Guardianes del Umbral

Capítulo 1: Los Exponentes más fuertes, Bloque 1: Estrategia.

"A lo largo de la historia se han registrado múltiples batallas de la Cúspide, pero jamás en la existencia se había presenciado el choque entre el exponente más fuerte de la Armonía contra el exponente más fuerte de la Ruptura. Un conflicto de tal magnitud carece de precedente histórico; no existe daño colateral que este Consejo, ni los mundos mismos, tengan la capacidad de asumir.”

Dictamen de Emergencia 001-B del Consejo del Arcontado del Eco, tras la recepción del informe de Xena sobre la evacuación en el reino de Resendar.

Bloque I: Estrategia

Cuando dos voluntades que han alcanzado la cúspide chocan, el mundo no observa... sobrevive, si es que tiene la suerte de que el choque se libre en el lugar correcto. El equilibrio entre los mundos nunca fue eterno; solo parecía inquebrantable mientras los Guardianes permanecían en pie. Pero hoy, el Guardián más fuerte mostraba sus grietas.

Límine temblaba. No como lo haría la Tierra ante un terremoto físico, sino como tiembla un sueño cuando está a punto de romperse. El cielo del mundo onírico no aguantó más; en el mismo instante en que Lucas Erodes y el Señor del Caos cruzaron sus miradas, la atmósfera se fracturó. El azul metálico del firmamento se rasgó en vetas de un dorado incandescente y un púrpura tan profundo que parecía absorber la luz. No era un cambio de clima; era el tejido de la realidad gimiendo bajo el peso de dos presencias que no deberían coexistir en el mismo lugar.

A la distancia, El Umbral (esa frontera sagrada entre lo real y lo onírico) era el único lugar capaz de resistir el choque de ambas voluntades. Las raíces del Gran Sabio y su Eco era testigo de aquello que pasaría a las páginas de la historia, mientras los bosques y caminos de Resendar eran pulverizados por la presión de los Ecos que emanaba de los dos combatientes.

Lucas, envuelto aún en los remanentes de su Cuerpo Traslúcido, se mantenía como una silueta de luz pura, una chispa divina desafiando el caos absoluto que su oponente traía consigo, mientras que a través del hilo de la Resonancia Entrelazada de Xena, quien a bordo de la nave de evacuación (ya había terminado de dirigir exitosamente el escape de los sobrevivientes) enviaba con manos temblorosas el informe de carácter urgente al Arcontado, podía sentir el pulso de Lucas. No era el latido de un hombre asustado; era el ritmo pesado y constante de un pilar consciente de su carga. Sabía que, si él caía, el cielo sobre ellos se desplomaría definitivamente.

El Señor del Caos dio un paso al frente. No caminaba sobre el suelo; caminaba sobre el vacío que su propia presencia generaba. Su Magia de Transformación del Caos era una herida abierta en la existencia: tras cada paso, la materia se descomponía, transformándose en energía bruta, una masa maleable lista para asumir cualquier forma terrorífica que aquel ser le indicara.

—¿El Guardián Lucas Erodes, verdad? —La voz del Señor del Caos no vibró en la atmósfera, sino que se filtró directamente en la consciencia de Lucas, gélida y antigua—. He escuchado sobre ti. Los mundos te llaman el Pilar de la Era... pero por interferir en mis asuntos hoy, serás solo el escombro sobre el que construiré mi reino.

Lucas no retrocedió. A pesar de que la presión del Eco de su rival, sostuvo la mirada con una sonrisa desafiante que ocultaba un cálculo frío.

—Es un honor que el Señor del Caos más fuerte me conozca —respondió Lucas, dejando que su voz resonara con burla y una valentía que rozaba la insolencia—. Pero si de verdad quieres acabar conmigo, primero tendrás que alcanzarme. Me han dicho que los ancianos suelen ser un poco lentos de reflejos.

El aura púrpura del enemigo se agitó violentamente, distorsionando el espacio a su alrededor. Lucas no le dio tiempo a responder y activó su arsenal.

Magia de Luz Divina: Espada Sagrada.Magia de Luz Divina: Látigo de la Verdad.

En un parpadeo, la mano derecha de Lucas empuñó una hoja de luz blanca tan pura que parecía sólida, mientras que de su mano izquierda brotó un látigo de filamentos dorados que restallaban con la energía de una estrella. El contraste era absoluto: un hombre de luz frente a una mancha de nada.

—¿Te atreves a jugar conmigo, niño? —rugió el Señor del Caos. El suelo bajo sus pies se hundió, no por peso, sino porque la materia misma era transformada de forma pasiva por Eco que emanaba de él— Magia de Transformación del Caos: Agujero Negro. Veamos cómo te libras de aquello que, por naturaleza, se alimenta de la luz.

Una esfera de oscuridad absoluta, del tamaño de una casa, se materializó sobre el campo de batalla. Al instante, la gravedad se volvió errática. Los restos del campamento, las carretas, los fardos de seda y las piedras del camino fueron succionados hacia el centro del vacío, consumiendo todo a su paso.

Lucas sintió cómo su cuerpo aún Translúcido era arrastrado hacia el vórtice. Sus pies se deslizaron sobre la tierra que estaba siendo devorada.

“Esta fuerza gravitacional es inmensa, pero no es el fin para mí”, pensó Lucas, analizando con rapidez la escena. “Sin embargo, si el combate sigue aquí, la Ruta de la Seda dejará de existir. No quedará ni rastro de los cimientos. Debo llevarlo al Umbral. A máxima velocidad, estoy a cinco minutos de la zona más cercana. Solo necesito que su orgullo supere a su paciencia”.

Lucas lanzó un tajo con su Espada Sagrada, enviando una onda de choque luminosa que chocó contra el Agujero Negro, creando una explosión de destellos que cegó momentáneamente la zona.

—¡Qué decepción! —gritó Lucas mientras comenzaba a retroceder a gran velocidad—. Mucho agujero negro y mucha transformación, pero sigo aquí parado. ¿Es esto todo lo que el "gran origen" tiene para ofrecer? ¡Espero que en el Umbral encuentres tus fuerzas, porque aquí me estás aburriendo!




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