Guante de oro

Capítulo 3 el valor de ganar

Entrenamiento tras entrenamiento, Cristian Roa demostraba que quería ser de verdad el arquero titular del equipo, y así también lo veía su entrenador.

Había llegado el momento de que Cristian demostrara todo lo que se había preparado. El entrenador dio paso a una noticia: el equipo entraría a jugar la Copa "Soacha para vivir mejor", pero antes de eso el equipo jugaría un amistoso de alto nivel.

El equipo que enfrentarían era el que más veces había ganado el torneo ya antes mencionado. Era un equipo con un juego brillante, cada posición era un desafío por lo bien que jugaban, y Roma FC sería testigo de ello.

Se llegó el día del amistoso. El equipo a ganarle era el imponente Marsella.

Sus jugadores eran rápidos y precisos para hacer los pases. Solo 5 minutos después de haber iniciado el partido, Juan, el delantero rival, disparó un potente remate que iba alojado al ángulo inferior izquierdo, pero Cristian estaba preparado para eso. Observó con detalle cada milímetro que el balón recorría y lo acompañó con la mirada y con unos cuantos pasos. Y cuando el balón se disponía a entrar, Cristian extendió su cuerpo y sus manos para llegar a ese balón y hacer una atajada que dejaría a todos con la boca abierta.

Su entrenador también saltó de la emoción y gritaba a todo pulmón: "¡Vamos, vamos! ¡Eso es, Cristian!". Pero no acababa de pronunciar sus palabras cuando Marcelo, el defensa central, perdía el balón a unos cuantos metros del arco que cubría Cristian. Nuevamente Juan tomó el balón y desbordó por toda la lateral derecha, y antes de llegar a la línea de esquina sacó un centro como con la mano para el 10 que llegaba solo, pero en una jugada de lucidez, Cristian demostró toda su cualidad, salió tan rápido como pudo y con otra volada estupenda hizo delirar a sus compañeros.

En ese momento los jugadores de Marsella sabían que iba a estar difícil poder hacer goles.

El juego siguió sin más remates al arco de ninguno de los dos equipos, así hasta el minuto 27, cuando el 10 de Marsella se inventó una jugada personal, llevándose el balón por todo el terreno de Roma y llevándose así a todo el equipo. Llegó al arco, después de dejar a todos los rivales en el camino, y estaba frente a frente con Cristian, que salió a achicar y a esperar que el 10 tomara una decisión. Este enganchó hacia adentro y, cuando se disponía a disparar, vio como desde atrás las manos de Cristian tomaban el balón, haciendo otra atajada de película. Con esta ya iban 3 intervenciones del #13 y eso ya le daba para ser la figura del partido.

El juego siguió corriendo minuto tras minuto, y tras cada llegada de Marsella, la figura de Cristian Roa se hacía más y más grande. De derecha, de izquierda, por el centro y por todos lados, los jugadores de Marsella se cansaron de tirar a puerta y que siempre fuera el mismo resultado: Cristian tomando el balón entre sus manos.

El reloj ya marcaba 89 minutos y todo parecía indicar que Roma FC empataría a ceros con Marsella.

Cristian tomó el balón en sus manos y vio que el tiempo estaba próximo a acabar, así que se tomó su tiempo para hacer el saque. Luego de unos 10 segundos, despejó el balón con fuerza con su pierna derecha. El balón cayó en el centro del campo, el 10 de Marsella junto con el 7 de Roma fueron arriba para disputar lo que sería la última pelota, pero el 7 de Roma cayó al piso por un tropiezo, por lo que el 10 tomó la pelota y sacó un pase magistral para Juan, quien tomó el balón y se fue casi todo el mediocampo solo. Corrió a toda velocidad y, cuando vio que Cristian ya había empezado a correr, tomó una decisión y fue tirar desde fuera del área con un potente remate que iba agarrando altura y fuerza y se iba colando en el ángulo, pero Cristian estaba en su noche, y tras una mano cambiada y una volada que ni Superman haría, atajó el balón llevándolo al tiro de esquina. Pero en ese instante el juez dio por terminado el partido, concretando así el 0-0 y dando a Cristian como la gran figura del partido.

Al oír el pitazo final, no solo el equipo de Roma fue a felicitar a Cristian, sino también los jugadores de Marsella, que habían quedado completamente asombrados con las grandes atajadas del número 13.

Hasta incluso el entrenador rival fue personalmente para felicitar a Cristian por su noche tan mágica.

"Hijo, tienes mucho potencial, es la primera vez que veo un arquero así como tú. Sigue entrenando y algún día serás el 13 de la Selección Colombia".

Fueron las palabras que el entrenador del Marsella le dijo a Cristian Roa, y las cuales llenaron de felicidad a Cristian al saber que los frutos de su entrenamiento se estaban dando.

Su equipo salió junto con él del campo de juego, y esa fue la primera revelación del gran futuro que tendrá en la cancha el #13.



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En el texto hay: futbol, porteros, atajadas memorables

Editado: 15.09.2026

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