Guardianes del Umbral

Capítulo 5: El Primer Viaje y el Despertar. Bloque 3: Aprendiendo la senda instintiva

Isabel apartó a Alaric de la agitación burocrática de los funcionarios y lo condujo a través de una serie de arcos ojivales que delimitaban la periferia trasera del Instituto. El suelo de piedra blanca dio paso a una llanura de terreno reforzado, una zona resguardada del Umbral donde la densidad ambiental parecía duplicarse. El aire allí era tan denso que cada bocanada se sentía pesada en los pulmones de Alaric, pero la visión compensaba con creces el esfuerzo físico.

—Mira hacia abajo, muchacho, pero no con los ojos de la Tierra —ordenó la matriarca, deteniéndose y plantando su bastón con firmeza.

Alaric entornó los párpados y estabilizó la coherencia de su Eco tal como Gael le había enseñado en las sesiones nocturnas. Fue entonces cuando Límine se reveló ante él en toda su escala monumental. El suelo pulido parecía volverse traslúcido, y por debajo de sus pies, el Eco fluía en un entramado colosal de hilos de oro vivos. Eran las raíces del Gran Sabio, autopistas de energía incandescente que latían con el residuo armonizado de millones de almas convertido en Eco. Sin embargo, la sobrecarga sensorial fue inmediata. Sintió la presión aplastante del Eco en el entorno místico intentando doblegar los bordes de su ser. La inmensidad de Límine era una belleza hermosa pero aterradora, una fuerza infinita que amenazaba con diluir su propia identidad si flaqueaba por un segundo; debía mantener su coherencia interna y doblegar aquel poder.

—Es demasiado grande —consiguió articular Alaric, apretando los puños para no perder el equilibrio.

—Lo es. Por eso los humanos comunes solo cruzan aquí cuando sus mentes se debilitan en el sueño —asintió Isabel, contemplándolo con una mezcla de severidad y una profunda expectativa—. Pero tú portas el Don, Alaric. Tu entrenamiento fue para prepararte para todo esto. He visto pasar la Luz brillante y abrasadora en tu hermano Lucas; lo vi resistir la corrupción como nadie más en esta era. También vi la mezquindad de la Tierra en tu padrastro. Por eso mis ansias me queman por dentro, muchacho. Deseo ver con qué frecuencia despertará tu Eco. Espero una magia pura, noble y estable... una fuerza que limpie la podredumbre y restaure la gloria absoluta de nuestro apellido en el Arcontado.

La anciana golpeó el suelo pulido con su bastón, llamando la atención del joven.

—Escúchame bien, Alaric. Recuerda lo aprendido en las crónicas, existir es resonar. Tu Eco no es una herramienta externa; es el residuo espiritual de tu propia conciencia, tu identidad y tus emociones interactuando con la realidad. La magia no es más que la manifestación de ese Eco cuando entra en perfecta sintonía con Límine. Límine solo responde a lo que tú eres. Si tu mente duda, la frecuencia se distorsiona. Para canalizarlo y convertirlo en magia, no debes buscar una fuerza fuera de ti; debes proyectar tu voluntad interna, darle una dirección y una forma geométrica precisa a la vibración de tu pecho. Si deseas la armonía que exige la cúspide, todo tu ser debe mantener una coherencia absoluta.

—Ahora intentá proyectarlo —ordenó Isabel.

Alaric cerró los ojos, respiró. Sintió el Eco vibrando en su pecho.

Había conseguido percibirlo, había conseguido estabilizarlo, había conseguido dirigirlo.

Entonces intentó darle forma.

Nada.

La energía se acumuló unos segundos en sus manos antes de disiparse como vapor, volvió a intentarlo, esta vez recordó a Lucas.

Recordó la luz dorada que había visto durante la batalla contra Nyx, intentó reproducir aquella sensación, concentró toda su voluntad.

Nada, el Eco volvió a dispersarse.

—Otra vez —ordenó Isabel.

Alaric frunció el ceño, pensó en Daniel, en su magia de refuerzo físico. En la sensación de poder que había experimentado durante los entrenamientos, el Eco vibró.

Se concentró.

Y volvió a desvanecerse.

Intentó visualizar la estabilidad de la Tierra, la fluidez del Agua, la velocidad del Viento, la firmeza de la Luz. Intentó recrear cada una de las manifestaciones que había leído en las Crónicas.

Intentó imitarlas.

Intentó copiarlas.

Intentó obligarlas.

Nada.

Absolutamente nada. Después de casi una hora, cayó de rodillas sobre la piedra blanca.

Agotado, frustrado y confundido. —¿Qué estoy haciendo mal?

Isabel permaneció inmóvil, observando y analizándolo, como si acabara de descubrir el origen del problema.

—Todo. — respondió Isabel.

Alaric levantó la cabeza. —¿Cómo?

—Estás buscando la magia de otros.

El joven parpadeó.

La anciana señaló su pecho con el bastón. —Mira, Lucas encontró la Luz porque era Lucas, Daniel encontró fuerza porque era Daniel.

Su mirada se endureció. —Vos jamás vas a encontrar tu magia caminando sobre las huellas de otra persona.

El silencio cayó entre ambos.

—Pero necesito un punto de referencia. — musito Alaric visiblemente afectado.

—No. — La respuesta fue inmediata. —Eso es precisamente lo que te está frenando.

Isabel caminó lentamente a su alrededor.

—La primera senda del poder no se aprende. No se copia. No se hereda.

Golpeó el suelo con el bastón. —Se descubre, se llama magia instintiva por que debes aprender y dejar que tu instinto manifieste tu poder.

Alaric observó sus manos, las mismas manos que habían reparado servidores, configurado redes, resuelto problemas siguiendo procedimientos. Por primera vez desde que llegó a Límine, comprendió que estaba intentando tratar la magia como si fuera una fórmula matemática, como si existiera un manual, como si pudiera replicar exactamente el resultado de otra persona. Y las Crónicas ya le habían enseñado que el Eco no funcionaba así, pues cada alma resonaba de forma distinta y cada frecuencia era única.

—Dejá de buscar lo que fue Lucas —sentenció Isabel con una severidad casi cruel—. El Eco no premia a los imitadores.

Luego señaló el horizonte.

—Cuando descubras quién sos realmente y busques en tu instinto, tu magia aparecerá sola.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.