que había perdido de vista por tanto tiempo, estaba aquí, en mis brazos.

— ¿Por qué creciste tanto? — le pregunté, mi voz quebrándose por la emoción mientras acariciaba su cabeza. Ella sonrió entre sollozos, la vulnerabilidad y la felicidad combinadas en su rostro.

— Papi despertó — dijo entre lágrimas, su voz era un susurro lleno de alivio. Besé su cabeza y asentí, respondiendo con el mismo tono suave.

— Así es, linda — susurré, y en ese momento, una sensación de paz comenzó a inundarme, aunque no todo había vuelto a la normalidad. Trixie y Maritza, a lo lejos, sonreían al ver la escena, pero no interferían. La emoción era palpable, tanto en sus ojos como en los míos.

Aria, después de un largo abrazo, me tomó de la mano y, como si estuviera cumpliendo un sueño, me arrastró hacia su habitación. Yo la seguí sin decir una palabra, aún sintiendo el nudo en el estómago por la sensación de que había perdido mucho tiempo. Pero al mismo tiempo, sabía que aún había esperanza.

— Tengo tanto que contarte — dijo mientras me arrastraba. Su voz estaba llena de emoción, y la risa que brotó de ella al mencionar su reciente victoria en un concurso de dibujo me hizo sonreír también. En ese instante, olvidé todo lo demás y solo me concentré en ella. — Gané un concurso de dibujo en la escuela y ahora estoy participando en otro — continuó, su rostro brillando con orgullo. A medida que entramos en su habitación, mi mirada se quedó perdida en los detalles: las paredes cubiertas de dibujos, los colores que contaban historias, los bocetos llenos de vida.

— Esta es mi habitación, la de al lado es la de mi hermana, y las tres a la izquierda la de mamá... — me explicó mientras señalaba los espacios, y yo no podía dejar de admirar los dibujos. Eran hermosos, un reflejo de su alma, de sus pensamientos, de su visión del mundo. Cada trazo era un suspiro de su corazón.

— Son hermosos, tienes talento, hija — le dije, incapaz de ocultar lo orgulloso que me sentía. Ella sonrió con una tímida expresión, sus mejillas se sonrojaron, y una risa nerviosa escapó de sus labios.

— No sabes cuánto deseaba escucharte llamarme así... — murmuró, su voz tan suave que me hizo sentir una punzada en el pecho. Me acerqué a ella y la tomé en mis brazos, apretándola contra mí con una mezcla de ternura y dolor. Sabía que no podría recuperar los años perdidos, pero en ese instante, todo lo que podía hacer era abrazarla con todo mi ser.

Aria me extendió una libreta de dibujos, un pequeño regalo de su alma para mí. Mientras hojeaba las páginas, vi los dibujos, unos tan delicados y otros más agresivos. Había bocetos de su infancia, otros de momentos recientes. Cuando llegué a la última página, me encontré con un dibujo de mí, con los ojos cerrados, y el peso de la culpa me ahogó. Estaba dibujado con tanto cariño, con tanta dedicación, que no pude evitar que una lágrima cayera por mi mejilla. La miré, incapaz de hablar, solo abrazándola con más fuerza.

— Lo siento, chiquita, no sabes cuánto me hubiera gustado estar allí — murmuré, mi voz quebrada por la emoción. Aria no dijo nada, solo me apretó más fuerte, su pequeño cuerpo aferrándose al mío como si fuera su ancla.

— No me dejes de nuevo... Te lo ruego — susurró entre sollozos, y mi corazón se rompió aún más al escuchar su desesperación. Besé su cabeza varias veces, mi alma llena de dolor y arrepentimiento.

— Ya no lo haré, lo juro — le prometí, aunque sabía que las palabras no podían borrar todo lo que había sucedido. Pero en ese momento, no había nada más importante que ella.

Justo en ese momento, Trixie irrumpió en la habitación con su característico entusiasmo, interrumpiendo nuestro abrazo. Al principio, parecía incómoda, pero luego, al vernos juntos, se acercó tímidamente y me tomó la mano. La miré con cariño y la atraje hacia nosotros, uniendo a mis dos hijas en un solo abrazo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.