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Capítulo VI

La noticia del ataque a E.E.U.U. llegó rápidamente a todo el mundo. En las calles la gente festejaba, sobre todo en los países pobres. Brasil había anunciado que cada país debería de ahora en más tener sus propios gobiernos y que cada país debía solucionar la  problemática del agua tomando conciencia y haciendo una administración inteligente de ella. Brasil les recordó a todos los países libres y soberanos del mundo que deberían ser muy conscientes el uso del agua, y que no debería olvidar que al lograr la independencia de los Estados Unidos de América, no solo fue un acto histórico y heroico, sino que también debido a la forma en que se concretó la liberación (con veinte bombas atómicas) las aguas de los océanos iban a tener una gran contaminación, por eso deberían comenzar a cuidar el agua de los mares, ríos, lagos y lagunas.

Ya habían pasado 24 horas del ataque de Brasil a EE.UU. y aún no se sabía nada de China, ahora la gran potencia mundial. La idea de Borges era aliarse a China para lograr la paz mundial, pero al no tener aún noticias del gobierno del país asiático provocaba que Brasil dudara de eso. Al día siguiente Borges se comunicó con el presidente chino, el cual no estaba para nada contento. Le recriminó el ataque que había efectuado. Borges no podía hablar. Le dijo que podría haber atacado pero no borrado del mapa a EE.UU. Le dijo que murió más gente inocente que culpable, que había borrado de la faz de la tierra una de las culturas modernas más importantes, que había asesinado a grandes poetas, actores, directores de cine, artistas plásticos, científicos y que había pergeñado el peor genocidio de la historia. El desastre culturalmente hablando se iba a recordar más que el incendio de la biblioteca de Alejandría y que debido al ataque habíamos retrocedido un siglo en materia tecnológica. Borges escuchaba en silencio, solo le dijo que eran ellos o nosotros. Soh lo despidió cortés y secamente. Soh tenía razón en todo. En lo del genocidio, en la muerte de inocentes, en la muerte de artistas y científico. También con el tema de internet ya que el 70% de los servidores estaban en EE.UU. Es más, en Brasil la gente ya estaba quejándose por todas las páginas a las cuales no podían acceder, habían perdido datos, ya no existían las redes sociales. La gente protestaba por las calles, Borges no quería reprimir, y no lo hizo.

Luego de pasada una semana de la desaparición total de EE.UU, Borges planificó una expedición por la zona del desastre. En parte para rescatar todo aquello material que pudieran y por el otro (el motivo principal para Borges) con la esperanza de rescatar algún sobreviviente, más allá de que ya había pasado demasiado tiempo. Tal vez pensaba que alguno tal vez estuviese en alguna isla cercana, pero seguramente las radiaciones deben haber matado todo también a su alrededor. La expedición denominada “rescate 45”, zarpo del puerto de Santos el 21 de julio de 2045. Eran cuatro submarinos y tres grandes navíos. Los submarinos llegaron tres horas después de haber zarpado y empezaron a navegar por las zonas más profundas. Era un espectáculo triste y a la vez maravilloso. No solo veían cadáveres en condiciones deplorables, también podían ver trozos de la cultura americana. Partes de edificios, rascacielos, museos destrozados, autos, motos, tecnología, cuadros. Una cuadrilla de buzos salió del submarino a hacer sus tareas. Iban y venían tomando todo aquello que sirviera. Uno de ellos encontró un libro entero, otro un cuadro casi entero (tenía el marco partido), otro encontró, en el cuello del cadáver de una mujer, una cadena de oro con un dije de diamantes. Los navíos llegaron al mediodía del día siguiente. La desolación en esa bahía que antes era el país más poderoso del planeta, era total. Por momentos salía a la superficie todo tipo de cosas. Latas de gaseosa, de cerveza, ropa, neumáticos, pelotas de todo tipo, huesos, pelos, mascotas achicharradas, pescados, etc.  La expedición tardó unos veinte días, no encontraron sobrevivientes ni humanos ni animales. Pudieron rescatar muy poco material que hay salido incólume de las bombas, En casi todos los miembros de la delegación había una tristeza que unía a todos. Más allá del imperialismo y del colonialismo americano, muchos de ellos habían crecido consumiendo mucho de la cultura yanqui. Series de televisión, libros, NBA, científicos. Muchos de ellos habían viajado a Miami, a New York, a Las Vegas, a Los Ángeles. Muchos estaban enamorados desde chicos de alguna actriz americana. Estando en esa desolación habían caído en la cuenta de que todo aquello no existía más. Incluso hasta se había perdido un gran porcentaje de archivos que les servirían al menos para recordar a toda esa gente. A medida que pasaron los días menos hablaban. Al terminar la expedición casi se podía escuchar el silencio. Al partir hacia Brasil se produjo un milagro. Una gaviota surcó el cielo alto, bien alto. Todos aplaudieron, algunos lloraron. Tal vez fuera una señal. ¿De dónde habrá salido esa gaviota blanca y límpida?



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En el texto hay: distopia, romance

Editado: 28.05.2018

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