Recogió su espada y se arrodillo frente al rey y su acompañante haciendo una reverencia exagerada mostrando una sonrisa frente a sus caras impactadas
- sabia que tenias potencial muchacho- dio unos pasos y se colocó en frente a él – he traído solo para ti a mi amigo Kalias, para que afines esas habilidades
- un gusto Janner, deseaba conocerte
- el gusto es mío profesor Kalias, he escuchado mucho de usted – hizo una pequeña inclinación tratando de sonar lo más formal que podía, pero realmente no le agradaba, tenía un presentimiento y no de aquellos buenos, sino de esos que te tratan de avisar algo.
- me encantará trabajar en ti, te veo un gran potencial muchacho…
- ya basta de tanta conversación – interrumpir el rey – entrenaras hasta las once, doce y media nos veremos en el gran comedor para discutir cómo serán las cosas de hora en adelante
- ahí estaré majestad – hizo una pequeña reverencia como despedida y se dio la vuelta viendo el reloj de agua, una delicada fuente con encima un reloj de agua, las horas talladas sobre el vidrio en idioma élfico, una obra maestra que no merecía su atención teniendo en frente tantos guerreros, que buscarían todo menos ayudarlo.
Trato de dejar su poder con último recurso, y aferrarse a su agilidad, esquivaba los ataques y pocas veces contra atacaba,las espadas se rozaban de manera escasa y casi sin descanso alguno pasaron las horas, se enfrentó a tantos guardias como pudo, unos más fuertes que otros, más decididos a vencerlo pero ninguno se atrevió a lastimarlo gravemente, sabiendo que el rey se desquitaría con ellos.
Tomó un pequeño descanso para secarse el sudor que recorría su cuerpo, bebió un poco de agua de la fuente y miro el reloj de agua,caía una pequeña gota por segundo, se sorprendió al descubrir que solo había luchado poco más de una hora y sentía que su cuerpo no daba para mas, esquivar constantemente cada ataque de aquellos grandullones era aún más agotador que luchar, pero, más inteligente que dejarse golpear, se lavó la cara y se quitó la supuesta armadura que le había dejado el rey antes de volver a esquivar espadas, en la arena estaba marcada con líneas rojas la zona de combate, se colocó en una esquina tomando con ambas manos su espada, como si de verdad supiese usarla, esperando que alguno de los guardias se parara en frente a él, para su sorpresa tres de ellos se colocaron, uno en cada esquina mirando fijamente a Janner
- ¿Crees poder esquivar tres feroces espadas?- se burló el pelirrojo mientras se abalanzaba hacia el, Janner freno la espada antes de poder contestarle
-puedo contigo y todos los que quieras- pero el sabia que no era verdad, con una espada no podía ganarle ni siquiera al pelirrojo engrandecido, pero, con sus poderes si, no demoraron en atacar los otros dos, recibió golpes, cortaduras y rasguños, nada grave pero que poco a poco solo alimentaba su ira, llegó un punto en el que ni siquiera lo dejaban ponerse de pie para defenderse,el pelirrojo creyéndose el mejor de todos por vencer a alguien en entrenamiento, hizo que los otros dos se salieran de la zona, mientras se burlaba dejo que se parara para darle un golpe aún más fuerte
-vamos levántate, estoy seguro que mi hermana lucha mejor- se notaba en su mirada el desprecio, Janner tambaleando se puso de pie, y buscó con su mirada la espada que ya no estaba dentro de su alcance, escucho las risas de los demás guerreros y comentarios que no lograba entender por su mente aturdida de tantos golpes, respiro hondo y se preparó para el ataque, pero esta vez demostraría que no es un muñeco de prueba, el tenia algo mas útil que una espada, algo que ellos no supieron dominar y por eso terminaron siendo guardias o guerreros de la corona. Empezaron a caminar en círculos, enfrentados, cuando su oponente preparo su espada para atacar, dejo que las palmas de sus manos se incendiaran, dejando claro que utilizaría sus poderes, pero eso no fue suficiente para asustarlo, en el momento en que el pelirrojo lanzó su primer ataque, Janner creó una barrera de fuego, pero esta no lo detuvo, y no le quedó más que esquivar el ataque, el interesado público veía una espada bailando en el aire y llamas ardientes que trataban de frenarla, pasó minuto tras minuto y no había ganador, el pelirrojo lo tenía acorralado contra la línea roja mientras otro guerrero desde afuera le puso el pie para que tropezara, tomándolo de sorpresa, lanzó una llamarada inofensiva a la cara de su oponente, provocando que este tirara su espada, aprovechando la oportunidad le pegó una patada en el pecho, saliendo de la zona y cayendo entre el público sorprendido, echó una mirada al reloj, eran pasadas las once y se despidió con una sonrisa
- muchas gracias por el entrenamiento caballeros, realmente son de gran ayuda- se dio la vuelta dejandolos atras -!!!sos un tramposo, ya veras mañana¡¡¡- gritó la voz ronca de cabellos rojizos algo quemados, pensar en eso le provocó risa.
Al entrar en el castillo saboreo la frescura que lo abrazaba, subir las escaleras parecía otro ejercicio más, después de un rato recorriendo el pasillo llegó a la puerta de su habitación, sin dudas hubiese sido mas comoda si estaba mas cerca, al entrar se encontró con una joven quizás unos años menor que el, de cabello plateado dejando sobre su cama ropa un poco más formal y unos jabones,
-disculpe caballero, no escuche sus pasos- se disculpó haciendo una leve reverencia
- tranquila, está bien, ¿para que es todo eso?
- el rey me ha mandado a preparar su baño, quiere que se vista y huela de forma adecuada para el almuerzo- sus ojos con miedo y ternura se posaron en los de él, quedo asombrado por la rareza y belleza que contenían, su ojo derecho era de un gris oscuro mientras su ojo izquierdo era de un gris tirando a violeta, pronto ella bajó la mirada
-lo esperan a las doce y media, ni un minuto tarde- y se fue, el quedo asombrado por aquella mirada, dejó escapar cualquier pensamiento y se metió al baño, que ni siquiera se había dado cuenta que estaba allí, sus ojos pasearon por la habitación bañada en un suave color bronce que al lado de las piedras talladas se veía elegante, lo que mas llamo su atención era el inodoro de reluciente piedra tallada a mano, se rió al pensar en lo frío que debía de estar, posó su mirada en la enorme tina con forma de V,y la espuma que se alcanzaba a desbordar, dejo la ropa sobre una pequeña mesita de cristales y se desvistió con prisa por el frío, atravesó la espuma y dejó que el agua tibia lo relajara, se tomó su tiempo y cuando el agua empezaba a perder calor salió, se vistió, se perfumó y por último acomodo su oscuro pelo hacia los lados, dejando una entrada en el centro, se miró en el gran espejo y no se supo reconocer, no parecía ser el hijo de unos pobres granjeros, parecía casi un rey. Caminó por los fríos pasillos, bajo las escaleras y se maravillo al ver el trono vacío, no por estar vacío, sino que resaltan detalles que con el gordo rey no se veían, miro el trono de la reina, a juego pero más pequeño, no era imponente como el del rey, ni hablar del de la princesa, está ahí simplemente, no tenía nada de especial, pero quizás la princesa lo hacía relucir.