—Mi amigo… ADRIEN VALENÇAY.
El eco del nombre pronunciado por la tatarabuela pareció quedar suspendido en el aire de Límine. Para Alaric, el término no se sintió como una simple identidad; fue un ancla de salvación de última hora, un alivio arrojado en mitad de una tormenta que acababa de sufrir un colapso absoluto. Miró sus propias manos. No había fuego, ni destellos elementales, ni la pureza matemática de la Luz que solía emanar de Lucas. Solo quedaba el rastro invisible de una magia que amenazaba destruir todo a su paso, pues levaba la transformación de Nyx, que se había enraizado en lo más profundo de su alma.
—¿A qué se refiere, señora Isabel? Según las leyes de este mundo que he estudiado los últimos días, lo que me está diciendo es imposible —preguntó Alaric, intentando romper el miedo latente en su ser y la confusión que gobernaba su juicio.
—Recuerda que no hay verdades absolutas, así como en la Tierra existen cosas que son misterios para las mayorías, en Límine también hay asuntos que nos son desconocidos. Aún hay mucho que en este mundo se ignora; verdades que esperan ser descubiertas, Alaric.
—Creo que entiendo... ¿Qué hago con mi magia, señora Isabel? —musitó Alaric aún con temor mientras se miraba las manos.
—Nadie puede saberlo, Alaric —la voz de Isabel descendió un octavo, recuperando esa rigidez gélida que cortaba como el hielo—. Ni el personal del registro del Arcontado que nos espera en el instituto, ni tus tíos en la finca, ni tu madre. Si el Consejo se entera de que la magia de Nyx se transfirió a un sucesor de la Senda Instintiva antes de que aprendas a sostener un escudo en tu mente, te aislarán. O algo peor.
—Un aislamiento completo —murmuró Alaric, asimilando el peligro con la frialdad de quien analiza un escenario comprometido. Su mente procesó las variables a toda velocidad—. Un pacto de silencio. Si el Arcontado detecta el rastro de la magia de transformación en la inspección de retorno, estamos perdidos. Entendido. Mantendré mi magia oculta. Pondré mi Eco en resonancia pasiva para recuperar mi coherencia y no dejar rastros de magia; así podremos sostener que aún no manifiesto elemento alguno relacionado con la magia.
—Bien, muchacho, lo entendiste bien —expresó Isabel con un destello de orgullo que suavizó la severidad de sus facciones—. Pero antes de irnos, no podemos dejar en esta zona todos los daños causados por la niebla y tu combate. Debemos limpiar este entorno. Observa bien, Alaric. Esto es lo que el poder de una vieja ex Guardiana puede hacer.
La anciana dio un paso al frente y alzó su bastón de madera oscura. Alaric dio un paso atrás, conteniendo la respiración. El flujo del Eco de la tatarabuela no brotó como una ráfaga salvaje; se desplegó de forma masiva, fría, geométrica y perfecta. —Magia de Cristal Divina —susurró la matriarca—. «Restauración Cristalizada».
Por toda aquella área, justo donde la Niebla Grado 1 había corrompido la piedra, los árboles, la tierra y la vida durante el examen del muchacho, brotó una marea de prismas translúcidos que refulgían con destellos diamantinos. Las estructuras de cristal se expandieron con una velocidad asombrosa, cubriendo las grietas, absorbiendo la contaminación residual de la Niebla y sobreescribiendo el entorno dañado. Fue una restauración absoluta. En cuestión de segundos, los prismas se retrajeron hacia el subsuelo, dejando el bosque y el camino secundario al instituto pulido, limpio y sin un solo rastro de aquella zona de niebla o de la batalla. Parecía que la disonancia jamás hubiera existido.
—Wow, eso fue, asombroso Tatarabuela Isabel.
— Llamame solo abuela o señora Isabel, lo del Tatarabuela me hace sentir mas vieja de loq ue me gusta, ahora, mejor sostén mi brazo. —ordenó Isabel, apoyándose con una pesadez que alarmó a Alaric. Su Eco acababa de sufrir un bajón drástico de rendimiento. —Regresemos.
El paso hacia hacia el gran panel de misiones de contención del Instituto del Arcontado fue una prueba de fuego para los nervios de Alaric. Obligó a su ser a entrar en un estado de coherencia, un bucle de supresión que camuflaba la firma de la magia de transformación bajo un velo de inactividad absoluta de se eco mientras cruzaban las instalaciones de regreso.
En la recepción, Isabel nuevamente golpeó el escritorio de piedra del oficial de guardia, pero esta vez fue uno de los Maestros de Registro del Arcontado quien los recibió. Isabel, manteniendo una postura imperial que camuflaba su desgaste, entregó el informe con frialdad formal. —El aspirante Alaric Erodes ha completado la prueba de campo —declaró la anciana, clavando su mirada en el oficial—. Su Eco demostró la coherencia estructural y la fuerza impositiva necesaria para despejar y borrar la disonancia de Niebla Grado 1. El examen ha sido aprobado.
Aquel maestro un hombre canoso de uniforme pulcro arqueó las cejas con genuina alegría y confirmó los datos de la misión en Límine, examinó el informe para cerrar la misión asignada.
—Una excelente noticia para el sector de Taure. La familia Erodes, a cargo del nodo del Amate Negro de la región de El Salvador en la Tierra, siempre sorprende; no se doblegan ante las pérdidas o fracasos y su ayuda es vital para nosotros. Procederé a notificar de inmediato al Consejo del Arcontado para actualizar el estatus de la vacante de Lucas —el oficial hizo una pausa, revisando las lecturas del escáner resonante antes de mirar al muchacho—. Con respecto a la firma elemental del joven... los sensores no registran actividad elemental mágica en la frecuencia de su eco. ¿Qué tipo de magia manifestó durante la purga, señora Isabel?
Alaric sintió un frío glacial recorrer su cuerpo, pero se obligó a mantenerse en armonía y coherencia; no podía darle lugar a sus nervios, pues había un pacto de silencio que cumplir.
—Lamentablemente, aún no la manifiesta —respondió la tatarabuela sin pestañear, con una naturalidad pasmosa—. Su contenedor es inmenso, el dominio de su eco es prometedor, su coherencia eficaz, pero es lento en procesar cómo se usa el eco para manifestar la magia. Con el entrenamiento adecuado en la Tierra y el estudio junto al trabajo que realizará en el instituto, sin duda la manifestará en un corto plazo. Lo importante hoy era su coherencia.
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Editado: 06.09.2026