Guerra Con Sabor A Ti

CAPÍTULO CINCO: MIRADA AL PASADO

Habían pasado dos años desde aquella pelea, Anastacia y yo seguíamos en casa de Alan, vivíamos como una gran familia, aunque esa no era mi intención desde un principio, las cosas entre los dos fluyeron tan bien, que los negocios salían cada vez mejor, trabajamos en equipo y lo éramos, sin duda alguna el mejor equipo de la mafia, nos entendíamos a la perfección, a pesar de que ya sabía la mayor parte del negocio.

 

 Junto a Alan aprendí otras cosas, siempre es bueno tener una perspectiva diferente a la tuya, su manera de hacer negocios era impactante, cada cosa que me servía, la guardaba en mi mente y la unía  la lista de mis conocimientos, alan también aprendió muchas cosas de mi, decía que si no hubiera tenido mi perspectiva en muchos de los negocios que cerró, no se hubieran concretado tan fácil,  nuestra obsesión por el poder y el dinero era cada vez más grande, temidos por muchos y amados por otros, la mayoría de la personas estaban con nosotros por interés y conveniencia, mis objetivos se hacían a un lado cada vez más y eran opacados por el dinero, las drogas y el poder. Mi hermano ya había pasado a un nivel más bajo, no era nuestra competencia, hasta había olvidado mi parentesco con él.

 

A casa nos llegó una invitación de la boda del “Señor de las sombras” así era llamado Juan José, Padre de Alan. Era una fecha muy importante también para mí ya que era un gran pretexto para conocer mejor al papá de Alan, yo lo admiraba mucho, era uno de los más grandes narcotraficantes del mundo, trabajaba con la policía y grandes políticos, muy temido y odiado por muchos,  gran amigo de mi padre Ramón Robles, fue una de las pocas personas en asistir a su entierro. 

 

El día de la boda había llegado Alan no estaba muy contento con la decisión que había tomado su padre, pues la mujer con la que decidió casarse no era de su agrado, la consideraba una interesada, era 20 años menor que Juan José, tenía relación con los medios de comunicación, posaba en revistas de modas y desfilaba en pasarelas, Alan pensaba que podía quitarle el dinero y adueñarse de los negocios, pero eso solo podría estar en una mente rencorosa y llena de venganza.

 

Al llegar a la gran casa del “Señor de las sombras” nos encontramos con Samuel, para mí era muy grato verlo, pese a todo seguíamos siendo hermanos, era mi única familia, el único recuerdo que tenía de mi hogar. Samuel fue como mi padre, aunque no estaba de acuerdo con la sobreprotección que ejercia sobre mí  sabía que lo hacía por mi bien, porque mi padre se lo había pedido

 

“En èste negocio se juega el todo por el todo” dijo mi padre cuando hablaba con su escolta más querido, su mano derecha, Fernando, se escapó de las manos de la policía después de la muerte de mi padre, la policía no volvió a dar con el paradero de él, nosotros tampoco.

 

𑁋 Querida Regina, me alegra que estés acá - Tomó mi hombro, me llevó a su cuerpo y me dió un enorme abrazo, un abrazo que fue eterno para mí, sentía miedo y repudio, no sabía el porqué de mis sentimientos tan irritables y molestos 

 

Caminaba por los jardines de esa enorme casa, sin duda alguna Juan José fue un gran amigo de mi padre, había aprendido de él de jardinería como yo lo hice, las rosas rojas decoraban la puerta principal como lo hacían en la gran mansión, los girasoles yacían rodeando la gran casa, habìan muchos tipos de flores, las mismas que le gustaban a mi padre, grandes arbustos que se unían formando una especie de laberinto, plantas medicinales como el romero que tomaban protagonismo entre el verde césped y que se encontraban fácilmente en la entrada de la cocina. 

 

𑁋 ¡No entiendo dónde podrán estar! - Decía una empleada de Juan José muy alterada a sus compañeras - Si no las encuentro me mata, él adora esas botas son sus preferidas 

 

𑁋¿Sucede algo? - Pregunté al ver a las empleadas tan alteradas. 

 

𑁋 No se preocupe, más bien disfrute la fiesta, Don Juan José nos puede llamar la atención por molestarla a usted - Dijo la empleada más angustiada

 

𑁋 No encontramos las botas preferidas de Don Juan José, las quiere para la misa

 

Recordé que mi padre guardaba sus botas preferidas en los establos de los caballos, decía que la energía de esos animales se impregnaría en las botas y le darían suerte, también un desagradable olor. Juan José era muy amigo de mi padre, no me extraña que así como la decoración de plantas maneje y crea en  los augurios en los que creía él, era inevitable no pensar en mi padre, en cada movimiento que yo realizaba siempre había algo que directamente me lo recordaba. 

 

𑁋 Creo que sé dónde podrían estar 

 

Les informé para que se calmaran un poco, trabajar para alguien de la talla de “el señor de las sombras” no debía ser nada fácil ni relajante. Caminamos hacia los establos, revisamos uno por uno

 

𑁋 ¡Acá están! - gritó una empleada, fuimos a verlas y una de ellas me abrazó con gran efusividad, era como si literalmente le hubiera salvado la vida, así han de sentirse ellas, debe ser muy difícil aguantar el genio del patrón cuando las cosas no salen como él las quiere.

 

Mientras sostenían dichas botas, al observarlas no pude evitar sentir como se empezaba a helar mi cuerpo, la tensión empezó a subirse y bajarse al mismo tiempo, empecé a sudar frio y mi corazón no dejaba de latir como si fuera a salirse del pecho, era una sensación realmente horrible, las  lágrimas de mis ojos brotaron al verlas, pues esas botas ya las había visto antes y no me eran del todo indiferentes, la primera vez que las ví fue en el último día de vida de mi padre, cuando Juan José empuñó su arma y sin piedad disparó en la cabeza de mi padre en dos oportunidades, no podía creer que esas botas estaban relacionadas con ese horrible y fatídico momento. En el fondo esperaba que todo se tratara de un mal entendido. 




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