Los años fueron pasando y Cristian ya había crecido mucho, tanto en estatura como en su amor por las atajadas. Ahora ya tenía 14 años, y era momento de empezar a mostrarle al mundo lo que había entrenado durante 5 años.
Y el momento había llegado: en el barrio se organizaría un torneo de microfútbol de categoría Sub-14 y Cristian, junto a su grupo de amigos, crearían y formarían su propio equipo llamado "Adela FC". Llevaban el nombre de la mujer que los estaba patrocinando.
En su primer partido, aquella cancha estaba llena. Los vecinos habían acudido al llamado para ver a los jóvenes jugar juntos por primera vez. Aquel partido fue un sueño, contra un equipo el cual se hacía llamar "Los Rompe Mayas", ya se imaginarán por qué.
El delantero de aquel equipo era un joven repingado y un poco grande para tener apenas 14 años, y con su gran olfato de goleador le dio muchos problemas a Cristian, ya que le convirtió 2 goles. Pero Cristian también le tapó unas cuantas más, entre ellas un mano a quemarropa. Ese día Adela FC tuvo su primera victoria, 4-2 fue el marcador final, y donde Cristian tuvo una que otra atajada que permitió a su equipo ganar.
El siguiente sábado era el segundo partido. Esta vez el partido sería un poco más fácil, enfrentarían al AJAX FC. Este equipo no dio mucho problema, por lo que el partido terminó 5-0 a favor de Adela FC. Cristian sacó su primer arco en cero.
Ocho días más tarde, se vendría el tercer partido contra el club Los Pipes. Ese partido sería un poco más duro que el anterior, ya que el equipo tuvo que ver cómo hasta en dos ocasiones se veían abajo en el marcador. En el primer tiempo ya Adela FC perdía 2-0. Al inicio de la segunda parte, el 10 del equipo contrario filtraría un pase, el cual lo recibió el delantero, y este amagó para un lado, pero antes de tirar, Cristian tuvo que salir lo más rápido posible a cortar el tiro, pero llegó a destiempo y terminó tocando al delantero, por lo cual el juez señaló el punto penal para el equipo contrario y, claro, amarilla para el 13 de Adela FC.
El mismo jugador al que le habían hecho la falta tomó el balón y se dispuso a patear. Por su parte, Cristian se paró bajo los tres palos, con su estatura de 1,63 m, abrió piernas y manos para que el arco no se hiciera tan grande. Parado ahí, justo en la mitad, miró de reojo al delantero con firmeza, como diciéndole: "estoy listo".
El jugador tomó unos 4 pasos atrás y, en cuanto el juez hizo sonar su silbato, emprendió carrera. Le bastó un segundo para que, con todas sus fuerzas, sacara un tiro fuerte.
Cristian sabía que no podía permitirse que le hicieran más goles, porque después sería más difícil de remontar, así que iba a hacer lo que tuviera que hacer para detener ese cobro.
El balón fue rápido. Cristian eligió el palo derecho y justo allí se dirigía el balón. Sacó su mano derecha y se tiró, cerró los ojos una milésima de segundo, y en cuanto los abrió, el balón había traspasado la red y el delantero estaba festejando el 3-0.
En cuanto se puso de pie, Cristian sintió como se le oprimía el pecho. Por más que voló y adivinó el lugar, el balón aun así entró.
Aquel encuentro terminó así, 0-3, y con este la primera derrota para Adela FC y para Cristian.
Aquel partido no solo trajo consigo la primera derrota, también el equipo empezó a decaer de ahí en adelante, pues en los 5 encuentros siguientes solo pudieron ganar 1 y los otros 4 los perdieron. Eso llevó a que el equipo desconfiara del 13, ya que el nivel presentado en esos 5 partidos era muy bajo: 14 goles le habían marcado en 5 juegos.
El equipo hizo a un lado al número 13 para poner a tapar al suplente, una decisión que Cristian no tomó muy bien, porque aunque sí tenía algo de responsabilidad en los goles que le habían convertido, también había participación errada de los defensas y hasta incluso de los delanteros por no marcar los goles cuando estaban de frente al arco.
Al llegar a la fecha #9, el equipo apenas tenía 7 puntos y estaba en el penúltimo lugar de la tabla. Con el nuevo arquero las cosas fueron aún peor, ya que en la fecha 14 y última, el equipo solo había podido conseguir 3 victorias, 2 empates y 9 derrotas, por lo cual terminaron quedando últimos en su primer torneo. Esto llevó a que el equipo no volviera a jugar con ese nombre, ya que a la patrocinadora no le había gustado nada el desempeño de sus jugadores.
Cristian decidió cambiar de aires y dejó de lado el microfútbol para ahora jugar fútbol.
Su nuevo club se llamaba Roma FC. Cristian se adaptó rápido al equipo y en los entrenamientos brillaba y deslumbraba con sus atajadas y voladas implacables. Aunque había otros porteros, el que mejor llamaba la atención del entrenador era Cristian, por sus grandes reflejos y por la manera de tapar. Ahora el 13 era el titular de la Roma FC
Editado: 15.09.2026