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Capítulo VIII

Mientras tanto pensaba las palabras adecuadas para decirle

a alguien que lo quería, que lo extrañaba. Me era muy dificultoso encontrarlas, hacía un tiempo que estaba solo, no se me ocurría nada. Encima que hacía mucho que el lenguaje oral estaba herido de muerte en la tierra. La gente se la pasaba con sus teléfonos celulares, sus mini computadoras, con sus tabletas. La gente se comunicaba más por medio de esos artefactos que oralmente. Aparte, se estaba perdiendo el modo de hablar correctamente, no digamos como un erudito, un sabio o un intelectual, solo con una buena utilización del idioma. La forma de escribir era muy acotada, muy abreviada, estaba naciendo una nueva forma de escribir y de hablar, un neo lenguaje. Las generaciones más modernas prácticamente no emitían palabras orales, eran, en muchos casos, solo ruidos guturales, casi como  monos. Paradójicamente estábamos como volviendo a nuestro origen simiesco. Las abreviaturas eran cada vez más concisas, cada vez se economizaban más letras. De ahí comenzó a nacer una manera de comunicarse oralmente muy paupérrima. En consecuencia de todo esto las editoriales comenzaron a quebrar una a una, los escritores sólo conseguían trabajo en los pocos diarios que había en el mundo. Hubo una ola de suicidios de escritores muy grande. Mentes brillantes tiradas a la basura por la ignorancia que nos estaba entregando la tecnología. Paradójicamente todo aquello que había sido inventado para hacernos la vida más fácil (supuestamente) nos llevó, sin escalas, a un abismo de ignorancia, abulia y desinterés por todo aquello que fuera cultura. Los museos de todo el mundo fueron cerrando sus puertas uno a uno. Las obras de arte fueron subastadas a precios irrisorios, como siempre los que terminaron ganando fueron los poderosos, la historia de la humanidad repetida una vez más. La gente casi no salía de sus casas ya que tenían todo lo necesario para entretenerse y pedían todo lo que no tenían (comida, bebidas, etc) por internet. Las familias estaban desmembradas, o bien por separación de los padres o bien porque a pesar de que vivían bajo el mismo techo prácticamente no existía la comunicación entre sus miembros. Si no estaban en internet estaban con auriculares en sus oídos escuchando música a todo volumen o anteojos sobre sus ojos mirando películas o televisión. La decadencia había llegado a límites insospechados. La gente ni siquiera miraba los noticieros ni leían los diarios. A la gente solo le importaba pasar el momento, el mañana poco importaba. La cantidad de profesionales iba mermando sensiblemente. Los gobiernos aprovechaban esta situación, la gente estaba feliz a su modo con la tecnología a su alcance, era una trampa mortal, cada vez se pensaba menos, cada vez se confrontaba menos, todo se aceptaba mansamente, parecían todos zombis. Los cines no existían más, menos los teatros, los actores también se suicidaban, los directores, los productores. Los únicos que podían mantenerse dignamente eran los músicos, más allá de que les pagaban poco dinero por difundir sus temas musicales a millones de personas en todo el mundo.

Las drogas estaban legalizadas, los gobiernos las vendían a precios módicos en nombre la libertad de elección de la población. No había ningún tipo de orden establecido, cada vez había menos policías, los crímenes no eran denunciados ya que cuando eso ocurría raramente los reos eran condenados. Parecía que los gobiernos buscaban un nuevo Apocalipsis, todos los caminos conducían hacia ese abismo tantas veces imaginado pero que nunca pensábamos que se pudiera producir. No había ningún tipo de prevención para que no se contaminaran el aire, el agua, no importaba la tala de los árboles. Cada vez había menos árboles y los gobiernos en lugar de prevenir y de sembrar en las pocas zonas que se podían, cada vez agitaban más  a la gente para consumir lo que fuera, cuanto más ocupado el cerebro con pavadas, más vacío de contenidos, la gente era menos peligrosa. Era como si todos los gobiernos se hubieran puesto de acuerdo para descerebrar a la población y estaban a un paso de lograrlo por completo. Como dije, las nuevas generaciones estaban perdidas, habían nacido con esas costumbres, para ellos era natural, el problema eran los viejos. O los mataban o esperaban que se muerieran naturalmente. Optaron por la primera opción pero de una manera solapada. Inventaron una enfermedad para la cual hacía falta una vacuna. Solo vacunaron a los mayores de 30 años. El resultado fue más que positivo, de los vacunados falleció el 80 %. La descerebración total de la población estaba muy cerca de ser lograda. Los políticos eran los nuevos millonarios, mucho más millonarios que los que habíamos conocido hasta el momento, las tierras se repartían entre los políticos y sus amigos y/o socios. Aquellos que no querían vender sus propiedades eran amenazados junto a sus familias hasta que, cansados de las presiones, las vendían a un precio de risa.



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En el texto hay: distopia, romance

Editado: 28.05.2018

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