Guante de oro

Capítulo 6 los pumas VS Roma FC

La noticia había caído muy bien a Cristian, quien ahora le iba a meter más pasión y coraje para poder salir campeón, aunque el torneo no le daba mucho tiempo, ya que en solo dos días tendría el partido de octavos de final frente a los Pumas, rival que llegaba tras eliminar a Martis 4-1 en los dieciseisavos.

El tiempo pasó y los dos días habían llegado; era hora de que el Roma FC enfrentara su partido. De igual manera que en la ronda de dieciseisavos, este sería el último cruce para conocer a los ocho equipos que jugarían los cuartos de final.

En primera fila y un tanto escéptico se encontraba Patricio, quien iba a ver desde el minuto 1 hasta el 90 cómo el número 13 del Roma se desenvolvía en el encuentro.

Los 22 jugadores saltaron al campo de juego con la presión encima y las ganas de ganar. Los encargados del saque inicial serían los Pumas, quienes además contaban con Marcelo, el segundo máximo goleador del torneo con 28 goles.

El juez dio el pitido inicial y, con él, un desborde rápido por la banda derecha de los Pumas, quienes aprovecharon la velocidad de su extremo para generar la primera opción de peligro en apenas 11 segundos. Aquella jugada fue tan rápida que los defensas del Roma no pudieron ni siquiera acomodarse cuando ya veían que el balón iba justo hacia donde ellos estaban. Sin ninguna reacción por parte de los zagueros, el balón cayó en la cabeza de Marcelo, quien llegó solo al segundo palo tras el centro del extremo. Sin embargo, Cristian estaba bien posicionado y, con sus reflejos, mandó ese balón al tiro de esquina: el primero del partido. Un grito de enojo salió de Cristian, pues ahora más que nunca tenía que mostrar carácter, ya que de ello dependía su carrera.

Los minutos pasaban y Cristian poco a poco organizaba a su defensa para que trabajara sin errores y con ganas. El encuentro iba y venía; ninguno de los dos arqueros cedía para que su arco cayera. Las atajadas de Cristian y las del arquero de Pumas anticipaban que en los 90 minutos no pasaría nada más, así que se irían a la tanda del punto penal para decidir quién era el último clasificado.

Los jugadores en el campo de juego estaban concentrados mientras el entrenador daba la lista de los que patearían cada penal. Una vez listo todo, el juez hizo sonar su silbato para anunciar que era momento de efectuar los cobros.

Con el sorteo en juego, la moneda decidió que el primer equipo en patear sería el Roma FC.

El primero en patear sería Óscar, el delantero.

Acomodó la pelota en el punto penal, miró fijamente al arquero, tomó aire antes de patear, tomó carrera y lanzó el balón hacia el palo derecho, marcando así el primer gol del Roma, ya que el arquero quedó inmóvil.

Ahora era el turno de Marcelo, quien con total serenidad acomodó el balón, dio unos pasos atrás y se dispuso a patear. Cristian trató de mirar al jugador para intentar intimidarlo.

Cristian abrió brazos y piernas; con sus reflejos adivinó el lugar, pero debido a lo fuerte que iba el balón, este logró ingresar, dejando el marcador 1-1.

Luego fue el turno de Jorman, el central del Roma FC. Sin perder tiempo, puso el balón en el Manchón Blanco y pateó tan fuerte que, aunque el arquero pudo moverse, convirtió el 2-1 a favor del Roma FC.

Llegó el segundo cobro de los Pumas: ahora era el número 21 quien patearía. Como en el primer tiro, Cristian miró fijo al jugador para intimidarlo. En cuanto el pateador disparó, Cristian supo a dónde iría el balón y, justo cuando este iba a ingresar, los guantes de Cristian hicieron una parada que puso a celebrar a todo el club Roma.

En el tercer cobro para el Roma, el turno fue para el 10, Junior, quien esperó a que el arquero se jugara primero para luego mandarla a la izquierda y así marcar el 3-1.

En el tercer cobro para los Pumas, el jugador rival tomó la pelota, dio dos pasos atrás, miró a Cristian y pateó al medio, lugar donde Cristian se quedaría para tapar nuevamente el cobro, dándole ya dos goles de ventaja a su equipo.

En el cuarto cobro del Roma, si convertían, clasificaban a la siguiente ronda. Era el turno de Cristian Roa.

Tomó el balón y lo puso en el punto blanco, levantó la mirada, tomó un aire profundo y pateó como si su vida dependiera de ello. Cerró los ojos y, al abrirlos, el júbilo fue total: el balón entró y selló el 4-1 final con el que el Roma FC clasificaría a los cuartos de final.

Ya en el vestuario, y en medio de la celebración, Patricio se abrió paso hasta el lugar:

—Hijo, vas por buen camino y cada vez estás más cerca de que el mundo sepa quién es el Guante de Oro —fueron las palabras de aliento de Patricio para Cristian.



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En el texto hay: futbol, porteros, atajadas memorables

Editado: 16.09.2026

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