Año 1138 D.H.
Después de semanas de lluvia, una mañana soleada en Ciudad de México se sentía casi como un regalo.
Los locales comenzaban a abrir sus puertas. En algunas casas, la gente aprovechaba el sol para tender la ropa, mientras otros simplemente iniciaban el día siguiendo la misma rutina de siempre.
En una pequeña casa, una pareja de ancianos desayunaba como cada mañana.
Ernesto permanecía sentado a la mesa leyendo el periódico, mientras Carmen le servía una taza de café. Frente a ellos, integrado directamente al mueble, un pequeño asistente virtual proyectaba discretamente información sobre el clima.
Carmen terminó de servirse café y tomó asiento frente a su marido con una sonrisa.
—No sé por qué sigues escuchando eso. Deberías leer el periódico. El papel es más confiable que esas cosas —comentó Ernesto sin apartar demasiado la mirada de las páginas.
Carmen simplemente sonrió. Estaba más que acostumbrada a los comentarios de su esposo.
—Viejo, el mundo está cambiando demasiado rápido. Si no intentamos seguirlo, nos vamos a quedar atrás —respondió con ternura, casi como una madre explicándole algo a un niño.
—¡Patrañas! No hay manera de que yo le haga caso a esos inventos del gobierno. Tenemos suerte de que las imprentas todavía publiquen periódicos.
Ernesto sacudió el suyo entre ambas manos con orgullo.
—Además, con esa voz no puedes tener una buena lectura matutina, mujer.
Carmen ni siquiera se inmutó.
—Con tu periódico solamente sabes lo que pasó ayer. Con Xolo puedes enterarte de todo.
Apoyó una mano sobre la mesa.
Una tenue línea de luz recorrió la superficie del mueble y el sistema virtual se activó.
—Xolo, dame las noticias más importantes de México al día de hoy.
Una pequeña figura luminosa apareció sobre la mesa.
—Sistema Echo, modelo Xolo. Buenos días, Carmen. Buenos días, Ernesto. Es un alivio que finalmente haya dejado de llover, ¿verdad?
—Jum...
Ernesto fingió no estar escuchando.
—Las noticias más importantes para el día de hoy son las siguientes: hoy se cumple el tercer aniversario de la incorporación de México al Congreso Mundial y del nombramiento de Aaron como representante del país. Desde entonces, los índices delictivos han disminuido aproximadamente un quince por ciento. Aún queda un largo camino por recorrer, pero las autoridades aseguran que los objetivos establecidos se están cumpliendo.
Ernesto soltó uno que otro refunfuño mientras continuaba mirando su periódico, aunque era evidente que también estaba prestando atención.
—En otras noticias, la prisión Mictlán continúa operando con normalidad. Gracias a las operaciones del CNCC, cada día son detenidos criminales y miembros de distintos cárteles sin poner en riesgo directo a la población civil. Aunque han pasado varios años desde que el último rehabilitado consiguió abandonar Mictlán, las autoridades aseguran que el programa continúa siendo una parte importante de su propósito.
Ernesto bajó inmediatamente el periódico.
—¡Tonterías! Los criminales no deberían salir. Son una enfermedad para la sociedad. ¡No deberían tener perdón!
Cruzó los brazos, dejando el periódico enrollado bajo uno de ellos.
Carmen soltó una pequeña risa. Era exactamente la reacción que esperaba de su esposo.
Mientras le servía otra taza de café, la voz de Xolo cambió repentinamente a un tono mucho más energético.
—¡Si tienes algún evento o estás planeando una gran fiesta, Clow Circus es tu mejor elección! La pequeña empresa de entretenimiento continúa creciendo y próximamente comenzará una gira por distintos estados del país. También seguirán ofreciendo espectáculos privados, así que consientan a sus hijos, contraten a Clow Circus y recuerden: «Una sonrisa siempre será la mejor medicina».
Ernesto torció la boca.
—¡Buagh! Payasos... qué pérdida de tiempo.
Negó varias veces con la cabeza.
La voz de Xolo regresó a su tono habitual.
—Y como última noticia: esta mañana, Elías, uno de los jóvenes arqueólogos herederos de la familia Mendoza, anunció el descubrimiento de nuevas reliquias debajo de Chichén Itzá. El hallazgo representa un importante avance para el estudio de las culturas que nos precedieron. La familia Mendoza ha contribuido durante generaciones a numerosos descubrimientos arqueológicos en México. Se espera que estos nuevos hallazgos también contribuyan a la investigación sobre el origen de los Habitantes.
Las luces de la mesa comenzaron a apagarse lentamente.
—Eso sería todo por ahora.
La pequeña figura de Xolo desapareció.
Ernesto dejó el periódico sobre la mesa.
—Esas sí son buenas noticias.
Carmen lo miró sorprendida.
—¿Qué cosa, viejo?
—Que todavía haya jóvenes interesados en el pasado. No deberían abandonar sus raíces.
Lo dijo cruzándose de brazos, con una expresión orgullosa.
Carmen sonrió.
—Eres todo un caso, viejito.
Soltó una pequeña carcajada.
Como si el clima hubiera decidido burlarse de ellos, unas cuantas gotas comenzaron a golpear las ventanas.
Poco después, la lluvia regresó.
En varias casas del barrio, quienes habían aprovechado el sol para tender la ropa comenzaron a correr desesperadamente para recogerla.
A cientos de kilómetros de allí, cerca de Mérida, otro hombre observaba aquella misma lluvia con mucha más tranquilidad.
Elías sostenía una taza de café entre ambas manos mientras contemplaba las gotas caer desde el techo de la pequeña posada en la que se hospedaba durante sus investigaciones en Chichén Itzá.
Sopló suavemente sobre la superficie de la bebida antes de probarla.
El aroma le arrancó una ligera sonrisa.
Tenía apenas veinticinco años y ya dirigía su propio grupo de arqueólogos.
Sin embargo, sobre la mesa frente a él no se encontraban únicamente los resultados de la expedición actual.