Bloque II: La Adaptación de los Exponentes.
El silencio que siguió a la explosión del Trono y la Ascensión no fue un signo de paz, sino el preludio de una carnicería más íntima. El aire en el Umbral se volvió espeso, cargado de ozono y ceniza conceptual. Nyx, flotando entre los restos de su propia devastación, comprendió que los bombardeos de energía no bastarían contra el Pilar de la Era.
—Tu voluntad es admirable, Lucas Erodes —la voz de Nyx ya no era un susurro, era un mandato que hacía sangrar los oídos—. Pero la luz, por muy pura que sea, siempre puede ser cortada.
Nyx extendió ambas manos. De su torso, compuesto por filamentos de vacío que latían alrededor de un núcleo carmesí, la materia comenzó a comprimirse violentamente. El suelo, los cristales y el aire mismo fueron succionados hacia sus palmas.
—Magia de Transformación del Caos: Lanza Disonante.
Dos lanzas gemelas de obsidiana líquida y raíces de sombra se solidificaron en sus manos. No eran simples armas; eran segmentos de realidad muerta, afilados al nivel molecular, que vibraban con una frecuencia capaz de deshacer la materia al contacto.
Lucas, cuyos pies tocaban las raíces doradas del Gran Sabio, ajustó su postura. Su armadura plateada se iluminó, y el Eco se concentró en sus manos.
—Magia de Luz Divina: Espada Sagrada. —Magia de Luz Divina: Látigo de la Verdad. —Magia de Luz Divina: Égida del Alba Eterna.
En su mano derecha apareció la hoja de luz blanca; en la izquierda, el látigo dorado. Pero lo más impresionante fue el escudo cristalino que se materializó flotando alrededor de su brazo izquierdo: una estructura geométrica perfecta que giraba y se posicionaba de forma autónoma ante cualquier amenaza.
—Si quieres mi cabeza, Nyx —dijo Lucas con el centro de gravedad bajo—, tendrás que venir por ella.
El choque fue instantáneo. Nyx se lanzó con una velocidad que anulaba el espacio. Su primera Lanza Disonante buscó el cuello de Lucas, pero la Égida del Alba Eterna reaccionó por sí sola, interceptando el golpe con un estallido de chispas geométricas. Lucas aprovechó el bloqueo para lanzar su látigo, enredando la segunda lanza de Nyx y tirando de ella para desestabilizar a la entidad.
El combate se volvió físico y técnico.
Nyx alzó una mano y el Umbral respondió de inmediato. El suelo bajo los pies de Lucas se retorció con violencia, transformándose en un campo de espinas de vacío, lanzas negras que emergían en ráfagas irregulares, buscando atravesarlo desde ángulos imposibles.
—Magia de Transformación del Caos: Jardín de Ruptura.
Cada espina no solo perforaba la materia, sino que devoraba el Eco del entorno, dejando zonas muertas allí donde tocaba. El Umbral, reforzado por su pureza, resistía… pero no sin gemir.
Lucas no intentó bloquearlas.
—Magia de Luz Divina: Pasos del Alba.
Bajo sus pies aparecieron plataformas de luz sólida, fragmentos luminosos que se formaban y disipaban al ritmo exacto de su movimiento. Saltó, giró y avanzó en diagonal, usando el propio ataque de Nyx como impulso. Cada paso era un cálculo perfecto, cada aterrizaje un acto de fe absoluta en su dominio del Eco.
Nyx frunció el ceño.
Transformó el terreno una vez más.
Las espinas se plegaron sobre sí mismas y el suelo se convirtió en un mar de placas móviles, fragmentos flotantes de materia inestable que chocaban entre sí, intentando aplastar a Lucas entre capas de realidad superpuestas.
—Magia de Transformación del Caos: Pliegue Tectónico.
Lucas descendió en picada, clavó su espada en una de las placas y canalizó su poder.
—Magia de Luz Divina: Anclaje Solar.
Un pulso de luz recorrió la superficie etérea, estabilizando momentáneamente el terreno. Aprovechó ese segundo para impulsarse hacia adelante, deslizándose entre las placas como una flecha dorada, mientras su látigo de luz cortaba las aristas de vacío que intentaban cerrarse sobre él.
Nyx apareció frente a él en un parpadeo, su brazo transformado en una hoja imposible, una extensión directa de su voluntad.
Nyx alzó la mano, y el vacío respondió como si fuera una extensión natural de su voluntad.
—Magia de Transformación del Caos: Voluntad Reescrita.
Su cuerpo se deformó sin transición. El brazo derecho se alargó y se comprimió al mismo tiempo, transformándose en una hoja de vacío vivo, no forjada, sino decidida. No había filo físico: era la negación misma del espacio condensada en una forma funcional.
El choque fue brutal.
La Espada Sagrada de Lucas impactó contra la hoja de vacío que Nyx había formado a partir de su propio Eco. El contacto no produjo chispas ni explosiones inmediatas; produjo una onda de presión pura, una distorsión tan intensa que el aire se comprimió y luego se expandió con violencia, deformando la luz y el sonido a su alrededor.
Lucas fue empujado hacia atrás varios metros, sus pies arrastrándose sobre el suelo del Umbral mientras dejaba marcas incandescentes a cada paso. La tierra reforzada resistió, pero crujió bajo la fricción de la luz contra la materia. Aun así, no cayó. Clavó la espada en el suelo y usó el retroceso como anclaje para mantenerse en pie.
Nyx observó el gesto con interés genuino.
—Te mueves bien, Guardián —admitió, mientras su forma fluctuaba como una sombra mal definida—. Pero tu cuerpo sigue obedeciendo leyes… y yo las escribo.
Golpeó el suelo con el pie.
—Magia de Transformación del Caos: Arquitectura del Colapso.
El Umbral respondió con un gemido profundo.
El terreno se fracturó en escalones ascendentes, columnas irregulares que emergían desde abajo y colapsaban casi al instante, obligando a Lucas a moverse sin descanso. Cada plataforma nacía ya condenada a desaparecer, forzándolo a elegir entre avanzar o caer.
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Editado: 08.02.2026