Luego de ese primer juego de la gran exhibición de Cristian, el equipo siguió cosechando victorias y uno que otro empate. Así estuvo el equipo invicto hasta la fecha 12, donde llegaban con 8 victorias y 3 empates, 28 goles anotados y solo 7 en contra. El equipo sumaba 27 puntos y era 4.° en la Zona C. Pero ese invicto caería justo en la jornada 12, cuando enfrentarían al Saprissa, equipo que llegaba como líder de la Zona C con un total de 11 victorias; es decir, llegaban sin perder ni empatar ninguno de sus 11 partidos. El partido del Saprissa contra la Roma fue un encuentro en el que el equipo de Roma tuvo muchos problemas en la zona defensiva, por lo que aquel partido terminó 4-1 a favor de Saprissa.
Partido tras partido, el equipo jugaba un poco mejor, aunque a veces tenían sus tropiezos. Llegaban a la última fecha con 15 victorias, 5 empates y 3 derrotas, para un total de 51 puntos, 83 goles a favor y 21 en contra, siendo esta la defensa más sólida y menos goleada de la Zona C (aunque no del torneo, porque en la Zona D un equipo marchaba con solo 17 goles en contra).
Se llegaba a la fecha 24; el equipo se encontraba en la 3.ª posición y ya estaba clasificado para la ronda 2 de dieciseisavos. El partido de la fecha 24 era contra Juventud. Este equipo era el último de la Zona C, pues solo había podido ganar 2 partidos, empatado 6 y perdido 15, por lo que la victoria para el Roma FC era casi segura. Y así fue.
Los minutos 7, 15, 32, 49, 63, 69, 78 y 89 fueron en los que el Roma hizo cada uno de los goles (8 en total). En este partido, Cristian también marcaría su primer gol en el campeonato, en el minuto 89, de tiro penal.
La ronda uno culminaba dejando a 32 equipos clasificados, siendo estos:
Zona A
Zona B
Zona C
Zona D
Los equipos conocieron a sus rivales en dieciseisavos de final, y al Roma FC le tocaría medirse con Sabana FC, que venía de la Zona B tras cosechar 49 pts.
El torneo descansó una semana completa para poder adecuar todo y darle descanso a los equipos, por lo que el Roma FC tuvo 8 días para entrenar y fortalecerse. Ahora no había tiempo para el error, pues uno solo les costaría la eliminación. Todo el plantel trabajaba para un solo objetivo: ser campeones, aunque sabían que no sería fácil.
Los 8 días pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y el equipo ya se encontraba en el terreno de juego. Aunque serían casi los últimos en jugar, decidieron llegar temprano para poder observar a sus futuros y potenciales rivales.
Partido tras partido se fue jugando y el número de equipos cada vez se reducía más.
Las 4:00 p. m. marcó el reloj y, con ello, el Roma FC y el Sabana FC se alistaban para conocer quién se llevaría el último boleto a los octavos de final.
El estadio estaba un tanto lleno, pero este día tenía algo especial: un scout estaba sentado en primera fila buscando talentos para su equipo.
El partido arrancó y, con él, la magia de Cristian en el arco: atajada tras atajada, era un genio. Sabía con exactitud dónde y cómo realizar cada intervención. El público estaba completamente rendido ante Cristian y, por su parte, el scout también.
Como en la mayoría de partidos, Cristian terminó salvando una y otra vez al equipo. En el minuto 87, un ataque rápido por la banda derecha dejó un centro implacable para que Óscar cabeceara el balón solo y lo mandara a guardar. Con ello, el Roma FC ganaba su partido y el último boleto a los octavos de final.
Al llegar al vestuario, una presencia importante llamaba la atención. Se trataba de Patricio Macías, el scout que venía a ver futuros talentos.
—Todos juegan bien y los felicito. Soy Patricio Macías, scout del club La Equidad Seguros, y he venido porque necesito uno o dos jugadores en las inferiores del club. Creo que aquí pueden estar esos jugadores, así que sigan así, van por buen camino —fueron las palabras de aquel cazatalentos.
Al terminar la charla, todos y cada uno de los jugadores del Roma se fueron a sus casas entusiasmados por la noticia.
Al igual lo hacía Cristian Roa, pero antes de salir, en la entrada lo esperaban su entrenador y el scout.
—Cristian, él te tiene una propuesta —dijo el DT del Roma FC.
—Hola, Cristian. Vi tu actuación y quedé fascinado. El trato es este: tú sal campeón y yo me encargo de que tu carrera termine justo en la cima del mundo. ¿Trato hecho?
—¡Por supuesto! —dijo Cristian con cara de sorpresa.
Ahora el número 13 tiene una sola misión: ser campeón para ser el mejor del mundo.
Editado: 16.09.2026