ERIN.
Después de que Dallas, el más chiquito de los 10, gritó "¡NOS VAMOS LOS 10!", el colegio no volvió a ser el mismo.
Chloe Lancaster se fue. Su papá también. La fundación Lancaster intentó echarme pero no pudo. Porque 10 hermanos Sullivan amenazaron con irse del colegio Sullivan. Y el colegio Sullivan sin los 10 Sullivan no existe.
Estoy en la biblioteca. Sola. Con mi delantal de nuevo porque me devolvieron la cafetería. Con mi beca de nuevo.
Entra la mamá Sullivan. Y el papá Sullivan.
Me quiero parar, por respeto. Pero la mamá me dice:
— No, quedate sentada, Erin.
Se sientan los dos frente a mí. En MI mesa. La mesa que era de Olivia y mía.
La mamá Sullivan me mira. Y por primera vez no me mira con lástima. Me mira con culpa.
— Erin... — dice—. Tenemos que pedirte perdón.
El papá sigue:
— Cuando Jordan trajo a Brenda, la aceptamos. Cuando Travis trajo a Vanessa, la aceptamos. Tobías e Irina, Viktor y Olivia... a todas las aceptamos al toque. Porque eran Muñecas a primera vista. Bonitas, de buena familia, o nerds con familia. Vos...
Phoenix se acerca y me pone la pulsera. Él, que jamás lastimó a nadie, me dice al oído:
— Te lo dije, Erin. Vos ya eras familia. Solo faltaba que mis papás se animaran a gritarlo también.
Y los 10 hermanos Sullivan y las 5 Muñecas — Brenda, Vanessa, Irina, Olivia y yo, Erin, que ya era Muñeca hace mucho — nos abrazamos en la biblioteca.
Afuera, en el patio, todavía está el escenario donde Chloe dijo que nos iba a hacer pagar.
Pero no nos hizo pagar. Nos hizo más fuertes.
Porque un corazón gritó.
Y 10 hermanos escucharon.