Cerré los ojos he intenté contar para reunir mi autocontrol.
1.
2.
3...
Lo mato.
Tomé una de las agujas metálicas que tenía en la mesa.
Por debajo de la puerta se coló una pequeña corriente de humo igual a el que produce una vela.
Era casi imperceptible a la vista.
Cuándo la presencia entró en la habitación, lancé el ornamento.
Un joven rostro incrédulo apareció cuando la nube negra se asentó. Miró el ornamento enterrado en la madera tras de él con los ojos abiertos de par en par.
—Más te vale que sea importante Ciro. —
Sus ojos azules me miraron con admiración pura.
—Wow. —
Me froté la frente con cansancio.
—Ciro, tienes exactamente diez segundos para decirme por qué buscas la muerte a horas tan altas de la noche. —
Aquella criatura de no más de 16 años pertenecía a la fracción Amaranto, según el sistema era el único que no había manifestado un despertar elemental.
Idiotas.
Tenía un hermano demasiado inteligente respaldandolo.
Conocía al chaval desde antes que levantara un palmo del suelo.
Un hematoma morado cubría su ojo derecho.
—¿Y esa muestra de afecto? ¿Quién te la hizo? —Le pregunté.
Pasó su mano por el mentón, enmarcando el morado. — ¿hermoso, verdad? combina con mis ojos. —
Levanté una ceja. No me lo tragaba.
— Los adolescentes se aburren de su vida y se entretienen con la mía. —se encogió de hombros restándole importancia. —Soy así de interesante.
Le lancé una mirada inquisitiva. — ¿viniste buscando un halago?
Sacudió la cabeza en negativa, con pasos dinámicos se sentó sobre mi baúl.
—Silver quiere que veas algo. —
Suspirando moví al puberto del baúl, rapidamente saque un chaleco de cuero, diferente al anterior.
Se encargaría de mantener mis costillas en su lugar. — Más le vale que sea una cuestión de vida o muerte.—
Con movimientos rápidos me lo coloqué sobre la camisa blanca.
Ciro silvó al ver mi figura resaltada. —Definitivamente serás mi novia. —
Una pequeña almohada le dio de lleno en la cara.
Soltó una risa burlona ante mi "brutal" ataque hacia él.
Sostuvo el cojín frente a su rostro con burla. —Como me gusta cuando te pones agresiva. —
¿Será que todos estos idiotas eran masoquistas?
—¿Quieres un morado que combine con el otro ojo? —
Levantó las manos en son de paz.
Luego de esconder unas cuantas agujas metálicas en mi ropa, me acerqué a él.
—Muéstrame. —
Con una sonrisa socarona envolvió mi cintura con su brazo. — lo que usted diga señorita. —
Le di un codazo antes de desaparecer en una nube de humo negro.
Utilizando la noche como escudo y el humo de las farolas en nuestro beneficio, nos movimos por la sede.
Deliberadamente evitamos las zonas más transitadas.
Al entrar al pequeño pasadizo el humo que nos envolvía se esfumó de golpe haciéndonos caer.
Le dediqué a Ciro una mirada molesta.
Se rascó la cabeza avergonzado.
—Es difícil controlar el humo mientras llevo a otra persona. — Expresó justificándose.
Su poder le permitía moverse grandes distancias a través del humo. Su poder estaba ligado al aire y al fuego.
Con una mano señaló la pequeña fisura en la pared de piedra. — Necesito que veas esto.—
Hice caso a sus palabras.
Detrás de aquella pared se encontraba reunido un buen número de personas.
Me tensé al reconocerlos; era en el grupo de captura y extracción. Ellos eran los responsables de la mayoría de los secuestros.
Mis Alumnos eran la prueba de su eficiencia en ese ámbito.
Un sudor frío me recorrió la nuca, al reconocer varias figuras.
En la habitación la pálida figura de largos cabellos negros y la elegante pero sombría figura de un joven de cabello rubio platinado resaltaban.
Contuve la respiración, esos eran Circe y Oberon.
Circe era encargada del área de experimentación.
Oberon por el contrario, era nada más y nada menos que el mismísimo hijo del líder de la sede.
Solo los había visto una vez, pero ese aire de aristocracia no era propio de alguien criado en estas grutas.
Aquel hombre de no más de 18 años era una de las mentes más retorcidas y complejas que había tenido la desgracia de apreciar.
Que ellos dos estuviesen reunidos era lo equivalente a juntar un Kraken con un demonio.
Nada bueno podía salir de allí.
—¿Ya tienen fecha para el próximo lote? —Alguien arrastró una silla.
— Dentro de dos semanas se realizará el bautizo de los gemelos reales, con todo el mundo distraído es el momento perfecto para desplegar una extracción.—
—¿Tenemos lo necesario para la extracción? — Preguntó alguien fuera de mi campo de visión.
—Lo tenemos, dentro de tres días sera trasladado. —
—Son bastante eficientes. —reconoció Oberon con voz aterciopelada.
Un escalofrío recorrió mi espalda ante sus palabras. —ya qué pautamos lo del siguiente lote, pasemos a lo importante. ¿Cuándo Estará lista la cosecha? —
Un hombre inclinó su cabeza ante él. —Estará lista antes de su partida señor. —
Oberon jugueteo con la delgada copa de Cristal en sus manos. —¿Han encontrado algo interesante? —
Otra persona se levantó. —Un controlador de hielo de Gran alcance fue traído recientemente. —
Se me cortó la respiración, Ya veía mis pedazos siendo arrojados a alguna fosa poco profunda.
Oberon desestimó el asunto con la mano.
Respiré.
—Estoy hablando de algo interesante de verdad. No de ese ornamento sin utilidad... Según tengo entendido su ineptitud quedó evidenciada el día de hoy en un recinto.—
Todos enmudecieron.
Alguien intentó mejorar la situación.
—Tenemos otros sujetos prometedores. Actualmente dos se encuentran en esta sede, aún sin despertar su nivel de energía latente es impresionante. —
Solté el aire de forma entrecortada.
Hablaban de mi fracción.