“Las labores de estabilización posteriores a la Crisis de la Cúspide continúan desarrollándose dentro de los márgenes operativos aceptables. Los corredores principales de la ruta de la seda permanecen funcionales y las rutas de tránsito prioritarias han sido restauradas de forma provisional. No obstante, la redistribución de Guardianes entre sectores sigue generando sobrecargas en múltiples regiones.
La situación en Taure permanece estable, quienes pueden de la Familia Erodes se turnan para cubrir la ausencia de Lucas, pero para algunos el desgaste es muy fuerte. Las tareas de reconstrucción en la región de Resendar avanzan según lo previsto y los niveles de actividad de la Niebla han disminuido durante los últimos días. Aun así, la capacidad de respuesta del sector continúa reducida debido a la pérdida de varios Guardianes de alto nivel como daño colateral durante la batalla de la cúspide. Las solicitudes de apoyo siguen llegando desde puestos remotos. Algunas continúan dirigidas al Guardián Lucas Erodes. Varias estaciones aún no se enteran de su deceso, algunas no han actualizado sus registros. Otras simplemente se niegan a aceptar la noticia.
No he corregido todos los archivos.
Todavía no.
Las prioridades inmediatas siguen siendo la reorganización defensiva de Taure, la reasignación de custodios de tránsito y la supervisión de los anclajes afectados por la expansión de la Niebla en algunas regiones de Límine.
El equilibrio se mantiene.
Eso tendrá que ser suficiente por ahora.”
— Extracto de informe interno de Xena Winrrebeal, Sección de Ortodoxia. 28 de marzo, a 9 días desde la muerte de Lucas.
Bloque 1: El Ajuste del Sistema
El brillo de la pantalla del televisor era lo único que iluminaba la pequeña sala de estar de la casa de Gael. En la mesa de centro, un par de platos vacíos con restos de pupusas y dos latas de soda a la mitad daban testimonio de la primera noche de tregua. En la pantalla, los créditos de una película de horror de Nextflox corrían en silencio, proyectando luces azules y parpadeantes sobre las paredes coloniales.
Alaric mantenía la mirada fija en el televisor, pero su mente estaba a kilómetros de distancia. El zumbido bajo sus costillas seguía ahí, un pulso constante que parecía marcar el ritmo de sus propios pensamientos.
Gael exhaló un bostezo largo, estirando los brazos antes de tomar el control remoto para apagar la pantalla. La habitación se sumió de golpe en la penumbra de las siete de la noche.
—Bueno, primo —dijo Gael, poniéndose en pie y sacudiéndose las migajas de la camisa—. Ya se acabó el tiempo de distracción. Vení, pasemos a mi oficina. Hay que empezar a armar tu nuevo sistema operativo.
Alaric lo siguió en silencio por el pasillo de baldosas frías hasta una pequeña habitación al fondo de la casa. El espacio funcionaba como el estudio de Gael; las paredes estaban cubiertas de estantes de madera repletos de novelas de fantasía, libros de ingeniería civil y manuales técnicos. Sin embargo, en la esquina más apartada, iluminada por una lámpara de escritorio de luz cálida, había un estante tallado en madera oscura que desprendía un sutil olor a hojas secas de amate. Un pequeño rótulo de metal envejecido rezaba: Literatura Esencial de Límine.
Alaric se acercó, curioso. En ese apartado no había portadas comerciales ni códigos de barra. Eran tomos gruesos, encuadernados en cuero rústico, con letras doradas desgastadas por el tiempo.
Gael extendió la mano y, con un respeto casi religioso, extrajo los primeros cinco volúmenes, colocándolos con un golpe sordo sobre el escritorio.
—Bien, mi estimado futuro señor Guardián del Umbral —anunció Gael, cruzándose de brazos con una sonrisa ladeada—. Empezaremos con estas cinco joyas. Se llaman Las Crónicas del Gran Sabio. Esta noche te toca leer, aprender y comprender todo sobre la primera crónica. Podés preguntarme lo que sea mientras avanzás, pero no te lo voy a dar digerido. Tu mente técnica tiene que empezar a compilar esto por su cuenta. Por cierto, estos libros no son tan viejos o antiguos como parecen, quedaron asi luego de un pequeño percance que tuvimos con Lucas cuando los trajo, Xena no me quiso regalar mas por que dijo que habiamos sido unos irresponsables descuidados.
Alaric sonrio — Me pregunto que tipo de percance deja asi unos libros nuevos jajaja, tu conociste a Xena en persona Gael?— pregunto Alaric. —Si, desde el plano Onirico, es una chica extraña, pero amable e ingteligente, muy hermosa por cierto, hubiera preferido que Lucas se casars con ella, pero como te casas con alguien de otra raza y de otro mundo? Ahora empieza a leer Alaric— exclamo gael. Alaric pasó los dedos sobre el relieve del primer tomo. La piel del libro se sentía extrañamente cálida al tacto, como si tuviera un pulso propio. Al abrir la primera página, la tinta manuscrita parecía vibrar levemente ante sus ojos adormilados por la fiebre latente. Preguntó dudas iniciales sobre los términos abstractos, las "Secciones" y la estructura de los mundos, anotando analogías en los márgenes de su mente hasta que las letras comenzaron a borrarse por el cansancio.
El tic-tac de un reloj de pared disolvió la biblioteca de Gael. Así fue aquella primera noche, que empezó con la cena y Netflix terminó. Alaric se despidió de Gael y fue a dormir, mañana tenía una agenda pesada que desarrollar.
A la mañana siguiente Alaric abrió los ojos de golpe, desorientado. Elena llegaba a despertarlo para su entrenamiento a todo volumen.
—Tienes exactamente 5 minutos mi niño, el tiempo apremia y tu solo tienes 29 días para poder entrar a Limine. — dijo su tía. Alaric Se sentó en la cama, frotándose las sienes. En la mesita de noche, su teléfono celular vibró con la insistencia de una alerta de servidor caído. Lo tomó con torpeza. Tenía un correo corporativo de la empresa de telecomunicaciones para la que trabajaba en San Salvador.
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Editado: 27.06.2026