Parte I — Seguridad
[Base Provisional Expedicionaria de la Tercera Flota Estelar. 1.er Pelotón, 2.ª Compañía, Regimiento Fénix]
El descenso había sido impecable.
De manual.
Sin bajas.
Sin incidentes.
Pero para la sargento Irina Volkov, aquello no significaba nada.
Solo significaba que seguían vivos para lo que venía después.
De pie sobre una posición elevada de vigilancia provisional, observaba la inmensa planicie rocosa elegida para el desembarco.
Una meseta árida.
Desértica.
Elevada.
Azotada por viento abrasador.
Con ceniza gris arrastrándose por el terreno como un manto enfermo.
La zona había sido seleccionada tras cientos de simulaciones tácticas.
Líneas de visión amplias.
Terreno relativamente estable.
Distancia suficiente del perímetro principal Thra-Ka.
Lo bastante cerca para proyectar un asalto.
Lo bastante lejos para establecer una cabeza de puente.
No era un buen lugar.
Solo era el menos malo.
El intercomunicador siseó.
Órdenes secas.
Frías.
Militares.
—Sector norte asegurado.
—Perímetro inicial limpio.
—Sin novedad.
Irina bajó su fusil apenas unos centímetros.
A su lado, la cabo Rivera revisaba datos en su visor.
Más allá, Al-Nasim coordinaba rotaciones de vigilancia.
Duvall supervisaba posiciones de fuego.
Todo funcionaba.
Todo bajo control.
Entonces el horizonte cambió.
Sombras.
Grandes.
Pesadas.
Lentas.
Las primeras lanzaderas de logística Tortuga descendieron sobre la planicie.
Detrás de ellas aparecieron las colosales Dragón.
Sus motores rugieron como bestias mecánicas.
Sus cañones automáticos pesados barrían el terreno durante la aproximación.
Cuando pasaron sobre la meseta, el suelo vibró bajo las botas de los marines.
Las compuertas se abrieron.
Y el milagro comenzó.
Maquinaria pesada descendió de inmediato.
Excavadoras blindadas.
Plataformas de ensamblaje.
Drones constructores.
Grúas tácticas.
Bulldozers militares.
Detrás de ellos llegaron los ingenieros del Regimiento Mecanizado Épsilon Prime y las unidades de Logística de la Flota Estelar.
Se desplegaron con precisión brutal.
Sin pausa.
Sin dudas.
Sin errores.
La planicie empezó a transformarse.
Primero el perímetro.
Los rudimentarios puestos de seguridad fueron reemplazados en minutos.

Muros prefabricados de composite blindado se ensamblaron con rapidez asombrosa.