Y me empecé a ahogar.
en aguas poco frecuentadas para muchos, aguas que con frecuencia me arrastraban y que con otros se comportaban amables.
Pateé y grité y luego me callé
¿qué pasaría si me vieran hundiéndome en este tipo de aguas?
Imaginé que me verían ahogarme sin hacer nada
y yo misma, que más que tratar de salir de las aguas, me dejé llevar por la corriente, muriendo más por vergüenza que por ahogamiento.
Sin poder hablar de lo que a veces odio de estas aguas y a veces me arrastran dolorosamente por ellas, sin poder ni pedir ayuda,
ahí, yo sola, sin hablar para no ser escuchada ni vista en esas aguas.
Hola, escribí este poema para visibilizar un problema que, como a muchos, puede acompañarnos durante años: el rechazo a nuestra orientación sexual. Nadie debería sentirse así, pero pasa, y es completamente normal. Rechazar una parte de nosotras que puede ser hermosa es doloroso, pero la presión para no sentirla puede ser aún más dañina.
Este es un proceso, y cada persona lo vive diferente. Si tú o alguien que conoces atraviesa esto, recuerda: todo estará bien, no eres un error, y ninguna parte de ti merece vergüenza.
Aceptar quién eres es un acto de valentía. No te culpes por sentir lo que sientes.
Si necesitas pedir ayuda:
• It Gets Better Project: relatos y apoyo para jóvenes LGBTQ+ que enfrentan rechazo.
• Trevor Project: ayuda emocional y prevención de crisis para personas LGBTQ+.
• Amnistía Internacional – Derechos LGBTQ+: información y defensa de derechos humanos.