Guerreros del Vacío.

Capítulo 11.- No en mi Guardia.

Parte I – La Noticia.

El acorazado Europa surcaba el sistema Theros escoltado por el Grupo de Combate Atlas.

Una fortaleza en movimiento donde cada hombre y mujer sabía que algo no encajaba desde el descubrimiento de la infiltración Thra-Ka en ese planeta.

En la cubierta de comunicaciones para tropa, el murmullo habitual se apagó cuando apareció la señal entrante.

—Identificación civil prioritaria —anunció el sistema.

Eso ya era raro.

Ministerio Federal de Educación y Cultura.

Subdirector ejecutivo.

Sergei Volkov frunció el ceño mientras el holograma cobraba forma.

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La imagen de Mihail Sokolov se estabilizó frente a él.

Traje formal, postura rígida… y un cansancio que no podía ocultar.

—Mihail…

Sorpresa real, sin máscara.

—Sergei —respondió el otro, directo, sin rodeos.

Algo iba mal.

Volkov lo notó al instante.

—¿Qué ocurre?

Mihail dudó apenas un segundo.

Y lo soltó.

—Irina se ha ido.

Silencio.

No de esos incómodos.

De los que cortan.

—¿Cómo que se ha ido?

—Se ha alistado.

Ahí sí.

El golpe llegó limpio.

Sin aviso.

Sergei parpadeó una vez, como si el dato no encajara en su cabeza.

—Eso… no es posible.

—Lo es —cortó Mihail—. Ha salido hace seis horas en transporte militar. Destino: Épsilon Prime. Academia de Suboficiales de los Marines Espaciales.

El mundo, durante un instante, dejó de avanzar para Volkov.

Todo encajó demasiado rápido.

Demasiado bien.

—Sin avisar.

No era una pregunta.

—Sin avisar —confirmó Mihail.

El silencio volvió, más pesado.

Más personal.

—Olga está fuera de sí —añadió Mihail, apretando la mandíbula—. Dice que es culpa tuya. Que siempre lo ha sido. Que esto… —señaló vagamente—… era cuestión de tiempo.

Sergei bajó ligeramente la mirada.

Olga, su primera ex.

No discutió.

No podía.

—Mis dos hijos pequeños no paran de preguntar por ella —continuó—. “¿Dónde está la tata?”… “¿Cuándo vuelve?”…

Mihail exhaló con cansancio.

—No tengo respuesta.

Volkov cerró los ojos un segundo.

Solo uno.

Al abrirlos, ya estaba otra vez el soldado.

—Ha tomado una decisión, tiene dieciocho años.

Mihail lo miró con incredulidad contenida.

—Tenía una carrera brillante esperándola. Plaza en la Administración Federal. Yo mismo la había preparado…

Se detuvo.

Frustración, orgullo herido, miedo a la pérdida.

Todo mezclado.

—Podía haber tenido una vida segura, Sergei.

Volkov alzó la vista.

Frío.



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En el texto hay: militar, alienigenas, operaespacial

Editado: 12.05.2026

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