Hada de hielo 2

La pequeña Irene

El día transcurrió con normalidad y nuestra estancia en la casa de Tala se volvió una cosa de locos, sobre todo por parte de Melisa, porque pese a ella tener 21 años, parecía una autentica niña pequeña dejándose llevar por el juego. Daryl no se quedaba atrás, saltaba de un lado para otro levantando los muebles como si fuese papel, Lyna y Lune le seguían el juego, se divertían que es lo importante, pero menos mal que Tala no tiene vecinos porque si no ya hubieran llamado a la puerta para quejarse.

Se hizo de noche y por fin, aquella niña que rescatamos de aquella mansión despertó. Todos estuvimos presentes y Tala priorizando la información hizo el intento de que respondiera un par de preguntas, pero en el momento en que este colocó su mano en su pequeña cabellera, la niña explotó emocionalmente.

–¡¿Quiénes son ustedes?! – Mira con terror –¡Aléjense de mí!, ¡Ya les dimos todo lo que poseíamos, claves, dinero, todo!… por favor, ¡¡Déjenme en paz!!

Nadie supo que decir, estaba claro que esta niña está confundida y trastornada por lo que recuerda de la mansión, no estaba teniendo en cuenta que ya no corría ningún tipo de peligro.

–Tranquila, no pensamos hacerte daño– Dijo Tala intentando calmarla –Estas personas que están a mis espaldas son las que te salvaron, te encontraron muy herida, pero te trataron adecuadamente dejándote fuera de peligro. Si te preguntas como llegaste a este lugar, es simple, para asegurar tu recuperación decidimos traerte aquí, soy policía, así que no tienes que tenerme miedo. Dime, ¿No te sientes mareada?, ¿No te duele nada?

En eso los ojos de aquella niña se tornan fríos y llenos de desesperación.

–Policía… mis padres…– Se aferra a la camisa de Tala –¡¿Dónde está mamá y papá?!, ¡¿Dónde están?!, ¡¿Por qué no vinieron antes?!, yo… ¡¡Tenía demasiado miedo!!– Lagrimas ruedan por sus mejillas –Ellos… no están muertos, ¿Verdad?

El silencio de Tala y el de los demás solo confirmó las sospechas que tenía la niña al respecto, por lo que, sin pensárselo salió corriendo de la cama buscando una salida.

–¡¡Espera!!, ¡¡¿A dónde piensas ir?!! – Dijo Tala sujetando el brazo de la niña.

–¡¡Suéltame, ustedes mienten!!, ¡¡Mis padres están vivos, suéltame!! – Se voltea para golpear a Tala con todas sus fuerzas –¡¡Mi papi es muy fuerte, si se entera que me estás haciendo daño te golpeará!!, ¡¡Debo volver o mi mamá me volverá a castigar por llegar tarde!! – Continuaba gritando soltando golpes sin parar –¡¡Suéltame!!

–“¿Acaso olvidó lo ocurrido en la mansión?, ¿No recuerda nada?” – Pensé –“No… sin duda recuerda el secuestro, lo que no está teniendo en cuenta es lo ocurrido en el sótano” – Observé con impotencia.

Aquella noche, lo único que pudimos hacer es intentar que entendiera la situación en la que se encontraba, sé que es duro, sobre todo para una niña de tan temprana edad, pero preferimos ser realistas con las cosas para que así haga el intento de entenderlo. Ahora ella mismo no tiene padres, ni siquiera un hogar al cual volver, ya que, según ella, el resto de su familia sanguínea poseía un odio muy grande hacia ellos por ser simplemente de mayor renombre, por eso, si ella se fuera al cuidado de cualquiera de estos familiares, solo la tratarían mal.

Pasaron los días y Tala debía volver al trabajo a aclarar todo lo que hicimos, como lo del derrumbe de la mansión y la situación de la niña, además… como estamos algo condenados por lo de Daryl, él esperaba al menos conseguir que el gobierno entendiera que la responsabilidad de la criatura a la que todos llaman monstruo, recaerá sobre mí. Se fue dejándome al cuidado de la niña, pero realmente me costaba hacer que confié en mí. Evita hablarme siempre que puede pese a que no tengo ninguna mala intención, sin embargo, no me fui de esa habitación, me mantuve a su lado todo el tiempo y luego de muchos intentos, logré hacer que me dijera su nombre.   

–Irene.

–¿Irene?... ¿Así te llamas?

–Si– Desvía su mirada.

–Es un nombre muy lindo– Sonreí –El mío es Even… portador del hada de hielo Lyna.

–……– Se queda en silencio.

–Bueno– Me levanto del asiento –¿Te gustaría leer un libro?, hay muchos en esta estantería.

–Pensé que te irías– Dice con un tono bajo de voz.

–Lo pensé muchas veces… soy partidario de que las personas siempre necesitan un poco de espacio para ordenar sus pensamientos, pero mientras me decía eso pensaba, “¿Será lo mejor?” – Observé todos los libros que había –Sé que la estás pasando mal y que un desconocido no te deje en paz debe ser agobiante, pero…– Agarré un libro –También sé lo que se siente estar solo… hace mucho tiempo perdí a mis padres y esa casa… se sentía vacía.

–¿También… perdiste a tus padres?

–Si y me arrepiento de muchas cosas, como el no haber pasado más tiempo con ellos, como el haberme distanciado y encerrarme muchas veces en mi habitación… cuando ignoraba sus palabras cuando me decían que me amaban… ojalá pudiera corregirlas, pero… ahí está el punto, no se puede– Caminé hacia ella con una sonrisa.

–¿Por qué sonríes así?, deberías estar triste.

–Lo estoy, me duele mucho el corazón, pero dime… ¿Qué más puedo hacer?, ¿Quedarme toda la vida arrepintiéndome de lo que hice mal o de lo que no pude proteger?, no… queda en uno cambiar y decidir si nos ponemos de pie o nos quedamos en el mismo lugar tumbado, además, no estoy solo, tengo una chica que me ama y pequeñas hadas que son mi familia.

–Eso eres tú, yo… lo perdí todo, todo se fue y ahora me quedaré sola.

–Para eso me mantengo aquí.

–¿Eh? – Mira fijamente.

–Estoy aquí contigo porque no quiero dejarte sola, no quiero que tengas que experimentar lo mismo que yo viví por varios días en esa casa– Le mostré el libro que agarré anteriormente –Por eso… ¿Qué te parece si leemos algo de fantasía?, sumergirnos en un mundo completamente diferente hace que olvidemos el actual, ¿No lo crees? – Miré dulcemente.




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